Enero 22 (“Mantengámoslo simple”)

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Algunas horas después me despedí del Dr. Bob . . . Su maravillosa y amplia sonrisa estaba en su rostro cuando me dijo en forma casi divertida, “Recuerda, Bill, no echemos esto a perder. ¡Mantengámoslo simple!” Yo salí sin poder pronunciar una palabra.

Esta fue la última vez que lo vi. A.A. LLEGA A SU MAYORÍA DE EDAD, p. 217

Después de años de sobriedad, de vez en cuando me pregunto a mí mismo: “¿Es posible
que sea tan sencillo?” Luego, en las reuniones, veo a los escépticos y a los desengañados
de años pasados que han logrado salir del infierno siguiendo el camino de A.A., dividiendo sus vidas, sin alcohol, en segmentos de 24 horas, durante las cuales practican unos cuantos principios lo mejor que pueden. Y de nuevo me doy cuenta de que, aunque no sea siempre fácil hacerlo, si lo mantengo sencillo, funciona.

Enero 21 (Servir a mi hermano)

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El miembro A.A. le habla al recién llegado no con un espíritu de poder sino con un espíritu de humildad y debilidad. A.A. LLEGA A SU MAYORÍA DE EDAD, p. 272

Según pasar los días en A.A., le pido a Dios que dirija mis pensamientos y mis palabras al hablar. En esta participación continua se me presentan muchas oportunidades de hablar.
Elevo mi pensamiento y pido: “Querido Dios, ayúdame a vigilar siempre mis pensamientos y mis palabras, que sean las verdades, lo correcto, de nuestro programa. Ayúdame Dios, a reconcentrarme en busca de Tu amorosa guía, de manera que lo que diga sea verdaderamente amoroso, bondadoso, útil y sanador, pero lleno de humildad y despejado de cualquier matiz de superioridad.
Tal vez hoy tenga que enfrentar palabras o actitudes desagradables características del alcohólico. Si esto ocurriera, haré una pausa para centrarme en Dios y entonces reaccionar desde un punto de vista de compostura, fortaleza y sensibilidad.

Enero 20 (“Hacemos una pausa. . .y pedimos”)

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A medida que transcurre el día, hacemos una pausa si estamos inquietos o en duda, ypedimos que se nos conceda la idea justa o la debida manera de actuar.
ALCOHÓLICOS ANÓNIMOS, p. 82

Humildemente le pido hay a mi Poder Superior que me dé la gracia de encontrar el espacio entre mi impulso y mi acción; que deje correr una brisa refrescante cuando y o respondería acaloradamente; que interrumpa la fiereza con una paz apaciguadora; que posibilite que la crítica se convierta en criterio; que el silencio se anteponga cuando mi lengua se apuraría a atacar o a defender. Prometo velar por cualquier oportunidad de volverme hacia mi Poder Superior en busca de guía. Yo sé dónde está este poder: reside dentro de mí, tan claro como un arroyo de la
montaña; oculto entre las lomas – este es el insospechado Recurso Interior.
Doy gracias a mi Poder Superior por este mundo de luz y de verdad que veo cuando le dijo que dirija mi visión. Hoy confío en El y espero que El confíe en que yo voy a hacer todo esfuerzo para encontrar hoy el pensamiento propicio o la acción apropiada.

Enero 19 (Fe a toda hora)

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La fe que operar en y a través de nosotros las veinticuatro horas del día, o de lo contrario pereceremos. ALCOHÓLICOS ANÓNIMOS, p. 15
La esencia de mi espiritualidad, y de mi sobriedad, descansa en una fe que dura las veinticuatro horas de cada día, fe en un Poder Superior. Tengo que confiar en el Dios de mi entendimiento y tenerlo siempre presente según sigo adelante con mis actividades diarias.

¡Qué reconfortante es para mí la idea de que Dios obra en y por medio de la gente! Al hacer una pausa en mi rutina cotidiana, ¿traigo a la memoria ejemplos concretos y particulares de la presencia de Dios? ¿Me siento maravillado e inspirado por la multitud de veces en las que este poder se pone de manifiesto? Estoy rebosante de gratitud por la presencia de Dios en mi vida de recuperación. De no tener esta fuerza omnipotente en todas mis actividades, volvería a hundirme en el abismo de mi enfermedad – y la muerte.