Febrero 10 (Yo no dirijo el espectáculo)

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Cuando nos volvimos alcohólicos, aplastados por una crisis que nosotros mismos nos habíamos impuesto y que no podíamos posponer o evadir, tuvimos que encarar sin ningún temor el dilema de que Dios lo es todo o de otra manera El no es nada. Dios es, o no es. ¿Qué íbamos a escoger? ALCOHÓLICOS ANÓNIMOS, p. 49

Hoy mi elección es Dios. El es todo. Por esto estoy verdaderamente agradecido. Cuando
pienso que estoy dirigiendo el espectáculo estoy separando a Dios de mi vida. Yo oro para
que pueda recordar esto cuando me permito ser atrapado en mi egoísmo. Lo más
importante es que hoy yo esté deseoso de desarrollarme espiritualmente y que Dios es todo. Cuando estaba tratando de dejar de beber por mi propia cuenta, nunca pude; con Dios y con A.A. está dando resultados. Esto parece ser un simple pensamiento para un alcohólico complicado.

Febrero 11 (Los limites de la confianza en uno mismo)

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Nos preguntamos por qué los teníamos (temores). ¿No era porque la confianza en nosotros mismos nos había fallado? ALCOHÓLICOS ANÓNIMOS, p. 63

Todos mis defectos de carácter me separan de la voluntad de Dios. Cuando ignoro mi
relación con El, me encuentro solo enfrentado al mundo y a mi alcoholismo y no me queda otro recurso que la confianza en mí mismo. Yo nunca he encontrado seguridad y felicidad por medio de la obstinación y el único resultado obtenido es una vida de temor y descontento. Dios me enseña la senda por la que puedo volver a El y a Su dádiva de
serenidad y bienestar. Sin embargo, yo debo estar dispuesto primero a reconocer mis
temores y a entender su origen y el poder que tienen sobre mí. Frecuentemente le pido a
Dios que me ayude a entender cómo es que yo me separo de El.