Febrero 24 (Un corazón agradecido)

PAG-guacamayo

Me esfuerzo por aferrarme a la verdad de que un corazón lleno y agradecido no puede abrigar grandes presunciones. rebosante de gratitud, el corazón tiene que latir con un amor que fluye hacia todo lo que nos rodea, la emoción más elevada que jamás podamos experimentar. COMO LO VE BILL, p. 37

Mi padrino me dijo que yo debía ser un alcohólico agradecido y siempre tener “una actitud de gratitud” – que la gratitud es el ingrediente básico de la humildad, que la humildad es el ingrediente básico del anonimato y que “el anonimato es la base espiritual de todas nuestras tradiciones, recordándonos siempre anteponer los principios a las personalidades”. Como resultado de este consejo que me dio, yo empiezo todas las
mañanas de rodillas, dándole gracias a Dios por tres cosas: estar vivo, estar sobrio y ser
miembro de Alcohólicos Anónimos. Entonces trato de vivir una “actitud de gratitud” y de
disfrutar completamente de otras veinticuatro horas de la manera de vivir de A.A.
Alcohólicos Anónimos no es meramente algo a lo que me uní; es algo que yo vivo.

Febrero 23 (Paradojas misteriosas)

PAG-periqutostres

Tal es la paradoja de la sugerencias en A.A.: la fortaleza que se levanta de la derrota y la debilidad completa; la pérdida de la vida antigua como condición para encontrar una nueva vida. A.A. LLEGA A SU MAYORÍA DE EDAD, p. 49

¡Qué misterios más gloriosos son las paradojas! Con la lógica no las podemos solucionar,
pero cuando las reconocemos y las aceptamos, reafirman algo en el universo que
sobrepasa la lógica humana. Cuando me enfrento con algún temor, se me da ánimo; cuando.presto ayuda a un hermano o a una hermana, se aumenta mi capacidad para amarme a mí mismo; cuando acepto el dolor como parte de la experiencia de desarrollarme en la vida, experimento una felicidad más grande; cuando miro mi lado oscuro me veo bañado en una nueva luz; cuando acepto mis debilidades y me entrego a un Poder Superior, la gracia me infunde una fortaleza imprevista. Llegué tambaleando a A.A., en desgracia, no esperando nada de la vida, y se me ha dado la esperanza y la dignidad. Milagrosamente, la única forma de guardar las dádivas del programa es la de seguir pasándolas a otros.

Febrero 22 (Orientación)

PAG-periquitosrojos

. . . esto significa la creencia en un Creador que es todo poder, justicia y amor: un dios que me tiene asignado un propósito, un significado, un destino de crecer, aunque sea poco y a tropiezos, hacia Su imagen y semejanza. COMO LO VE BILL, p. 51

Según iba dándome cuenta de mi propia impotencia y de mi dependencia de Dios, como Lo concibo yo, empezaba a ver que había una vida que, si yo hubiera podido tenerla. la habría elegido para mí desde el principio. Por medio de un trabajo asiduo de los Pasos y la participación en la vida de la Comunidad, he llegado a saber que hay de verdad un camino mejor hacia el cual se me está guiando. A medida que voy sabiendo más acerca de Dios, me veo posibilitado de confiar en Su forma de obrar y en los planes que El tiene para el desarrollo de su carácter en mí. A paso rápido o lento, crezco acercándome más a la imagen y la semejanza de Dios.

Febrero 21 (Soy parte del todo)

PAG-periquitosnovios

En seguida me convertí en una parte – aunque fuera una pequeñísima parte – de un cosmos. COMO LO VE BILL, p. 225

Cuando llegué por primera vez a A.A., me convencía de que “esa gente” era amable – tal vez un poco ingenua, un poco demasiado amistosa, pero gente fundamentalmente buena y sincera (con quienes yo no tenía nada en común). Los veía en las reuniones – por supuesto, era allí donde “ellos” existían. Les daba la mano a “ellos” y, después de irme de la sala, los olvidaba.
Luego, un día mi Poder Superior, en quien no creía todavía, dispuso que hubiera un
proyecto fuera de A.A. en que participaban por casualidad muchos miembros de A.A.
Trabajamos juntos, y llegué a conocerlos a “ellos” como seres humanos. Llegué a
admirarlos a “ellos” e incluso a tenerles afecto, y, a pesar de mí mismo, a disfrutar de la
compañía de “ellos”. “Su” forma de practicar el programa de A.A. en sus vidas diarias – y no meramente en las palabras que les oía decir en las reuniones – era lo que me atraía y quería lo que ellos tenían. De repente, “ellos” se convirtieron en “nosotros”. Desde ese momento no me he tomado un trago.

Febrero 20 (El don de la risa)

PAG-periquitos

En esta coyuntura, su padrino en A.A. se ríe.

DOCE PASOS Y DOCE TRADICIONES, p. 27

Antes de empezar mi recuperación del alcoholismo, la risa era uno de los sonidos más penosos que conociera. Yo nunca me reía y cualquiera que se riera me parecía que se estaba riendo de mí. Mi ira y la lástima que tenía de mí mismo me privaban de los placeres más sencillos y de la alegría del corazón. Al llegar al fin de mis días de bebedor, ni siquiera el alcohol podía provocar en mí una risita borracha.

Cuando mi padrino de A.A. empezaba a reír y a señalarme esa lástima de mí mismo y los
engaños que alimentaban mi ego, me sentía molesto y herido, pero me enseñaba a no
tomarlo todo tan en serio y a enfocarme en mi recuperación. Pronto aprendí a reírme de mí mismo y, finalmente, enseñé a reír también a aquellos a quienes yo apadrinaba. Cada día pido a Dios que me ayude a dejar de tomarme a mí mismo demasiado en serio.