Marzo 13 (El mundo del espíritu)

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Hemos entrado al mundo del Espíritu. Nuestra siguiente tarea es crecer en entendimiento y eficacia. Este no es un asunto para resolver de la noche a la mañana. Es una tarea para toda nuestra vida. ALCOHÓLICOS ANÓNIMOS, p. 78-79

La palabra “entrado” . . . y la frase “entrado al mundo del Espíritu” son muy significativas. Implican acción, comienzo, participación, un prerrequisito para mantener mi desarrollo espiritual, ya que el “Espíritu” es la parte inmaterial de mi ser. Las barreras de mi desarrollo espiritual son el egocentrismo y un enfoque materialista de las cosas terrenales. Espiritualidad significa devoción a lo espiritual y no a las cosas mundanas; significa obediencia a la voluntad de Dios para mí. Según lo veo yo, las cosas espirituales son: amor incondicional, alegría, paciencia, bondad, amabilidad, fidelidad, dominio de sí mismo y humildad. Cuando dejo que el egoísmo, la deshonestidad, el resentimiento y el temor sean parte de mi ser, estoy obstaculizando las cosas espirituales. Según voy manteniendo mi sobriedad, el desarrollo espiritual se convierte en un proceso de por vida. Mi meta es el desarrollo espiritual; reconozco que nunca lograré la perfección espiritual.

Marzo 12 (El plan de un día)

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Al despertar pensemos en las veinticuatro horas que tenemos por delante. Consideremos nuestros planes para el día. Antes de empezar, le pedimos a Dios que dirija nuestro pensamiento, pidiendo especialmente que esté disociado de motivos de autoconmiseración, falta de honradez y de egoísmo. ALCOHÓLICOS ANÓNIMOS, p. 80

Todos los días le pido a Dios que encienda en mí el fuego de su amor, para que ese amor
brillante y claro, ilumine mi pensamiento y me permita cumplir mejor con Su voluntad.
Durante todo el día, según dejo que las circunstancias interiores me desanimen, le pido a
Dios que grabe en mi mente la conciencia de que puedo volver a empezar el día cuando
desee; cien veces si es necesario.

Marzo 11 (Dirección buena y ordenada)

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Cuando tratamos de hacer que nuestra voluntad se adecue a la voluntad de Dios, es cuando empezamos a utilizarla correctamente. Para todos nosotros, esta ha sido una revelación maravillosa. Todos nuestros problemas se han derivado del mal uso de nuestra fuerza de voluntad. Con ella hemos tratado de apabullarlos, en vez de ponerla de acuerdo a los designios que Dios tiene para nosotros.
DOCE PASOS Y DOCE TRADICIONES, p. 43

No tengo que hacer más que mirar hacia mi vida pasada para ver a dónde me ha conducido mi obstinación. simplemente no sé qué es lo mejor para mí y creo que mi Poder Superior lo sabe. Dios no me ha fallado nunca, pero muy a menudo me he fallado a mí mismo. Valerme de mi obstinación en cualquier situación tiene normalmente el mismo resultado que tratar de forzar la pieza que no corresponde del rompecabezas – el agotamiento y la frustración.
El Tercer Paso abre la puerta al resto del programa. Cuando pido a dios que me guíe, yo sé que, sea cual sea el resultado, será el mejor posible, que las cosas son exactamente como deben ser, incluso si no son lo que yo deseo o espero. Dios hace por mí lo que yo no puedo hacer por mí mismo, si Le dejo que lo haga.