Mayo 1 (Sanar el corazón y la mente)

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Admitimos ante Dios, ante nosotros mismos y ante otro ser humano, la naturaleza exacta de nuestros errores. DOCE PASOS Y DOCE TRADICIONES, p. 59

Ya que es verdad que Dios viene a mí a través de la gente, puedo ver que si mantengo a distancia a la gente, también estoy manteniendo a distancia a Dios. Dios está más cerca de mí de lo que yo crea y puedo experimentarlo a El amando a la gente y permitiendo que la gente me ame. Pero si yo dejo que mis secretos se interpongan no puedo amar ni ser amado.
El que domina es el lado mío que yo rehuso ver. Tengo que estar dispuesto a mirar mi lado oscuro a fin de sanar mi mente y mi corazón porque éste es el camino hacia la libertad.
Tengo que adentrarme en las tinieblas para encontrar la luz y en el temor para encontrar la paz.
Revelando mis secretos – y deshaciéndome así de la culpabilidad – puedo efectivamente cambiar mi manera de pensar; cambiando mi manera de pensar, puedo cambiarme a mí mismo. Mis pensamientos crean mi futuro. Lo que piense hoy determina lo que seré
mañana.

Abril 30 (Una gran paradoja)

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Esas herencias de sufrimiento y recuperación pasan fácilmente de un alcohólico a otro. Son nuestro don de dios, y el conferirlo a otros semejantes a nosotros es el único objetivo que hoy en día nos anima a los miembros de A.A. en todo el mundo. DOCE PASOS Y DOCE TRADICIONES, p. 159-160

La gran paradoja de A.A. es que yo sé que no puedo quedarme con el precioso don de la sobriedad a menos que lo pase a otro.
Mi propósito primordial es mantenerme sobrio. En A.A. no tengo ninguna otra meta y la importancia de esto es cuestión de vida o muerte para mí. Si me desvío de este propósito, pierdo. Pero A.A. no es solamente para mí; es para el alcohólico que aún sufre. Multitud de alcohólicos en recuperación permanecen sobrios compartiendo con compañeros alcohólicos. La vía hacia mi recuperación está en enseñar a otros en A.A. que cuando yo comparto con ellos, todos crecemos en la gracia de un Poder Superior, y estamos en el camino del destino feliz.

Abril 29 (Autonomía de grupo)

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Algunos pueden pensar que hemos llevado al extremo el principio de la autonomía de los grupos. Por ejemplo, en su forma original “larga”, la Cuarta Tradición declara: “Dos o tres personas que se reúnen con el propósito de adquirir la sobriedad, pueden llamarse a sí * mismas un grupo de A.A., siempre y cuando que como grupo no tengan otra afiliación” * . . . Pero esta libertad extrema no es tan peligrosa como parece. A.A. LLEGA A SU MAYORÍA DE EDAD, p. 101

Como alcohólico activo, yo abusé de todas las libertades que la vida me ofrecía. ¿Cómo podía A.A. esperar que yo respetara la “libertad extrema” concedida por la Tradición Cuatro? Aprender a respetar se ha convertido en un trabajo para toda la vida. A.A. ha hecho que yo acepté completamente la necesidad de la disciplina y que, si no me la impongo desde dentro, pagaré las consecuencias. Esto se aplica también a los grupos. La Tradición Cuatro me encamina en una dirección espiritual a pesar de mis inclinaciones alcohólicas.

Abril 28 (Dos “Normas Magníficas”)

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Todo el progreso de A.A. se puede calcular en función de solamente dos palabras: humildad y responsabilidad. Todo nuestro desarrollo espiritual puede medirse con precisión conforme al grado de apego que tengamos a estas magníficas normas. COMO LO VE BILL, p. 271

Reconocer y respetar los puntos de vista, los logros y las prerrogativas de otros, así como aceptar estar equivocado, me enseña el camino de la humildad. La práctica de todos los principios de A.A. e todos mis asuntos me guía a ser responsable. Hacer honor a estos preceptos me da creencia en la Tradición Cuatro – y en todas las demás Tradiciones de la Comunidad. Alcohólicos Anónimos ha desarrollado una filosofía de vida llena de válidas motivaciones, ricas en grandes principios y en valores éticos, una forma de ver la vida que puede extenderse más allá de los confines de la población alcohólica. Para hacer honor a estos preceptos solamente tengo que orar y cuidar de mis compañeros humanos como si cada uno de ellos fuera mi hermano.

Abril 27 (Descubrimientos alegres)

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 Nos damos cuenta de lo poco que sabemos. Dios constantemente nos revelará más, a ti y a nosotros. Pídele a El en tu meditación por la mañana, que te inspire lo que puedes hacer ese día por el que todavía está enfermo. Recibirás la respuestas si tus propios asuntos están en orden. Pero, obviamente, no se puede transmitir algo que no se tiene. Ocúpate, pues, de que tu relación con El ande bien y grandes acontecimientos te sucederán a ti y a infinidad de otros. Esta es para nosotros la Gran Realidad. ALCOHÓLICOS ANÓNIMOS, p. 151

La sobriedad es un viaje de descubrimientos alegres. Cada día trae nuevas experiencias, una nueva comprensión, esperanzas mayores, fe más profunda, tolerancia más amplia. Debo mantener estos atributos o no tendré nada que pasar. Para este alcohólico en recuperación los grandes acontecimientos son las alegrías cotidianas de poder vivir otro día en la gracia de Dios.

Abril 26 (El punto esencial no es la felicidad)

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 “No creo que la cuestión está en la felicidad o la infelicidad. ¿Cómo abordamos los problemas que se nos presentan? ¿Cómo aprendemos mejor de estos problemas, y cómo transmitimos lo que hemos aprendido a otra gente que deseen estos conocimientos? COMO LO VE BILL, p. 306

En mi búsqueda de “ser feliz”, cambié empleos, me casé y me divorcié, tomé curas geográficas y me metí en deudas – financieras, emocionales y espirituales. En A.A. estoy aprendiendo a madurar. En vez de exigir a la gente, lugares y cosas, que me hagan feliz, puedo pedir a Dios que me haga aceptarme a mí mismo. Cuando me abruma mi problema, los Doce Pasos de A.A. me ayudarán a desarrollarme a través del dolor. La experiencia que gano puede ser un regalo para otros que sufren del mismo problema. Como dijo Bill, “Cuando llega el dolor, se espera de nosotros que aprendamos de buena gana la lección que nos deje, y ayudemos a otros a aprender. Cuando la felicidad llega, la aceptamos como un don, y le damos gracias a Dios por ella”. (Como lo Ve Bill, p. 306).

Abril 25 (Entrar en una nueva dimensión)

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 “En las últimas etapas de nuestras carreras de bebedores, se nos desvanece la voluntad de resistir. No obstante, cuando admitimos la derrota absoluta y estamos totalmente dispuestos a ensayar los principios de A.A. se nos desvanece nuestra obsesión y entramos en una nueva dimensión – la libertad bajo Dios como nosotros Lo concebimos”. COMO LO VE BILL, p. 283

Me siento afortunado por estar entre aquellos que han tenido esta asombrosa transformación de sus vidas. Cuando entré por las puertas de A.A. solo y desesperado, había sido tan golpeado que estaba dispuesto a creer cualquier cosa que oyera. Una de las cosas que oí fue, “Esta puede ser la última resaca de tu vida, o puedes seguir en el círculo vicioso”. Obviamente, el hombre que dijo esto estaba en una condición mucho mejor que la mía. Me gustó la idea de admitir mi derrota, y desde entonces he estado libre. Mi corazón escuchó lo que mi mente nunca pudo oír: “Ser impotente ante el alcohol no es una gran cosa”. ¡Yo estoy libre y agradecido!

Abril 24 (Aprender a amarnos a nosotros mismos)

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 El alcoholismo nos había creado una existencia solitaria aunque hubiésemos estado rodeados de gente que nos amaba . . . Tratábamos de encontrar seguridad emocional, ya fuera dominando o dependiendo de los demás . . . Todavía tratábamos en vano de sentirnos seguros por medio de alguna clase de dominación o de dependencia malsanas. COMO LO VE BILL, p. 252

Cuando hice mi inventario personal descubrí que tenía relaciones poco saludables con la mayoría de la gente en mi vida – por ejemplo con mis amistades y con mi familia. Siempre me sentía aislado y solitario. Bebía para adormecer mi dolor emocional. Por medio de permanecer sobrio, de tener un buen padrino y de trabajar los Doce Pasos, podía aumentar mi reducida dignidad. Primero, los Doce Paso me enseñaron a ser mi mejor amigo, y entonces, cuando podía amarme a mí mismo, puede llegar a amar a otros.

Abril 23 (A.A. No es una panacea)

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 Sería un producto del falso orgullo pretender que A.A. es una panacea universal – aun para el alcoholismo. COMO LO VE BILL, p. 285

En mis primeros años de sobriedad estaba lleno de orgullo, pensando que A.A. era el único tipo de tratamiento para lograr una vida buena y feliz. Ciertamente fue el ingrediente básico de mi sobriedad y aun hoy día, con más de doce años en el programa, estoy muy involucrado en reuniones, apadrinamiento y servicio. Durante los primeros cuatro años de mi recuperación, me resultó necesario buscar ayuda profesional, ya que mi salud emocional era muy pobre. También hay otros que han encontrado sobriedad y felicidad en otras organizaciones. A.A. me enseñó que tenía la opción de hacer todo lo que fuera necesario para enriquecer mi sobriedad. Puede ser que A.A. no sea un curalotodo, pero es el centro de mi vida sobria.

Abril 22 (Tierra nueva. . .raíces nuevas. . .)

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…momentos de percepción pueden irse acumulando para construir toda una vida de serenidad espiritual. Las raíces de la realidad que reemplazan la maleza neurótica, nos agarrarán firmemente a pesar del fuerte viento de las fuerzas adversas que nos destruirían o que podríamos utilizar para destruirnos a nosotros mismos. COMO LO VE BILL, p. 173

Yo llegué a A.A. todo verde – un tembloroso brote de semilla con sus pequeñas raíces al aire. Vine para sobrevivir pero fue un comienzo. Me estiré, desarrollé y me retorcí, pero con la ayuda de otros, a su debido tiempo mi espíritu brotó de sus raíces. Fui liberado. Actué, me marchité, me retiré, oré, volví a actuar e iluminado repentinamente volví a entender. Creciendo de mis raíces, mis brazos espirituales alargados como brotes verdes y fuertes se extendieron hacia el cielo. Aquí en la tierra, Dios sigue ofreciendo incondicionalmente el legado del amor supremo. Mi vida en A.A. me coloca “sobre una base diferente . . . (mis) raíces habían agarrado una nueva tierra”.(Alcohólicos Anónimos, p. 11).