Abril 5 (Verdadera hermandad)

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Ni una sola vez hemos buscado ser uno más entre los de nuestra familia, un amigo entre los amigos, un trabajador más en nuestra empresa, un miembro útil de la sociedad. Siempre tratamos de llegar a la cima, o, por el contrario, de escondernos debajo de todos. Esta conducta egocéntrica impidió la relación de compañerismo con nuestros semejantes. Fue muy escasa nuestra comprensión de la verdadera hermandad. DOCE PASOS Y DOCE TRADICIONES, p. 56

Este mensaje que aparece en el Paso Cuatro fue el primero que yo oí con toda claridad; ¡yo no me había visto antes descrito en letras de imprenta! Antes de llegar a A.A. no sabía de ningún lugar donde se me pudiera enseñar a ser una persona entre otras personas. Desde mi primera reunión veía a la gente haciendo eso y yo quería lo que ellos tenían. Una de las razones por la que hoy soy un alcohólico feliz y sobrio es que estoy aprendiendo esta importantísima lección.

Abril 4 (Llorar por la luna)

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“Este verdadero y real sentimiento de inferioridad es agrandado por su sensibilidad infantil y es este estado de cosas lo que genera en él ese insaciable y anormal deseo de aprobación y de éxito a los ojos del mundo. Niño aún, llora por alcanzar la luna. ¡Y la luna parece no dejarse alcanzar por él!”. * LENGUAJE DEL CORAZÓN, p. 102

Cuando bebía, parecía oscilar entre sentirme totalmente invisible y creerme el centro del
universo. La búsqueda de ese elusivo equilibrio entre los dos ha llegado a ser una parte de mi recuperación. La luna por la que constantemente lloraba, ahora en mi sobriedad, rara vez está llena; en vez de eso, me enseña sus otras muchas fases, y en todas ellas hay lecciones que aprender. Un verdadero aprendizaje frecuentemente ha sido presidido por un eclipse, momentos de oscuridad, pero con cada ciclo de mi recuperación, la luz se hace más fuerte y mi visón es más clara.

Abril 3 (Aceptar que somos humanos)

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Finalmente llegamos a darnos cuenta de que el inventario debía ser el nuestro y no el de la otra persona. Así que admitimos nuestros errores honestamente y nos dispusimos a enmendarlos. COMO LO VE BILL, p. 222¿Por qué el alcohólico es tan reluctante a aceptar responsabilidades? Solía beber a causa
de las cosas que otra gente me hacía. Una vez que entré a A.A. se me dijo que buscara en
dónde me había equivocado. ¿Qué tenía yo que ver con todos estos asuntos? Cuando yo
simplemente aceptaba que había tenido mi parte en ellos, pude ponerlo por escrito y verlo como era – cosas humanas. No se espera que sea perfecto. Yo he cometido errores antes y los seguiré cometiendo. El ser honesto respecto a ellos me permite aceptarlos – y aceptarmea mí mismo – y a aquellos con quienes tenía diferencias; desde ahí, la recuperación está sólo a una corta distancia.