Abril 18 (Honestidad con uno mismo)

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El engaño a los demás casi siempre tiene sus raíces en el engaño a nosotros mismos . . . Cuando somos honrados con otra personas, tenemos la confirmación de que hemos sido honrados con nosotros mismos y con Dios.

COMO LO VE BILL, p. 17

Cuando yo bebía, me engañaba a mí mismo respecto a la realidad, corrigiéndola para que fuera como yo la quería. Engañar a otros es un defecto de carácter – aunque sea unapequeña exageración o un “lavadito” de mis motivos para que otros piensen bien de mí. Mi Poder Superior puede quitarme este defecto de carácter, pero primero tengo que ayudarme a mí mismo a estar dispuesto a recibir esa ayuda, no practicando el engaño. Todos los días tengo que recordar que engañarme a mí mismo es sentar las bases para el fracaso o la desilusión en la vida y en Alcohólicos Anónimos. Una relación íntima y honesta con un Poder Superior es la única base sólida que he encontrado para ser honesto conmigo y con otros.

Abril 17 (El amor y el temor como cosas opuestas)

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Todos estos traspiés generan miedo, que es en sí mismo una enfermedad del alma.
DOCE PASOS Y DOCE TRADICIONES, p. 52

“El temor llamó a la puerta; contestó la fe; nadie estaba allí”. Yo no sé quién dijo lo anterior, pero la verdad es que indica muy claramente que el temor es una ilusión. Yo mismo creo la ilusión.
Es mi juventud, yo experimenté el temor y pensaba equivocadamente que su mera presencia me hacía un cobarde. No sabía que una de las definiciones de “valor” es la “disposición de hacer lo correcto a pesar del temor”. El valor entonces no es necesariamente la ausencia del temor.
Durante las épocas en que yo no tenía amor en mi vida, con toda seguridad tenía temor.
Temer a Dios es tenerle miedo a la alegría. Mirando retrospectivamente, me doy cuenta de que, durante las épocas en que más temía a Dios, no había alegría en mi vida. Según aprendí a no temer a Dios, aprendí también a experimentar alegría.

Abril 16 (La ira: un “lujo dudoso”)

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Si íbamos a vivir, teníamos que estar libres de la ira. El descontento y los excesos violentos de locura temporal no eran para nosotros. Pueden ser un dudoso lujo para personas normales, pero para los alcohólicos estas cosas son veneno.
ALCOHÓLICOS ANÓNIMOS, p. 62

“Lujo dudoso”. Cuán frecuentemente he recordado estas palabras. No solamente es la ira lo que es mejor que dejemos para los no-alcohólicos; yo hice una lista en la que incluí los
resentimientos justificables, la autoconmiseración, el juzgar a otros, la hipocresía, el falso orgullo y la falsa humildad. Siempre me asombro al leer la frase en mención. Con tanta insistencia se me han inculcado los principios del programa que sigo pensando que todos esos defectos aparecen en la citación. Menos mal que no me los puedo permitir – de lo contrario, seguramente me entregaría a ellos.