Abril 26 (El punto esencial no es la felicidad)

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 “No creo que la cuestión está en la felicidad o la infelicidad. ¿Cómo abordamos los problemas que se nos presentan? ¿Cómo aprendemos mejor de estos problemas, y cómo transmitimos lo que hemos aprendido a otra gente que deseen estos conocimientos? COMO LO VE BILL, p. 306

En mi búsqueda de “ser feliz”, cambié empleos, me casé y me divorcié, tomé curas geográficas y me metí en deudas – financieras, emocionales y espirituales. En A.A. estoy aprendiendo a madurar. En vez de exigir a la gente, lugares y cosas, que me hagan feliz, puedo pedir a Dios que me haga aceptarme a mí mismo. Cuando me abruma mi problema, los Doce Pasos de A.A. me ayudarán a desarrollarme a través del dolor. La experiencia que gano puede ser un regalo para otros que sufren del mismo problema. Como dijo Bill, “Cuando llega el dolor, se espera de nosotros que aprendamos de buena gana la lección que nos deje, y ayudemos a otros a aprender. Cuando la felicidad llega, la aceptamos como un don, y le damos gracias a Dios por ella”. (Como lo Ve Bill, p. 306).

Abril 25 (Entrar en una nueva dimensión)

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 “En las últimas etapas de nuestras carreras de bebedores, se nos desvanece la voluntad de resistir. No obstante, cuando admitimos la derrota absoluta y estamos totalmente dispuestos a ensayar los principios de A.A. se nos desvanece nuestra obsesión y entramos en una nueva dimensión – la libertad bajo Dios como nosotros Lo concebimos”. COMO LO VE BILL, p. 283

Me siento afortunado por estar entre aquellos que han tenido esta asombrosa transformación de sus vidas. Cuando entré por las puertas de A.A. solo y desesperado, había sido tan golpeado que estaba dispuesto a creer cualquier cosa que oyera. Una de las cosas que oí fue, “Esta puede ser la última resaca de tu vida, o puedes seguir en el círculo vicioso”. Obviamente, el hombre que dijo esto estaba en una condición mucho mejor que la mía. Me gustó la idea de admitir mi derrota, y desde entonces he estado libre. Mi corazón escuchó lo que mi mente nunca pudo oír: “Ser impotente ante el alcohol no es una gran cosa”. ¡Yo estoy libre y agradecido!