Julio 3 (Experiencia: la mejor maestra)

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Carentes aún de experiencia y recién hecho nuestro contacto consciente con Dios, es probable que no recibamos inspiración todo el tiempo. ALCOHÓLICOS ANÓNIMOS, p. 81
Algunos dicen que la experiencia es la mejor maestra, pero yo creo que es la única maestra.

Yo he podido apreciar el amor de Dios para mí solamente por la experiencia de mi
dependencia de ese amor. Al principio no podía estar seguro de Su dirección en mi vida,
pero ahora veo que si soy lo suficientemente atrevido como para pedirle Su orientación,
tengo que actuar como si El me la hubiera dado. A menudo le pido a Dios que me ayude a
recordar que El tiene el camino para mí.

Julio 2 (El corazón de la verdadera sobriedad)

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Encontramos que nadie tiene por qué tener dificultades con la espiritualidad del programa. Buena voluntad, sinceridad y una mente abierta son los elementos para la recuperación. Pero estos son indispensables. ALCOHÓLICOS ANÓNIMOS, p. 269

¿Soy lo suficientemente honesto para aceptarme como soy y dejar que ese “Yo” sea el que vean los demás?. ¿Estoy dispuesto a hacer todo esfuerzo, todo lo necesario para mantenerme sobrio? ¿Tengo la amplitud de mente para escuchar lo que debo escuchar, pensar lo que debo pensar y sentir lo que debo sentir?
Si mi respuesta a estas preguntas es “Sí”, quiere decir que sé lo suficiente respecto a la espiritualidad del programa para estar sobrio. Cuando continúo practicando los Doce Pasos, avanzo hacia el corazón de la verdadera sobriedad: serenidad conmigo mismo, con otros y con Dios como yo Lo concibo.

Julio 1 (Lo mejor para hoy)

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Los principios que hemos establecido son guías para nuestro curso. ALCOHÓLICOS ANÓNIMOS, p. 56

Así como un escultor usa diferentes herramientas para lograr los efectos deseados en una obra de arte, en Alcohólicos Anónimos se usan los Doce Pasos para obtener resultados en mi propia vida. No me abrumo con los problemas de la vida ni por la cantidad de trabajo que está por hacer. Me permito el consuelo de saber que mi vida está ahora en las manos de mi Poder Superior, un maestro artesano que está integrando cada parte de mi vida en una única obra de arte. Trabajando mi programa puedo estar satisfecho con saber que “haciendo lo mejor que podemos, por hoy, estamos haciendo todo lo que Dios nos pide”.