Agosto 2 (Llegamos a estar dispuestos. . .)

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Por el momento tratamos de poner en orden nuestras vidas; pero esto no es una finalidad en sí. ALCOHÓLICOS ANÓNIMOS, p. 71

¡Qué fácil es equivocarse de dirección al acercarse al Octavo Paso! Yo deseo ser libre, transformado de alguna manera por la práctica de mi Sexto y Séptimo Pasos. Ahora, más que nunca soy vulnerable al egoísmo y a mi agenda oculta. Tengo cuidado de recordar que la satisfacción propia, que algunas veces viene a través del perdón expresado por aquellos a quienes he hecho daño, no es mi verdadero objetivo. Llego a estar dispuesto a hacer reparaciones, sabiendo que con este proceso yo soy reparado y puesto en condiciones de seguir adelante y conocer y desear la voluntad de Dios para mí.

Agosto 1 (Vivirla)

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Cuando era nuevo en el programa, yo no podía comprender eso de vivir el aspecto espiritual del programa, pero ahora que estoy sobrio, no puedo comprender vivir sin ese aspecto. La espiritualidad era lo que yo había estado buscando. Dios, como yo lo concibo, me ha dado las respuestas a los “porqués” que me hicieron beber por veinte años. Viviendo una vida espiritual y pidiendo ayuda a Dios he aprendido a amar, a cuidad y sentir compasión por mis semejantes y sentir alegría en un mundo, donde antes, sentía solamente temor.

Julio 31 (Una oración para todas las estaciones)

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Dios concédenos la serenidad para aceptar las cosas que no podemos cambiar, valor para cambiar las cosas que podemos, sabiduría para reconocer la diferencia. DOCE PASOS Y DOCE TRADICIONES, p. 131

El poder de esta oración es abrumadora porque su sencilla belleza corre paralela a la Comunidad de A.A. Hay ocasiones en que yo me quedo atascado mientras la recito, pero si examino la parte que me crea dificultades, encuentro la solución a mi problema. La primera vez que me sucedió esto me dio miedo, pero ahora la uso como una valiosa herramienta. Yo gano serenidad cuando acepto la vida como es. Cuando me pongo en acción, gano el valor y doy gracias a Dios por la capacidad para distinguir entre aquellas situaciones que puedo tratar de resolver y las que debo entregar a Dios. Todo lo que tengo ahora es un regalo de Dios: mi vida, el poder ser útil, mi contentamiento y este programa. La serenidad me hace posible seguir adelante.
Alcohólicos Anónimos es el camino más fácil y cómodo.

Julio 30 (Devolverlo)

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. . . ha encontrado algo mejor que el oro . . . Puede ser que, de momento, no haya visto que apenas ha arañado un filón inagotable, que le dará dividendos solamente si lo trabaja el resto de su vida e insiste en regalar todo el producto. ALCOHÓLICOS ANÓNIMOS, p. 119

Mi parte en la Séptima Tradición significa mucho más que solamente dar dinero para pagar el café. Significa ser aceptado por mí mismo por pertenecer a un grupo. Por primer vez puedo ser responsable porque puedo escoger. Puedo aprender los principios de resolver problemas de mi vida diaria participando en los “negocios” de A.A. Por ser automantenido, puedo devolver a A.A. lo que A.A. me dio a mí. Devolver a A.A. no solamente asegura mi propia sobriedad sino que me permite comprar el seguro de que A.A. estará aquí, para mis nietos.

 

Julio 29 (Regalos anónimos de bondad)

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Cuando éramos alcohólicos activos siempre estábamos pidiendo algo, en una u otra forma… LAS DOCE TRADICIONES ILUSTRADAS, p. 14

El desafío de la Séptima Tradición es un desafío personal, que me recuerda compartir y dar de mí mismo. Antes de lograr la sobriedad la única cosa que yo mantenía era mi hábito de beber. Ahora mis esfuerzos son una sonrisa, una palabra bondadosa y la bondad misma.
Vi que yo tenía que soportar mi propia carga y permitir que mis nuevos amigos caminen conmigo porque por medio de la práctica de los Doce Pasos y las Doce Tradiciones, nunca lo pasé mejor.

Julio 28 (Aquellos que aún sufren)

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Tratemos de resistir a la orgullosa idea de que si Dios nos ha permitido el éxito en una determinada área, por ello estamos destinados a convertirnos en un conducto de gracia salvadora para todos.
A.A. LLEGA A SU MAYORÍA DE EDAD, p. 223

Los grupos de A.A. existen para ayudar a los alcohólicos a alcanzar la sobriedad. Grande o pequeño, firmemente establecido o recientemente formado, de oradores, de discusión o de estudio, cada grupo tiene solamente una razón de ser: llevar el mensaje al alcohólico que aún sufre. El grupo existe para que el alcohólico pueda encontrar una nueva manera de vida, una vida abundante de felicidad, de alegría y libertad. Para recuperarse, la mayoría de los alcohólicos necesitan el apoyo de un grupo de otros alcohólicos quienes comparten su experiencia, fortaleza y esperanza. Así, mi sobriedad y la supervivencia del programa dependen de mi determinación a poner primero lo primero.

Julio 27 (Dar libremente)

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Haremos todos los sacrificios personales necesarias para asegurar la unidad de Alcohólicos Anónimos. Y lo hacemos porque hemos aprendido a amar a Dios y a nuestros semejantes. A.A. LLEGA A SU MAYORÍA DE EDAD, p. 235

Ser automantenido por mis propias contribuciones nunca era uno de mis puntos fuertes
durante mis días de alcohólico activo. Dar tiempo o dinero siempre tenía que llevar una
etiqueta con precio.
Como recién llegado se me dijo que “tenemos que darlo para mantenerlo”. Cuando empecé a adoptar los principio de Alcohólicos Anónimos en mi vida, muy pronto me di cuenta de que es un privilegio dar a la Comunidad como una expresión de la gratitud sentida en mi corazón. Mi amor a Dios y a otros se convirtió en el factor motivador de mi vida, sin ningún pensamiento de recompensa. Ahora me doy cuenta de que dar libremente es la manera en que Dios se expresa a través de mí.

Julio 26 (El “valor” de la sobriedad)

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Todo grupo de A.A. debe mantenerse completamente a sí mismo, negándose a recibir contribuciones de afuera. DOCE PASOS Y DOCE TRADICIONES, p. 169

Cuando salgo de compras miro los precios y si necesito lo que veo, lo compro y lo pago.
Ahora que estoy en rehabilitación, tengo que corregir mi vida. Cuando voy a una reunión, tomo café con azúcar y crema, algunas veces más de una taza. Pero a la hora de la colecta, o estoy muy ocupado para sacar dinero de mi cartera o no tengo lo suficiente, pero estoy ahí porque necesito esta reunión. Oí a alguien sugerir que se debe echar en la cesta el precio de una cerveza y pensé ¡eso es demasiado! Casi nunca doy un dólar. Como muchos otros, yo confío en que los miembros más generosos financien la Comunidad. Me olvido que se necesita dinero para el alquiler del local de reuniones, comprar café, leche, azúcar y tazas. Gustoso pago un dólar por una taza de café en un restaurante después de la reunión; siempre tengo dinero para eso. Así es que, ¿cuánto vale mi sobriedad y mi paz interior?

Julio 25 (Aquellos que todavía sufren)

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En cuanto a nosotros, si descuidamos a quienes aún sufren, ponemos en inmediato peligro nuestras vidas y nuestro sano juicio. DOCE PASOS Y DOCE TRADICIONES, p. 160

Yo conozco el tormento de beber obsesivamente para calmar mis nervios y mis temores.
También conozco el dolor de la sobriedad forzada. Hoy yo no olvido a la persona
desconocida que sufre quietamente, retirada y escondida en el desesperado alivio de beber. Le pido a mi Poder Superior me dé su orientación y el valor para estar dispuesto a ser Su
instrumento y llevar dentro de mí compasión y acciones generosas. Que el grupo continúe dándome el valor para hacer con otros lo que no puedo hacer solo.

Julio 24 (Ayudar a otros)

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Nuestras mismas vidas, como exbebedores problema que somos, dependen de nuestra constante preocupación por otros y de la manera en que podamos satisfacer sus necesidades. ALCOHÓLICOS ANÓNIMOS, p. 18

Mi problema era el egocentrismo. Toda mi vida la gente había estado haciendo cosas por mí y yo, no sólo lo esperaba, sino que era malagradecido y estaba resentido porque no hacían más. ¿Por qué debía ayudar a otros cuando eran ellos los que debían ayudarme a mí? Si otros tenían dificultades, ¿no se lo merecían? Yo estaba lleno de autocompasión, de ira y de resentimiento. Entonces llegué a darme cuenta de que ayudando a otros, sin esperar recompensa, podría superar esta obsesión egoísta, y también que si yo comprendía la humildad, conocería la paz y la serenidad. Ya no necesito beber.