Julio 17 (Entrega y autoexamen)

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Mi estabilidad me llegó por tratar de dar, no por exigir que se me diera.
Es así como yo creo que puede resultar la sobriedad emocional. si examinamos cualquier disturbio que tengamos, grande o pequeño, encontraremos que en la raíz de éste hay alguna dependencia malsana y su consecuente exigencia también malsana. Renunciemos, con la ayuda de dios, a estas exigencias paralizantes. Entonces quedaremos libres para vivir y amar; podremos, consecuentemente, ser capaces de dar un Paso Doce hacia nuestra propia sobriedad emocional y la de otros. * EL LENGUAJE DEL CORAZÓN, p. 238

Años de dependencia del alcohol para alterar mis humores me privaron de la capacidad de relacionarme emocionalmente con mis compañeros. Creía que tenía que ser autosuficiente, tener confianza sólo en mí mismo, motivarme a mí mismo y todo en un mundo de gente en quienes no se podía confiar. Finalmente, perdí mi dignidad y me quedé con mi dependencia, falto de cualquier habilidad para confiar en mí mismo o creer en nada. La entrega y el autoexamen mientras compartía con los recién llegados me ayudaban a pedir ayuda humildemente.

Julio 16 (“Un grado de humildad”

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En cada caso, el dolor había sido el precio de admisión a una nueva vida. Pero este precio de admisión había comprado más de lo que nosotros esperábamos. Esto trajo un grado de humildad que pronto descubrimos que cura el dolor. DOCE PASOS Y DOCE TRADICIONES, p. 80

Fue doloroso renunciar a tratar de controlar mi vida, aunque el éxito me había eludido, y
cuando la vida se me hacía muy dura yo bebía para escapar. Lograré aceptar la vida como es por medio de la humildad que experimento cuando entrego mi voluntad y mi vida al cuidado de Dios como yo lo concibo. Con mi vida bajo el cuidado de Dios, el temor, la incertidumbre y la ira, ya no serán las respuestas a aquellas partes de mi vida que preferiría que no me sucedieran. El dolor de vivir esos momentos será aliviado por el conocimiento de que he recibido la fortaleza espiritual para sobrevivir.

Julio 15 (Orgullo)

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Durante miles de años hemos estado exigiendo más de lo que nos corresponde de
seguridad, prestigio y amoríos. Cuando parecía que estábamos teniendo éxito, bebíamos para buscar sueños mayores aún. cuando estábamos frustrados, aunque fuera en parte, bebíamos para olvidar. Nunca había suficiente de lo que pensamos que queríamos. En todos esos esfuerzos . . . el obstáculo paralizador había sido nuestra falta de humildad.
Habíamos carecido de la perspectiva para ver que la formación del carácter y los valores espirituales tenían que estar en primer lugar, y que las satisfacciones materiales no eran el objetivo de la vida. DOCE PASOS Y DOCE TRADICIONES, p. 76

Una y otra vez me acercaba al Paso Siete, sólo para retroceder y reconsiderar. Algo me
faltaba y se me escapaba el impacto del Paso. ¿Qué había pasado por alto? Una simple
palabra: la había leído pero la había ignorado, la base de todos los Pasos, en verdad de todo el programa de Alcohólicos Anónimos – esa palabra es “humildemente”.
Sabía cuáles eran mis defectos: constantemente posponía mis tareas; me enojaba
fácilmente; sentía mucha autoconmiseración; y me preguntaba, ¿por qué yo? Entonces
recordé, “el orgullo va antes de la caída”, y eliminé el orgullo de mi vida.

Julio 14 (Un ingrediente nutritivo)

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En donde antiguamente la humildad había significado el amargo alimento para reconocer los erres, empieza ahora a significar el ingrediente nutritivo que puede darnos la serenidad. DOCE PASOS Y DOCE TRADICIONES, p. 79¿Con cuánta frecuencia me concentro en mis problemas y frustraciones? Cuando estoy
pasando un “buen día”, estos mismos problemas disminuyen de importancia y mi
preocupación por ellos mengua. ¿No sería mejor si pudiera encontrar una fórmula para dar rienda suelta a la “magia” de mis “días buenos” y aplicarla a los pesares de mis “días
malos?” ¡Ya tengo la solución! En vez de tratar de huir de mis dolores y desear que se vayan mis problemas, puedo rezar por obtener la humildad. La humildad curará el dolor. La humildad me sacará de mí mismo. La humildad, esa fortaleza concedida para mí por ese “poder superior a mí mismo” es mía sólo con pedirla. La humildad devolverá el equilibrio a mi vida. La humildad me hace posible aceptar alegremente mi condición humana.

Julio 13 (La humildad es un regalo)

PAG-nenaymaceMientras colocáramos primero la confianza en nosotros mismos, una genuina dependencia de un Poder Superior era completamente imposible. Ese ingrediente básico de toda humildad, el deseo de buscar y hacer la voluntad de Dios, había faltado. DOCE PASOS Y DOCE TRADICIONES, p. 77Cuando recién llegué a A.A. yo quería encontrar algo de esa elusiva cualidad llamada
humildad. No me daba cuenta de que estaba buscando la humildad porque creía que éste
me ayudaría a lograr lo que quería, y que yo haría cualquier cosa por otros si creía que Dios me compensaría por ello. Ahora trato de recordar que la gente que encuentro en el
transcurso de mi día está tan cerca de Dios como yo voy a estar mientras esté en esta tierra.
Tengo que rezar para saber cuál es la voluntad de Dios hoy, y ver cómo puede ayudar a otra gente mi experiencia de esperanza y dolor; si puedo hacer esto, no tengo que buscar la humildad, ella me ha encontrado.

Julio 12 (Renunciar al centro del escenario)

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Porque sin cierta dosis de humildad, ningún alcohólico puede permanecer sobrio . . . sin ella, la vida no tiene un fin muy útil, o, en la adversidad, no pueden reunir la fe que se necesita para afrontar cualquier emergencia. DOCE PASOS Y DOCE TRADICIONES, p. 75

¿Por qué pongo tanta resistencia a la palabra “humildad”? Yo no soy humilde ante otra
gente, sino ante Dios, como yo lo concibo. Humildad significa “demostrar un respeto
sumiso”, y al ser humilde me doy cuenta de que yo no soy el centro del universo. Cuando
bebía, el orgullo y el egocentrismo me consumían. Creía que el mundo entero giraba a mi
alrededor, que yo era el capitán de mi destino. La humildad me hace posible depender más de Dios para que me ayude a vencer mis obstáculos y mis propias imperfecciones para poder desarrollarme espiritualmente. Tengo que resolver problemas más difíciles para aumentar mi pericia y cuando encuentre los obstáculos de la vida pueda aprender a
vencerlos con la ayuda de Dios. La comunión diaria con Dios demuestra mi humildad y me hace darme cuenta de que un ser más poderoso que yo está dispuesto a ayudarme si dejo de tratar de hacer, yo, el papel de Dios.

Julio 11 (Un momento crucial)

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Un momento crucial en nuestras vidas tuvo lugar cuando buscábamos la humildad como algo que realmente deseábamos, y no como algo que estábamos obligados a tener. DOCE PASOS Y DOCE TRADICIONES, p. 80

La manera de vivir de A.A. se convierte en vida de alegría o regreso a la obscuridad y a la
desesperación del alcoholismo. La alegría me llega cuando mi actitud concerniente a Dios y a la humildad se torna en actitud de deseo y no de carga. La obscuridad de mi vida se convierte en luz resplandeciente cuando llego a darme cuenta de que ser honesto y sincero al hacer mi inventario, resulta en una vida llena de serenidad, libertad y alegría. Se profundiza la confianza en mi Poder Superior y un baño de gratitud cae sobre todo mi ser.
Estoy convencido de que ser humilde es ser sincero y honesto respecto a mí mismo y a
Dios. Entonces la humildad es algo que “realmente deseo”, y no “algo que debo tener”.