Julio 27 (Dar libremente)

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Haremos todos los sacrificios personales necesarias para asegurar la unidad de Alcohólicos Anónimos. Y lo hacemos porque hemos aprendido a amar a Dios y a nuestros semejantes. A.A. LLEGA A SU MAYORÍA DE EDAD, p. 235

Ser automantenido por mis propias contribuciones nunca era uno de mis puntos fuertes
durante mis días de alcohólico activo. Dar tiempo o dinero siempre tenía que llevar una
etiqueta con precio.
Como recién llegado se me dijo que “tenemos que darlo para mantenerlo”. Cuando empecé a adoptar los principio de Alcohólicos Anónimos en mi vida, muy pronto me di cuenta de que es un privilegio dar a la Comunidad como una expresión de la gratitud sentida en mi corazón. Mi amor a Dios y a otros se convirtió en el factor motivador de mi vida, sin ningún pensamiento de recompensa. Ahora me doy cuenta de que dar libremente es la manera en que Dios se expresa a través de mí.

Julio 26 (El “valor” de la sobriedad)

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Todo grupo de A.A. debe mantenerse completamente a sí mismo, negándose a recibir contribuciones de afuera. DOCE PASOS Y DOCE TRADICIONES, p. 169

Cuando salgo de compras miro los precios y si necesito lo que veo, lo compro y lo pago.
Ahora que estoy en rehabilitación, tengo que corregir mi vida. Cuando voy a una reunión, tomo café con azúcar y crema, algunas veces más de una taza. Pero a la hora de la colecta, o estoy muy ocupado para sacar dinero de mi cartera o no tengo lo suficiente, pero estoy ahí porque necesito esta reunión. Oí a alguien sugerir que se debe echar en la cesta el precio de una cerveza y pensé ¡eso es demasiado! Casi nunca doy un dólar. Como muchos otros, yo confío en que los miembros más generosos financien la Comunidad. Me olvido que se necesita dinero para el alquiler del local de reuniones, comprar café, leche, azúcar y tazas. Gustoso pago un dólar por una taza de café en un restaurante después de la reunión; siempre tengo dinero para eso. Así es que, ¿cuánto vale mi sobriedad y mi paz interior?

Julio 25 (Aquellos que todavía sufren)

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En cuanto a nosotros, si descuidamos a quienes aún sufren, ponemos en inmediato peligro nuestras vidas y nuestro sano juicio. DOCE PASOS Y DOCE TRADICIONES, p. 160

Yo conozco el tormento de beber obsesivamente para calmar mis nervios y mis temores.
También conozco el dolor de la sobriedad forzada. Hoy yo no olvido a la persona
desconocida que sufre quietamente, retirada y escondida en el desesperado alivio de beber. Le pido a mi Poder Superior me dé su orientación y el valor para estar dispuesto a ser Su
instrumento y llevar dentro de mí compasión y acciones generosas. Que el grupo continúe dándome el valor para hacer con otros lo que no puedo hacer solo.

Julio 24 (Ayudar a otros)

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Nuestras mismas vidas, como exbebedores problema que somos, dependen de nuestra constante preocupación por otros y de la manera en que podamos satisfacer sus necesidades. ALCOHÓLICOS ANÓNIMOS, p. 18

Mi problema era el egocentrismo. Toda mi vida la gente había estado haciendo cosas por mí y yo, no sólo lo esperaba, sino que era malagradecido y estaba resentido porque no hacían más. ¿Por qué debía ayudar a otros cuando eran ellos los que debían ayudarme a mí? Si otros tenían dificultades, ¿no se lo merecían? Yo estaba lleno de autocompasión, de ira y de resentimiento. Entonces llegué a darme cuenta de que ayudando a otros, sin esperar recompensa, podría superar esta obsesión egoísta, y también que si yo comprendía la humildad, conocería la paz y la serenidad. Ya no necesito beber.

Julio 23 (Le pido a Dios que decida)

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“Te ruego que elimines de mí cada uno de los defectos de carácter que me impiden ser útil a Ti y a mis semejantes”. ALCOHÓLICOS ANÓNIMOS, p. 71

Después de haber admitido mi impotencia y tomado la decisión de poner mi vida y mi
voluntad al cuidado de Dios, como yo lo concibo, no soy yo quien tiene que decidir cuáles
defectos deben ser eliminados, ni el orden en que deben serlo, ni el plazo de tiempo en el
que tienen que ser eliminados. Le pido a dios que decida cuáles defectos me impiden ser
útil a El y a otros, y luego le pido humildemente que me los elimine.