Agosto 16 (“Yo había desaparecido”)

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Podríamos enseguida preguntarnos a nosotros mismos lo que queremos significar cuando decimos que les hemos hecho “daño” a otras personas. ¿Qué clase de “daño” se hacen las personas unas a otras? Para definir la palabra “daño” en una forma práctica, podríamos llamarla el resultado de instintos en conflicto, que causan a la gente un perjuicio físico, mental, emocional o espiritual. DOCE PASOS Y DOCE TRADICIONES, p. 86

En las reuniones de Octavo Paso, yo siempre pensaba, “realmente no he hecho daño a mucha gente sino principalmente a mí mismo”. Pero cuando escribí mi lista, no era tan corta como esperaba. Era que tú me gustabas, que no me gustabas o que necesitaba algo de ti – así de simple. La gente no había hecho lo que yo quería y mis relaciones íntimas estaban fuera de control debido a las exigencias irrazonables de mi pareja. ¿Eran estos pecados de omisión? Debido a mi forma de beber, yo “había desaparecido” – nunca envié tarjetas, nunca devolví llamadas, nunca me hice presente para otra gente ni tomé parte en sus vidas. Qué gracia ha sido echar una mirada a estas relaciones, hacer mis inventarios en quietud, sólo con el Dios de mi entendimiento y seguir adelante a diario, dispuesto a ser honesto y recto en mis relaciones.

Agosto 15 ¿No hicimos daño nadie?

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Algunos de nosotros, sin embargo, tropezamos con un obstáculo muy diferente. Nos aferrábamos a la pretensión de que cuando bebíamos no le habíamos hecho daño a nadie sino a nosotros mismos. DOCE PASOS Y DOCE TRADICIONES, p. 85

Este Paso parecía tan sencillo. Yo identificaba a alguna gente a quienes había hecho daño, pero ellos ya no estaban a mi alcance. No obstante, me sentía incómodo con este Paso y evitaba las conversaciones que tenían que ver con él. Más tarde aprendí a investigar aquellos Pasos y áreas de mi vida que me hacían sentir incómodo. Mi búsqueda puso de manifiesto a mis padres, quienes habían sido profundamente heridos por mi aislamiento de ellos; mi patrón, quien se preocupaba por mis ausencias, por mis pérdidas de memoria, por mi temperamento; y los amigos a quienes había vuelto la realidad del daño que había hecho, el Paso Ocho cobró un nuevo significado. Ya no estoy incómodo y me siento limpio y liviano.

Agosto 14 (Reparar el daño)

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Tratamos de barrer los escombros acumulados como resultado de nuestro empeño en vivir obstinados y manejarlo todo a nuestro capricho. Si aún no tenemos la voluntad de hacerlo, la pedimos hasta que nos llegue. Recordemos que al principio estuvimos de acuerdo en que haríamos todo lo que fuese necesario para sobreponernos al alcohol. ALCOHÓLICOS ANÓNIMOS, p. 71

Hacer una lista de las personas a quienes había perjudicado no fue una cosa difícil de hacer. Ya habían aparecido en mi inventario del Cuarto Paso: gente contra quienes yo tenía resentimientos, reales o imaginarios, y a quienes yo había herido con actos vengativos. Para que mi recuperación fuera completa, yo no creía que fuera importante que aquellos que me habían ofendido legítimamente tuvieran que hacerme reparaciones. Lo que es importante en mi relación con Dios es que me ponga frente a El sabiendo que yo he hecho todo lo posible para reparar los daños que he causado.