Abril 23 (Abrámonos al amor)

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Permitirnos recibir amor es uno de lo más grandes retos que enfrentamos en la recuperación.
Muchos de nosotros nos hemos bloqueado de recibir amor. Podemos haber vivido con gente que usaba el amor para controlarnos. Estarían con nosotros, pero a un alto precio para nuestra libertad. El amor se nos daba, o se nos retiraba, para controlarnos y tener poder sobre nosotros. Nosotros no nos sentíamos seguros recibiendo amor de estas personas. Podremos habernos acostumbrado a no recibir amor, a no reconocer nuestra necesidad de amor, porque vivimos con gente que no tenía verdadero amor para dar.
En algún punto en la recuperación reconocemos que nosotros, también, queremos y necesitamos ser amados. Podemos sentir embarazosa esta necesidad. ¿A dónde vamos con ella? ¿Qué podemos hacer? ¿Quién nos puede dar amor? ¿Cómo podemos determinar de quién fiarnos y de quién no? ¿Cómo podemos dejar que los otros se preocupen por nosotros sin sentirnos atrapados, abusados, asustados e incapaces de preocuparnos de nosotros mismos?
Aprenderemos. El punto de inicio es el sometimiento, a nuestro deseo de ser amados, a nuestra necesidad de que nos mimen y nos amen.
Tendremos cada vez más confianza en nuestra capacidad para cuidar de nosotros mismos con la gente. Nos sentiremos suficientemente seguros para dejar que la gente se preocupe por nosotros; tendremos cada vez más confianza en nuestra capacidad para escoger a la gente que es segura y que nos puede dar amor.
Quizá al principio necesitemos enojarnos, enojarnos por que no se están satisfaciendo nuestras necesidades. Después, podemos sentir gratitud por esas personas que nos han enseñado lo que no queremos, por aquellas que nos han asistido en el proceso de creer que merecemos ser amados y por aquellas que han entrado a nuestra vida para amarnos.
Nos estamos abriendo como las flores. A veces duele que los pétalos se abran. Alégrate. Nuestro corazón se está abriendo al amor que esta ahí y que seguirá estando ahí para nosotros.
Sométete al amor que está ahí para nosotros, al amor que la gente, el universo y nuestro Poder Superior nos manda.
Sometámonos al amor sin permitir que la gente nos controle o nos impida cuidar de nosotros mismos. Empieza por someterte al amor a ti mismo.
“Hoy me abriré al amor que está ahí para mí. Me permitiré a mi mismo recibir el amor seguro, sabiendo que puedo cuidar de mí mismo con la gente. Estaré agradecido con toda la gente de mi pasado que me ha asistido en el proceso de abrirme al amor. Reclamo, acepto y doy gracias por el amor que me está llegando.”

 

Abril 22 (Lidia con el estrés)

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Inevitablemente hay temporadas de estrés en nuestras vidas, no importa cuánto tiempo hayamos estado en recuperación.
A veces, el estrés está afuera de nosotros o a nuestro alrededor.
Nosotros nos sentimos equilibrados, pero nuestras circunstancias son estresantes. A veces, el estrés viene de adentro; nos sentimos fuera de equilibrio.
Cuando el estrés es interno y externo, experimentamos nuestras temporadas más difíciles.
Durante épocas de estrés, podemos fiarnos más de nuestros sistemas de apoyo. Nuestros amigos y grupos nos pueden ayudar a sentirnos más equilibrados y en paz a pesar de nuestras condiciones estresantes.
El afirmar que los eventos que están teniendo lugar son una parte temporalmente incómoda de un buen plan sólido, puede ayudar.
Podemos asegurarnos a nosotros mismos que lo vamos a superar. Que no nos destruiremos. Que no nos resquebrajaremos ni nos hundiremos.
Ayuda volver a lo básico. Concentrarnos en el desapego, manejar nuestros sentimientos y vivir un día a la vez.
Lo más importante en tiempos de estrés es concentrarnos en cuidar de nosotros mismos. Somos más capaces de lidiar con las circunstancias más irregulares, somos más capaces de apoyar a los demás si nos estamos cuidando a nosotros mismos. Podemos preguntarnos en forma regular: ¿Qué necesitamos hacer para cuidar de nosotros mismos? ¿Qué nos podría ayudar a sentirnos mejor o más cómodos?
Cuidar de uno mismo puede no resultar tan fácil en tiempos de estrés. Puede ser cómodo el descuidar de uno mismo, pero el cuidado de uno mismo siempre funciona.
“Hoy recordaré que no hay ninguna situación que no se beneficie si me cuido a mí mismo.”

Abril 21 (Espera)

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Espera. Si no es tiempo, si el cambio no está claro, si la respuesta o la decisión no son consistentes, espera.
Podemos sentir una sensación de urgencia. Podemos querer resolver el asunto haciendo algo, lo que sea, ahora, pero esa acción no es la que mejor nos conviene.
Es difícil vivir con confusión o con problemas no resueltos. Es más fácil resolver las cosas. Pero tomar una decisión demasiado pronto, hacer algo antes de tiempo, significa que tal vez tengamos que volver atrás y hacerlo todo de nuevo.
Si no es tiempo, espera. Si el camino no está claro, no te precipites. Si la respuesta o la decisión parecen turbias, espera.
En esta nueva forma de vivir hay una Fuerza que guía. Nunca tenemos que movernos demasiado pronto ni movernos fuera de la armonía.
Esperar es una acción, una acción positiva, llena de fuerza.
A menudo, esperar es una acción a la que Dios nos ha guiado, una acción que tiene tanto poder como la decisión, y más poder que una decisión urgente, forzada, a destiempo.
No tenemos por qué presionarnos insistiendo en saber o en hacer algo antes de tiempo. Cuando sea tiempo, lo sabremos. Llegaremos a este tiempo en forma natural y armoniosa. Tendremos paz y consistencia.
Nos sentiremos con un poder que no sentimos hoy.
Lidia con el pánico, con la urgencia, con el miedo; no dejes que ellos te controlen o te controlen o te dicten decisiones.
Esperar no es fácil. No es divertido. Pero frecuentemente es necesario esperar para lograr lo que queremos. No es un tiempo muerto; no es tiempo desperdiciado. La respuesta vendrá. El poder vendrá. El tiempo llegará. Y será a tiempo.
“Hoy esperaré si la espera es la acción que necesito para poder cuidarme a mí mismo. Sabré que estoy emprendiendo una acción positiva, llena de fuerza, esperando hasta que sea tiempo.Dios mío, ayúdame a dejar ir el miedo, la urgencia y el pánico. Ayúdame a aprender el arte de esperar hasta que sea tiempo. Ayúdame a conocer el tiempo.”

Abril 20 (Tiempos limite)

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No sé si quiero estar en esta relación o terminar con ella. He estado batallando con esto durante meses. No es adecuado que le dé largas indefinidamente. Me daré dos meses para tomar una decisión.
Anónimo
Ya hace seis meses que tengo en la cabeza este problema sin resolver. Estoy confundido. No sé qué hacer. Me voy a dar un mes para llegar a una solución.
Anónimo
A veces, ayuda el fijarse un tiempo límite.
Esto puede ser cierto cuando enfrentamos problemas no resueltos, cuando estamos batallando con una decisión difícil, cuando hemos estado sentados en el banquillo un buen rato, o cuando nos hemos estado debatiendo en confusión durante un tiempo acerca de un asunto en particular.
Eso no significa un tiempo límite esculpido en piedra. Significa que estamos estableciendo un espacio de tiempo para ayudarnos a no sentirnos tan impotentes y para ayudarnos a encontrar una solución.
Fijar un tiempo límite puede liberar nuestra energía para hacer a un lado el problema o el asunto, para dejarlo ir y permitir que el universo, nuestro Poder Superior y nosotros mismos empecemos a llegar a una solución.
No necesitamos decirle siempre a la gente que hemos fijado un tiempo límite. A veces, es mejor quedarse callado, pues de otra forma la gente puede sentir que estamos tratando de controlarla y puede rebelarse contra nuestro tiempo límite. A veces, es apropiado compartir con los demás que hemos establecido un tiempo límite.
Los tiempos límites son, primordialmente, una herramienta que usamos para ayudarnos. [Los tiempos límite] necesitan ser razonables y apropiados para cada situación individual. Si se usan adecuadamente, pueden ser una herramienta benéfica para ayudarnos a superar problemas y situaciones difíciles sin sentirnos atrapados e impotentes. Nos pueden ayudar a dejar ir el miedo y la obsesión, para que podamos concentrar nuestras energías en direcciones más constructivas. Establecer un tiempo límite nos puede ayudar a quitarnos de ese lugar incómodo en el que nos sentimos victimados por una persona o por un problema que no podemos resolver. Los tiempos límite nos pueden ayudar a desapegarnos y seguir adelante.
“Hoy consideraré si sería útil fijar un tiempo límite en algún aspecto de mi vida. Reclamo la Sabiduría y la Guía Divinas para establecer tiempos límite adecuados para cualquier problema o cuestiones relacionadas con mis relaciones que pudiera tener.”

Abril 19 (Acepta el cambio)

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Los vientos de cambios soplan en nuestra vida, a veces suavemente, a veces como una tormenta tropical. Sí, tenemos lugar es de descanso, tiempo para ajustarnos a otro nivel de vida, tiempo para lograr nuestro equilibrio, tiempo para disfrutar las recompensas. Tenemos tiempo para tomar un respiro.
Sin embargo, el cambio es inevitable y deseable.
A veces, cuando empiezan a susurrar los vientos del cambio, no estamos seguros si el cambio es para mejorar. Podremos llamarlo estrés o un estado temporal, seguros de que volveremos a la normalidad. A veces nos resistimos, agachamos la cabeza y damos de
topes al viento, con la esperanza de que las cosas pronto se calmen y vuelvan a ser como eran. ¿Será posible que se nos esté preparando para una nueva “normalidad”?
El cambio barrerá nuestra vida, como sea necesario, para llevarnos adonde estamos yendo. Podemos confiar en que nuestro Poder Superior tiene en mente un plan, aun cuando no sepamos a dónde nos conducen los cambios.
Podemos confiar en que el cambio que está teniendo lugar es bueno.
Los vientos nos llevarán a donde necesitemos ir.
“Hoy ayúdame, Dios mío, a dejar ir mi resistencia al cambio. Ayúdame a estar abierto al proceso. Ayúdame a creer que el lugar en el que me dejará será mejor que el lugar en donde me levantó. Ayúdame a someterme, a confiar y a aceptar, aunque no lo comprenda.”

Abril 18 (Libertad)

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Muchos de nosotros fuimos oprimidos y victimados cuando niños. Ya de adultos, podemos seguir sintiéndonos oprimidos.
Algunos de nosotros no reconocemos que cuidar excesivamente a los demás y no fijar límites nos hará sentirnos victimados.
Algunos de nosotros no entendemos que pensar que somos victimas nos hace sentir oprimidos.
Algunos de nosotros no sabemos que tenemos la llave de nuestra propia libertad. Esa llave está en honrarnos a nosotros mismos y cuidar de nosotros mismos.
Podemos decir lo que queremos y querer lo que decimos.
Podemos dejar de esperar que los demás nos den lo que necesitamos y asumir la responsabilidad que tenemos para con nosotros mismos.
Cuando lo hagamos, se abrirán de par en par las puertas de la libertad.
Pasa por ellas.
“Hoy comprenderé que yo tengo la llave de mi libertad. Dejaré de participar en mi opresión y mi victimización. Asumiré la responsabilidad que tengo para conmigo mismo  dejaré que los otros hagan lo que quieran.”

Abril 17(Cuidemos de nosotros mismos)

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Con frecuencia nos referimos a la recuperación de la codependencia y de ser hijos adultos de alcohólicos con el término “autocuidado”.
El cuidado de uno mismo no es, como algunos pudieran pensar, una moda de la “generación yo”. No es autoindulgencia. No es egoísmo, en la interpretación negativa de esa palabra.
Estamos aprendiendo a cuidar de nosotros mismos, en vez de concentrarnos obsesivamente en otra persona. Estamos aprendiendo la autoresponsabilidad, en vez de sentirnos excesivamente responsables de los demás. Cuidarse a uno mismo significa también cumplir con nuestras verdaderas responsabilidades hacia los otros; y esto lo hacemos mejor cuando no nos sentimos demasiado responsables.
Cuidarse a uno mismo a veces significa “yo primero”, pero por lo general, significa “yo también”. Significa que somos responsables de nosotros mismos y que podemos escoger ya no seguir siendo victimas.
Cuidarse a uno mismo significa aprender a amar a la persona de la que somos responsables: nosotros mismos. No lo hacemos para invernar dentro de un capullo de aislamiento y autoindulgencia; lo hacemos para poder amar mejor a los demás y para aprender a dejar que ellos nos amen.
Cuidarse a uno mismo no es egoísmo, es autoestima.
“Hoy, Dios mío, ayúdame a amarme a mí mismo. Ayúdame a dejar ir la sensación de que soy excesivamente responsable de los que me rodean.
Enséñame qué necesito hacer para cuidarme a mí mismo y para ser adecuadamente responsable con los demás.”

Abril 16 (Deja que sucedan las cosas)

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No tenemos que trabajar tan duro por lograr conocernos a nosotros mismos. Sí, estamos aprendiendo que ocurren cosas dolorosas y decepcionantes, a menudo por una razón y por un propósito superior.
Sí, estas cosas a veces suceden para nuestro bien.
Pero no tenemos que gastar tanto tiempo y energía imaginando el propósito y el plan de cada detalle de nuestra vida. ¡Eso es hipervigilancia!
A veces, el coche no arranca. A veces se descompone la lavadora de platos. A veces pescamos un resfriado. A veces se nos acaba el agua caliente. A veces tenemos un mal día. Aunque ayuda el lograr aceptación y gratitud por estas molestias irritantes, no tenemos que procesar todo y descubrir si todo está dentro del esquema de cosas.
Soluciona el problema. Repara el coche. Arregla la lavadora de platos. Cuídate el resfriado. Espera a darte la ducha hasta que haya agua caliente. Consiéntete si estás teniendo un mal día. Cumple con tus responsabilidades ¡y no te tomes todo en forma tan personal!
Si necesitamos reconocer algo dentro de nosotros mismos o hacernos conscientes de algo en particular, se nos guiará en esa dirección.
Ciertamente queremos estar atentos a los patrones de conducta. Pero con frecuencia, las grandes explicaciones acerca de uno mismo y el procesamiento de cosas significativas es algo que ocurre en forma natural.
No tenemos que cuestionar cada suceso para ver cómo encaja dentro del Plan.
El plan –la toma de conciencia, la explicación de nuestra conducta, el potencial para el crecimiento personal- se nos revelará solo. Tal vez la lección sea aprender su significado. Quizá la lección sea confiar en nosotros mismos para vivir y experimentar la vida.
“Hoy dejaré que sucedan las cosas sin preocuparme acerca del significado de cada evento. Confiaré en que esto promoverá mi desarrollo más rápido que si fuera por la vida llevando un microscopio. Confiaré en que mis lecciones se me revelarán solas a su debido tiempo.”

Abril 15 (Comunicación)

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Parte de adueñarnos de nuestro poder está en aprender a comunicarnos en forma clara, directa y asertiva. No tenemos quedar grandes rodeos en nuestra conversación para controlar las reacciones de los demás. Los comentarios que infunden sentimientos de culpa únicamente producen culpa. No tenemos que arreglar o cuidar a la gente con nuestras palabras; tampoco podemos esperar que otros nos cuiden con sus palabras. Podemos conformarnos con que nos escuchen y acepten. Y podemos escuchar respetuosamente lo que los demás tienen que decir.
Insinuar lo que necesitamos no funciona. Los demás no pueden leernos el pensamiento y es probable que resientan nuestras indirectas. La mejor manera de asumir responsabilidad de lo que queremos es pedirlo directamente. Y también podemos insistir en que los otros sean directos. Si necesitamos decir “no” a una petición particular, podemos hacerlo. Si alguien está tratando de controlarnos a través de una conversación, podemos rehusarnos a participar.
Reconocer directamente sentimientos, tales como la decepción o la ira, en vez de hacer que los otros adivinen nuestros sentimientos o que éstos afloren de otras maneras, es parte de la comunicación responsable. Si no sabemos lo que queremos decir, también podemos decirlo.
Podemos pedir información y utilizar las palabras para establecer un contacto más cercano, pero no tenemos que escuchar insensateces, ni participar en ellas. Podemos decir lo que queremos y detenernos cuando hayamos acabado.
“Hoy me comunicaré en forma clara y directa en mis conversaciones con los demás. Me esforzaré por evitar comentarios manipuladores, indirectos, que produzcan sentimientos de culpa. Puedo tener tacto y ser suave cuando sea posible. Y puedo ser asertivo si es necesario.”

Abril 14 (Perfeccionismo)

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Recuperarse de la codependencia es un proceso individual en el que es necesario cometer errores, luchar contra problemas y encarar asuntos difíciles.
Esperar que seamos perfectos retarda este proceso; nos pone en un estado de ansiedad y culpa. Esperar que los otros sean perfectos es igualmente destructivo; hace que los demás se sientan avergonzados y puede interferir con su desarrollo emocional.
La gente es humana y vulnerable, y eso es maravilloso. Podemos aceptar esa idea y apreciarla. Esperar que los demás sean perfectos nos pone en ese estado codependiente de superioridad moral. Esperar que nosotros seamos perfectos nos hace sentir rígidos e inferiores.
Podemos dejar ir ambas ideas.
Pero no es necesario que nos vayamos al otro extremo, tolerando cualquier cosa que la gente nos aviente. Podemos seguir esperando una conducta adecuada, responsable, por parte nuestra. Pero la mayoría de nosotros podemos darnos el lujo de aflojar un poquito. Y cuando dejamos de esperar que los demás sean perfectos, quizá descubramos que están actuando bastante mejor de lo que habíamos pensado. Cuando dejamos de esperar la perfección en nosotros mismos, descubriremos la belleza en nosotros mismos.
“Hoy practicaré la tolerancia, la aceptación y el amor hacia los demás tal como son, y hacia mí tal como soy. Lucharé por lograr un equilibrio entre esperar demasiado y esperar demasiado poco de los demás y de mí mismo.”