Junio 27 (Logra la armonía)

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Cuando un pianista aprende una nueva pieza musical, no se sienta e instantáneamente la toca a la perfección. A menudo, un pianista debe practicar la labor de cada mano por separado para aprenderse el ritmo, para aprender el sonido. Con una mano practica una parte hasta que la toca con ritmo y facilidad. Luego, el músico practica con la otra mano, tocando las notas, una por una, hasta que se aprende la tarea de esa mano. Cuando cada una de las manos ha aprendido su parte –el sonido, el sentimiento, el ritmo, los tonos-entonces pueden tocar juntas ambas manos.
Durante el tiempo de práctica, la música puede no sonar bien. Puede sonar desconectada, no particularmente bella. Pero cuando ambas manos están listas para tocar juntas, se crea la música, se forma una pieza en armonía y belleza.
Cuando empezamos la recuperación puede parecernos que nos pasamos meses, años incluso, practicando conductas individuales, aparentemente desconectadas, en partes separadas de nuestra vida.
Llevamos nuestras nuevas habilidades a nuestro trabajo, a nuestra carrera, y empezamos a aplicarlas lentamente, haciendo más sanas nuestras relaciones de trabajo. Llevamos nuestras destrezas a nuestras relaciones, a veces a una relación a la vez. Batallamos con nuestras nuevas conductas en nuestras relaciones amorosas.
Tocando una parte a la vez, practicamos nuestra nueva música nota por nota.
Trabajamos en nuestra relación con nuestro Poder Superior, en nuestra espiritualidad. Trabajamos en amarnos a nosotros mismos.
Trabajamos en creer que nos merecemos lo mejor. Trabajamos sobre nuestras finanzas. En nuestras aficiones. A veces en nuestra apariencia. A veces en nuestra casa.
Trabajamos sobre los sentimientos. Sobre las creencias. Sobre las conductas. Dejamos ir lo viejo, adquiriendo lo nuevo. Trabajamos y trabajamos y trabajamos. Practicamos. Batallamos. Vamos de un extremo al otro, y a veces regresamos y volvemos a empezar.
Hacemos un pequeño progreso, tenemos un retroceso y luego seguimos adelante otra vez.
Todo puede parecer estar desconectado. Puede no sonar como una armoniosa, bella pieza de música, solo notas aisladas. Luego un día, algo ocurre. Estamos listos para tocar con ambas manos, para reunir la música.
En lo que hemos estado trabajando, nota por nota, se convierte en una canción. Esa canción es una vida plena, una vida completa, una vida en armonía. La música se reunirá en nuestra vida si seguimos practicando por partes.
“Hoy practicaré mis conductas de recuperación en partes individuales de mi vida. Confío en que, un día, las cosas se reunirán en una sola, completa canción.”

Mayo 17

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Hace poco asistí a una reunión en la que el tema sugerido para tratar era la negación. Me asombró cuán grande resulta el alcance de la negación, mayor del que había imaginado con anterioridad. Negamos la enfermedad del alcoholismo y sus efectos secundarios. Negamos también el dolor inherente a la traición, la pérdida, la incapacidad y la muerte. Mientras meditaba, reflexioné sobre la manera en que mi crianza en una familia alcohólica me había alentado a participar en otras formas más solapadas pero igualmente devastadoras de negación.

Al crecer, había usado la negación para aislarme del dolor, lo que también me impedía experimentar los placeres de la vida.

Ahora que estoy en recuperación en Al-Anon, aplicar el programa quiere decir desembarazarme de la negación abriendo mi corazón a fuentes diarias de sorpresas y deleites. También incluye sentir agradecimiento por los milagros diarios. Ahora disfruto la belleza que encierra cada día, por más breve que sea, y le agradezco a mi Poder Superior que me permita presenciarla.

Otra forma de negación es creer que yo soy la suma total de mis problemas y limitaciones. Gracias a Al-Anon he aceptado la verdad: soy un ser espiritual. Mi negación ha sido reemplazada por la aceptación de una realidad mucho más hermosa e infinitamente mayor en la cual dependo de la fuerza y de la guía de un Poder Superior a mí mismo a recibir protección y orientación.

Pensamiento del día

Hoy dejaré de lado mi negación, me enfrentaré a la verdad y celebraré mi recuperación.

“La negación es un síntoma de los efectos del alcoholismo.”

                                                                                                         Valor para cambiar, Pág. 146

 

 

Mayo 15

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En Al-Anon he aprendido que, en general, es mucho mejor concentrarme en mi misma que los demás. Sin embargo, al comienzo de la recuperación hubo un periodo en que concentrarme en el comportamiento de mis padres era una manera de alcanzar un fin más saludable. Luchaba con la idea de que era mala por naturaleza y que no podía cambiar. Al examinar esto con mi Madrina, tome conciencia de que había aprendido muchas actitudes y comportamientos derrotistas de mis padres, quienes estaban preocupados por el alcoholismo. Fue un alivio saber que mis defectos si tenían esperanzas.

Sino hubiera tenido programa en ese momento, podría haber seguido culpando a mis padres por transferirme tal legado.

Por fortuna, ya había aprendido en Al-Anon a hacerme responsable de mis defectos, independientemente de donde vinieran.

Sin embargo, tenía conciencia de esto sólo desde un punto de vista intelectual. Requirió una cierta lucha emocional pasarlo al corazón. Tuve que deshacerme de la esperanza de que algún día pudiera aprender de mis padres un comportamiento diferente.

Tuve que aceptar que ellos, como yo y otras personas también, actuaban al máximo de sus posibilidades en todo momento. Si hubiera podido hacer algo más, lo habían hecho.

Reconocimiento efectos, sin culpar a mis padres, en el Cuarto y Quinto Paso. En el Sexto y Séptimo Paso estaba completamente lista para pedir a mi Poder Superior con humildad que los eliminara. Luego al aplicar el Octavo y Noveno Paso, reparé el mal causado al cambiar gradualmente mi comportamiento y aceptar al mismo tiempo el derecho de mis padres a no cambiar.

Pensamiento del día

Tal ves de niña haya aprendido algunos de los defectos de mis padres. De adulta, puedo desaprenderlos con la ayuda del programa de Al-Anon .

“Los comportamientos adoptados para encarar el alcoholismo en nuestra familia se hicieron tan habituales que pensamos que eran parte de nuestra identidad.”

De la supervivencia a la recuperación, Pág. 18

 

 

Mayo 16

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En el proceso de recuperación llevado acabo por haberme criado en un hogar hogar alcohólico, tuve que prestar especial atención a la idea de “yo contra ellos” y de cómo esto me impedía avanzar. Esta manera de pensar a menudo se manifestaba en la forma de relacionarme con mi Poder Superior, en particular con respecto a la cuestión de mi voluntad contra Su Voluntad.

Cada vez que percibo que me enfrento a alguien o algo, resurge mi obstinación y no quiero cambiar o progresar.

Creo que gran parte de ello se debe a las palabras que uso conmigo misma en mi interior. Me inclino a interpretar el Tercer y Undécimo Paso como una lucha porque cedí mucho de mi misma para sobrevivir al alcoholismo. De adulta, todavía me cuesta mantener mi voluntad en ciertas relaciones. Ahora me empeño en descubrir quién soy en realidad y no me gusta mucho la idea de dejar de lado mi voluntad.

En lugar de ello, pensar en sintonizar mi voluntad con la de mi Poder Superior me es de gran ayuda. Cuando lo enfocó de esta manera, se me recuerda que no tengo que perderme otra vez en la enfermedad o en las relaciones. El desarrollo de una relación sólida con mi Poder Superior es un trabajo de equipo, en el cual hacemos hincapié en mi acatamiento de Su Voluntad. Esto me recuerda que mi voluntad no es mala por naturaleza como creía en una época; simplemente no esta bien sintonizada y mi Poder Superior puede encarrilarla de nuevo.

Tengo dos oraciones que me hacen sentir cómodo: “Poder Superior, por favor sintoniza mi voluntad con la Tuya”, y “Dios, por favor ayúdame a querer lo que Tú quieres.”

Pensamiento del día

Mi Poder Superior desea lo mejor para mí. No obstante, necesito quererlo yo también.

”Nuestra tarea es cooperar con Dios…”

                                                                                          Senderos de recuperación, Pág. 72-73

 

Mayo 14

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El lema “Suelta las riendas y entregárselas a Dios“ me impresionó de sobremanera cuando vine a Al-Anon por primera vez. Muchos años después, aun continúo utilizándolo para separar mi parte de la de Dios en la búsqueda del progreso que tanto anhelo.

Hace poco leí como un jardinero debe reconocer que es incapaz ante los elementos que determinan el éxito o fracaso del jardín. Tenemos que aceptar la realidad del clima y hacer lo que podamos para compensar las necesidades de las plantas. Primero, el jardinero se pone de rodillas para remover la tierra, nutrirla con fertilizantes y plantar con cuidado las semillas. Luego adopta medidas de protección, como por ejemplo, construye una cerca para evitar que los fuertes vientos dañen las plantas, coloca una cobertura protectora para evitar que las semillas reciban demasiada agua o sol, o riega las plantas cuando no haya suficiente lluvia. Luego es el momento de desprenderse y esperar a ver que pasa con la cosecha.

Lo mismo le ocurrió; no fue hasta que me rendí, me puse de rodillas y le pedí a Dios que me ayudara, que pude encontrar el camino que me condujo a Al-Anon. Allí los miembros fomentan mi comprensión del alcoholismo mientras que el programa me ofrece la nutrición y la protección que necesito para crecer.

Sin embargo, es a mí a quien corresponde salvar a absorber esos nutrientes y usar esa protección. Cada vez que asisto a una reunión, leo las publicaciones, llamo a mi Madrina o me ofrezco como voluntaria para el servicio, tomo la materia prima que me otorga el programa y la uso para alimentar mi crecimiento espiritual.

Luego suelto las riendas y le permito a Dios que me regale una cosecha de paz, serenidad y amor.

Pensamiento del día

Primero sueño. Luego hago. Luego me desprendo y dejo que Dios decida los resultados.

“Recordar con gratitud muestra mi pasado, como un magnífico jardín de posibilidades humanas en espera de jardinero con la carretilla adecuada, llena herramientas: los Doce Pasos.”

De la supervivencia a la recuperación, Pág. 201

Mayo 13 (Quién es el propietario)

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Una herramienta útil en nuestra recuperación, especialmente en la conducta que llamamos desapego, es aprender a identificar quién es propietario de qué. Luego dejamos que cada persona posea la propiedad que legítimamente le corresponde.
Si otra persona tiene una adicción, un problema, un sentimiento, o una conducta contraproducente, ésa es su propiedad, no la nuestra.
Si alguien es un mártir, está inmerso en la negatividad, es controlador o manipulador, ése es asunto suyo, no nuestro.
Si alguien ha actuado de cierta manera y ha experimentado una consecuencia particular, tanto la conducta como la consecuencia le pertenecen a esa persona.
Si alguien está en negación o no puede pensar claramente acerca de un asunto en particular, esa confusión le pertenece a él o a ella.
Si alguien tiene una capacidad limitada para amar y ser solícito, o está impedido para ello, ésa es su propiedad, no la nuestra. Si alguien no tiene aprobación o cariño para dar, eso es propiedad de esa persona.
Las mentiras de la gente, sus engaños, trucos, manipulaciones, conductas abusivas, conductas inadecuadas y conductas tramposas, le pertenecen a ella también. No a nosotros.
Las esperanzas y sueños de la gente son propiedad suya. Sus sentimientos de culpa le pertenecen también. Su felicidad o su desdicha es también suya. Y lo mismo sus creencias y mensajes.
Si algunas personas no se gustan a sí mismas, ésa es su elección.
Las elecciones de los demás son de su propiedad, no de la nuestra.
Lo que la gente opta por decir y hacer es asunto suyo.
¿Qué es propiedad nuestra? Nuestra propiedad incluye nuestras conductas, problemas, sentimientos, felicidad, desdicha, alternativas y mensajes; nuestra capacidad para amar, para ser solícitos y cariñosos; nuestros pensamientos, nuestra negación, nuestras esperanzas y nuestros sueños. Si permitimos que nos controlen, nos manipulen, nos engañen, o nos maltraten, eso es asunto nuestro.
En recuperación aprendemos a tener un sentido adecuado de la propiedad. Si algo no es nuestro, no lo tomamos. Si lo tomamos, aprendemos a devolverlo. Dejemos que los demás tengan sus propiedades y aprendamos a poseer y a cuidar bien de las nuestras.
“Hoy trabajaré por desarrollar un sentido claro de lo que me pertenece y de lo que no. Si es mío me quedaré con él. Yo lidiaré conmigo mismo, con mis asuntos y mis responsabilidades. Quitaré las manos de lo que no es mío.”

Mayo 12

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Las Tradiciones sirven de guía para establecer y mantener buenas relaciones, no sólo nuestros grupos de Al-Anon sino también con familiares y amigos.

La Primera Tradición, “Nuestro bienestar debiera tener la preferencia; el progreso individual del mayor número depende de la unión”, me ha revelado como resolver los problemas con mi familia. Participar en las reuniones de Al-Anon, en las cuales nuestro bienestar común es una condición importante de la recuperación, me ha permitido expresar la parte que me corresponde del bienestar común en los asuntos familiares. He aprendido que tengo el derecho de iniciar los debates sobre cuestiones relativas al bienestar común y participar plenamente en ellos.

La Segunda Tradición, que dice en parte, “Existe sólo una autoridad fundamental para regir los propósitos del grupo: un Dios bondadoso que se manifiesta en la conciencia de cada grupo”, me ofrece orientaciones que sigo cuando participo en los debates familiares. Expresar mi opinión una vez es correcto; más que eso es un intento de gobernar a los que me rodean.

Al utilizar mi experiencia de progreso en Al-Anon a través de la unidad, he descubierto un nuevo nivel de paciencia en la búsqueda de un terreno común con mis familiares. Aunque no siempre encontremos ese terreno común, agradezco que ahora pueda tener la posibilidad de buscarlo.

Pensamiento del día

La Primera Tradición me ayuda a beneficiarme de mi participación tanto en mi familia como en Al-Anon. La Segunda Tradición me recuerda que aunque yo participe, no estoy a cargo.

“Ahora sé que para que exista unidad en mi familia o en mi grupo, todos debemos tener voz.”

Senderos de recuperación, Pág.137

Mayo 11 (Perfección)

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Muchos de nosotros nos criticábamos sin misericordia antes de la recuperación. También podemos tener la tendencia a criticarnos después de empezar la recuperación.
“Si realmente me estuviera recuperando, no estaría haciendo eso de nuevo…” Debería estar más adelantada de lo que estoy”. Estas son afirmaciones en las que caemos cuando estamos sintiendo vergüenza.
No necesitamos tratarnos a nosotros mismos de esa manera. No hay ningún beneficio en ello.
Recuerda, la vergüenza nos bloquea, pero el amor propio y la aceptación nos permiten crecer y cambiar. Si realmente hemos hecho algo de lo que nos sentimos culpables, podemos corregirlo con una reparación del daño y con una actitud de autoaceptación y amor.
Aunque recaigamos en nuestras viejas, codependientes maneras de pensar, de sentir y de comportarnos, no necesitamos sentirnos avergonzados. Todos tenemos regresiones de vez en cuando. Así es como aprendemos a crecer. La recaída, o reciclaje, es una parte importante y necesaria de la recuperación. Y la manera de salir del reciclaje es no avergonzándonos a nosotros mismos.
Eso nos hunde más hondo en la codependencia.
El exceso de dolor viene de tratar de ser perfectos. La perfección es imposible a menos que pensemos en ella de una nueva manera: perfección es ser quienes somos y donde estamos hoy; es aceptarnos y amarnos tal como somos. Todos estamos justo donde debemos estar en nuestra recuperación.
“Hoy me amaré y me aceptaré como soy sin importar dónde esté dentro de mi proceso de recuperación. Estoy justo donde necesito estar para ir desde ahí a donde voy a ir mañana.”

Mayo 10

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Me había mudado hacía muy poco cuando mi auto se averió una mañana. Allí estaba, sentada sola y acalorada en mi auto, compadeciéndome de mi suerte mientras esperaba una grúa de auxilio. Me puse a observar un árbol, bastante feo a decir verdad; con pocas hojas y retorcido, no se parecía en nada a los hermosos árboles verdes y frondosos que acostumbraba ver en casa. Al seguir observándolo, me di cuenta de que no me sentía muy bien. En realidad me sentí un poco como el aspecto que tenía ese árbol. Me dije que no importaba, porque de todas maneras ya se me había arruinado el día.

Para matar el tiempo mientras esperaba, intente observar ese árbol desde un ángulo distinto. Al mirarlo con más detenimiento, comencé a ver algunas cosas interesantes. Primero, el árbol se veía diferente de los que lo rodeaban. Tenía sus propias características. Las hojas no eran totalmente verdes pero tenían un bonito color. Su tronco delgado pero de aspecto firme, como un hombre nervudo pero fuerte. Las raíces se aferraban a la tierra con tenacidad. De repente éste árbol feo y con pocas hojas acababa de adquirir una belleza respetable.

Intenté hacer lo mismo con la situación en la cual yo me encontraba. Antes de darme cuenta, mi forma de ver las cosas cambió. Los planes que había hecho para todo el día habían cambiado de manera imprevisible. De repente comprendí que tenía todo un día por delante que podía llenar como quisiera: jugar tenis, caminar, llamar a un viejo amigo, poner los pies en alto y descansar. Esta situación inesperada se transformó en un regalo lleno de satisfacción, una vez que estuve dispuesta a ver las cosas de un modo diferente.

Pensamiento del día

Dios me otorgan la “sabiduría para reconocer la diferencia” cada vez que estoy dispuesta a cambiar mis percepciones.

”… le busco las cualidades a las cosas que deseo cambiar en mí – a esos momentos del día en que mis actitudes o mis comportamientos fueron inadecuados.”

                                                                                                         As We Understood…, Pág. 237

Mayo 9 (Aprende nuevas conductas)

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A veces damos unos pasos para atrás. Eso también está bien. A veces es necesario. A veces es parte de ir hacia delante.
Ya no seas codependiente.
La vida es una Maestra Suave que quiere ayudarnos a aprender.
Las lecciones que quiere enseñarnos son aquellas que necesitamos aprender. Algunos dicen que ésas son las lecciones que hemos escogido aprender antes de nacer. Otros, que son lecciones que otros nos escogieron.
Es frustrante estar en medio del aprendizaje. Es como sentarse en clase de álgebra, escuchando al maestro explicar un tema que está más allá de nuestra comprensión. Nosotros no entendemos, pero el maestro da por sentado que sí.
Podemos sentirnos como si alguien estuviera tratando de atormentarnos con mensajes que nunca entenderemos.
Nos esforzamos y nos esforzamos. Llegamos a enojarnos. A frustrarnos. A confundirnos.
Finalmente, desesperados, nos retiramos, decidiendo que esa fórmula nunca estará al alcance de nuestra mente.
Más tarde, mientras damos un silencioso paseo, lo comprendemos.
Calladamente, el don del entendimiento ha llegado a nuestro lugar más profundo. Comprendemos. Hemos aprendido. Al siguiente día, en clase, nos resulta difícil imaginar que no sabíamos. Es difícil recordar la frustración y la confusión de aquellos que aún no han entendido. Parece tan fácil…. ahora.
La vida es una Maestra Suave. Seguirá repitiendo la lección hasta que la aprendamos. Está bien que lleguemos a sentirnos frustrados.
Confundidos. Enojados. A veces está bien llegar a desesperarnos.
Luego, está bien apartarnos y permitir que nos llegue el entendimiento. Lo hará.
“Ayúdame a recordar que la frustración y la confusión suelen preceder al crecimiento. Si mi situación me está desafiando, es porque estoy aprendiendo algo nuevo, porque me estoy elevando a un nivel más alto de comprensión. Ayúdame a estar agradecido, aun en mi frustración, porque la vida es una emocionante progresión de lecciones.”