Julio 12 (Deja ir el miedo al abandono)

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“Dios mío, ¿Dónde estás? ¿Adónde te has ido?”
Tantas personas se han ido. Podemos habernos sentido tan solos. En medio de nuestras batallas y lecciones, podemos preguntarnos si Dios se ha ido también.
Hay días maravillosos en que sentimos la protección y la presencia de Dios, conduciéndonos y dirigiendo cada paso y cada evento. Hay días grises, secos, espiritualmente estériles en que nos preguntamos si hay algo en nuestra vida que ha sido guiado y planeado. En que nos preguntamos si Dios lo sabe o le importa.
Busca momentos de tranquilidad en los días grises.
Fuérzate a la disciplina y a la obediencia hasta que venga la respuesta, porque vendrá.
“Criatura, no me he ido. Estoy aquí, siempre. Reposa en mí, con confianza. Toda tu vida está siendo guiada y planeada en cada detalle. Yo lo sé, y me importa. Las cosas se están
resolviendo tan pronto como es posible para tu mayor bienestar. Confía y agradece.
Estoy aquí mismo. Pronto verás y comprenderás”
“Hoy recordaré que Dios no me ha abandonado. Puedo confiar en que Dios está conduciendo, guiando, dirigiendo y planeando con amor cada detalle de mi vida.”

Julio 11 (Trae ante Dios cualquier petición)

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Gracias Luis Padrino adorado Te amamos (Ahora vamos juntos a todos los viajes SOMOS UNO)

 

Trae ante Dios cualquier petición que tengas.
Ninguna petición es demasiado grande; ninguna es demasiado pequeña o insignificante.
Cuán frecuentemente limitamos a Dios al no traer ante Dios todo lo que queremos y necesitamos.
¿Necesitamos ayuda para lograr el equilibrio? ¿Para pasar el día? ¿Necesitamos ayuda con alguna relación en particular? ¿Con un defecto de carácter en particular? ¿Para obtener alguna cualidad de carácter?
¿Necesitamos ayuda para progresar en alguna tarea en particular que nos esté desafiando? ¿Necesitamos ayuda con un sentimiento? ¿Queremos cambiar alguna creencia autoderrotista que nos ha estado desafiando? ¿Necesitamos información, un mayor conocimiento de uno mismo? ¿Apoyo? ¿Un amigo? ¿Hay algo en el universo de Dios que realmente nos pudiera brindar alegría?
Podemos pedirlo. Podemos pedirle a Dios cualquier cosa que queramos.
Pon la petición en manos de Dios, confiando en que ha sido escuchado, y luego suéltala, déjala ir. Déjale la decisión a Dios.
Pedir lo que queremos y necesitamos es cuidar de nosotros mismos.
Confiemos en que el Poder superior al que le hemos entregado nuestra vida y voluntad realmente se preocupa de nosotros y de lo que queremos y necesitamos.
“Hoy le pediré a mi Poder Superior lo que quiero y necesito. No exigiré, pediré. Y luego, lo dejaré ir.”

Julio 10 (Termina relaciones)

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Se necesita valor y honestidad para terminar una relación, con amigos, con el ser amado, o una relación de trabajo.
A veces, parecería más fácil dejar que la relación se muera por falta de atención que arriesgarse a darla por terminada. A veces, parecería más fácil dejar que la otra persona asuma la responsabilidad de terminar con la relación.
Podemos sentirnos tentados a tomar una actitud pasiva. En vez de decir cómo nos sentimos, lo que queremos o no queremos, lo que tenemos la intención de hacer, podemos empezar a sabotear la relación, con la esperanza de forzar a la otra persona a que haga el trabajo difícil.
Estas son formar de terminar una relación, pero no son las más limpias ni las más fáciles.
Mientras caminamos por este sendero del cuidado de uno mismo, aprendemos que cuando es tiempo de terminar una relación, la manera más fácil es hacerlo con honestidad y siendo directos. No estamos siendo amorosos, gentiles ni amables al evitar la verdad, si sabemos la verdad.
No estamos cuidando los sentimientos de la otra persona al sabotear la relación en vez de aceptar el fin o el cambio de la misma, y de hacer algo al respecto. Estamos  prolongando e incrementando el dolor y la incomodidad, para la otra persona y para nosotros mismos.
Si no sabemos, si estamos indecisos, es más amoroso y honesto decirlo.
Si sabemos que es tiempo de terminar una relación, digámoslo.
Los finales nunca son fáciles, pero los finales no se hacen más fáciles con el sabotaje, con ser indirectos y con mentir acerca de lo que queremos y necesitamos hacer.
Di lo que necesites decir, con honestidad y con amor, cuando sea el momento. Si estamos confiando en nosotros mismos y escuchándonos, sabremos qué decir y cuándo decirlo.
“Hoy recordaré que la honestidad y el ser directo incrementará mi autoestima. Dios mío, ayúdame a dejar ir mi miedo de adueñarme del poder que tengo para cuidar de mí mismo en todas mis relaciones.”

Julio 9 (Gasta de más y gasta de menos)

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Yo solía darle unas palizas mortales a mi marido con mi tarjeta de crédito. Me hacía  sentir que tenia algún control, alguna manera de desquitarme de él.
Anónimo
Me pasé diez años comprándome de todo en las ventas de garage. Ni siquiera me compré un par de zapatos nuevos. Todo ese tiempo que me estuve privando, mi esposo se la pasaba apostando en el juego, especulando en negocios arriesgados y haciendo lo que le daba la gana con el dinero. Aprendí que cuando tomé la decisión de que merecía tener las cosas que quería, y tomé la decisión de comprar algo que quería, había suficiente dinero para hacerlo. No se trataba de ser frugal; se trataba de privarme a mí misma y ser una mártir.
Anónimo
Comprar compulsivamente o gastar en exceso nos puede dejar un sentimiento temporal de poder o satisfacción, pero al igual que otras conductas fuera de control, tiene predecibles consecuencias negativas.
Gastar de menos nos puede dejar sintiéndonos víctimas también.
Hay una diferencia entre gastar responsablemente y la privación del mártir. Hay una diferencia entre tratarnos bien económicamente a nosotros mismos y gastar en exceso. Podemos aprender a discernir la diferencia. Podemos desarrollar hábitos de gasto responsables que reflejan una alta autoestima y amor hacia nosotros mismos.
“Hoy lucharé por lograr el equilibrio en mis hábitos de gastar. Si estoy gastando en exceso, me detendré y lidiaré con lo que está ocurriendo en mi interior. Si estoy gastando de menos o me estoy privando, me preguntaré a mí mismo si eso es necesario y qué es lo que quiero.”

Julio 8 (Ve con la corriente)

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Deja ir el miedo y tu necesidad de control. Despójate de la ansiedad. Déjala que se escurra, mientras te zambulles en el río del momento presente, el río de tu vida, tu sitio en el universo.
Deja de tratar de forzar la dirección. Trata de no nadar contra la corriente, a menos que esto sea necesario para tu supervivencia. Si te has estado aferrando a una rama de la orilla, suéltala.
Déjate ir hacia delante. Déjate que se te lleve hacia delante.
Evita los rápidos cuando sea posible. Si puedes, permanece relajado. Hacerlo, te puede llevar seguro por las fieras corrientes.
Si te hundes por un momento, permítete subir a la superficie de manera natural. Lo harás.
Aprecia la belleza del paisaje, tal como es. Ve las cosas con frescura, con novedad. ¡Nunca volverás a pasar por el paisaje de hoy!
No pienses demasiado en las cosas. La corriente es para que la experimentes. Dentro de ella, cuídate a ti mismo. Tú eres parte de la corriente, una parte importante. Trabaja con la corriente, trabaja dentro de la corriente. No es necesario patalear. Deja que la corriente te ayude a cuidarte a ti mismo. Déjala que te ayude a fijar límites, a tomar decisiones y a llevarte a donde necesites estar cuando sea tiempo de ello.
Puedes confiar en la corriente, y en tu parte dentro de ella.
“Hoy me dejaré ir con la corriente.”

 

 

Julio 7 (Saca todo)

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Permítete tener una buena sesión de quejas.
Woman, sex, and addiction
(La mujer, el sexo y la adicción)
Dra. Charlotte Davis Kasl
Sácalo. Prosigue. Sácalo todo. Una vez que iniciamos la recuperación, podemos sentir que no está bien quejarnos y lamentarnos. Podemos decirnos a nosotros mismos que si realmente estuviéramos trabajando un buen programa, no tendríamos necesidad de
quejarnos.
¿Qué significa eso? ¿Qué no tengamos sentimientos? ¿Qué no nos sintamos abrumados? ¿Qué no necesitamos echar fuera el vapor o trabajar en partes de la vida que no son tan agradables, no son tan perfectas o no son tan bonitas?
Podemos permitirnos dejar salir nuestros sentimientos, correr riesgos y ser vulnerables con los demás. No tenemos que guardar la compostura todo el tiempo. Eso suena más a codependencia que a recuperación.
Sacarlo todo no significa que necesitemos ser víctimas. No significa que necesitemos gozar de nuestra aflicción, encontrando un estatus en nuestro martirio. No significa que no vayamos a fijar límites. No significa que no vayamos a cuidar de nosotros mismos.
A veces, echarlo todo fuera es una parte esencial de cuidar de nosotros mismos. Llegamos a un punto de sometimiento para que podamos seguir adelante.
La autorevelación no significa únicamente que reportemos con tranquilidad nuestros sentimientos. Significa que ocasionalmente tomemos el riesgo de compartir nuestro lado humano, el lado donde están los miedos, la tristeza, el dolor, la rabia, la ira irracional,
el hastío o la falta de fe.
Podemos permitirnos mostrar nuestra humanidad. En el proceso, les damos permiso a los demás de ser humanos también. La gente ” que está junta” tiene sus momentos de no- tanta- unión.
A veces, desmoronándonos –sacándolo todo- es como nos volvemos a unir.
“Hoy dejaré que salga todo si necesito un alivio.”

Julio 6 (Paso Siete)

 

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My darling baby
My darling child
You came and saved me
FELIZ DIA
NEGRITO

 

Con humildad le pedimos a Dios que nos liberase de nuestros defectos.
Paso Siete de Al-anón
En los pasos Seis y Siete del programa nos disponemos a dejar ir nuestros defectos de carácter: asuntos, conductas, viejos sentimientos, penas no resultas y creencias que nos están bloqueando la alegría que nos pertenece. Luego, le pedimos a Dios que nos libere de ellos.
¿No es sencillo? No tenemos que retorcernos para hacernos cambiar.
No tenemos que forzar el cambio. Por una sola vez, no tenemos que “hacerlo nosotros mismos”. Lo único que tenemos que hacer es luchar por una actitud de disposición y de humildad. Lo único que tenemos que hacer es pedirle a Dios lo que queremos y necesitamos, y luego confiar en que hará por nosotros lo que nosotros no podemos hacer y no tenemos que hacer por nosotros mismos.
No tenemos que esperar con el aliento entrecortado cómo y cuándo cambiaremos. Este no es un programa de hágalo usted mismo. Este milagroso y eficaz programa ha logrado la recuperación y el cambio en millones de personas, nosotros también hemos cambiado al trabajar los Pasos.
“Hoy, Dios mío, ayúdame a someterme a la recuperación y al proceso por medio del cual seré cambiado. Ayúdame a concentrarme en el Paso que necesito. Ayúdame a hacer mi parte, a relajarme, y a permitir que ocurra el resto.”

Julio 5 (Sentimiento de culpa del sobreviviente)

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Empezamos la recuperación. Empezamos a cuidar de nosotros mismos.
Nuestro programa de recuperación empieza a funcionar en nuestra vida y empezamos a sentirnos bien con nosotros mismos.
Y luego nos golpea la culpa.
Cada vez que empezamos a experimentar la plenitud y la alegría de vivir, podemos sentirnos culpables por aquellos que hemos dejado atrás, aquellos que no están en recuperación, aquellos que aún sufren. Este sentimiento de culpa del sobreviviente es un síntoma de codependencia.
Podemos pensar en el esposo de quien nos hemos divorciado y que sigue bebiendo. Podemos pensar en un hijo, ya mayor o adulto, que sigue sufriendo. Podemos recibir una llamada telefónica de uno de nuestros padres que no está en recuperación y que nos relata sus desgracias. Y sentimos que nos jala su dolor.
¿Cómo podemos estar bien, tan felices, cuando aquellos que amamos siguen aún en la desgracia? ¿Podemos realmente romper con ellos y llevar una vida satisfactoria, a pesar de las circunstancias? Sí, podemos.
Y sí, duele dejar atrás a los que amamos. Pero sigue hacia delante de todas maneras. Sé paciente. La recuperación de otras personas no es nuestra 1abor. Nosotros no podemos hacer que se recuperen. No podemos hacerlas felices.
Podemos preguntarnos por qué fuimos escogidos nosotros para tener una vida más plena. Tal vez nunca sepamos la respuesta. Algunos podrán entrar a su debido tiempo, pero su recuperación no es asunto nuestro. La única recuperación que podemos reclamar realmente es la nuestra.
Podemos dejar ir a los demás con amor, y amarnos a nosotros mismos sin sentimientos de culpa.
“Hoy estoy dispuesto a superar mi tristeza y mis sentimientos de culpa. Me permitiré estar sano y feliz, aunque alguien a quien ame no haya elegido el mismo camino.”

Julio 4 (Festeja)

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Date tiempo para festejar.
Festeja tus éxitos, tu crecimiento, tus logros. Festéjate a ti y festeja cómo eres.
Durante demasiado tiempo has sido demasiado duro contigo mismo. Los otros han derramado su energía negativa –sus actitudes, creencias, su dolor – en ti. ¡Tú no tenías nada que ver con ello! Todo ese tiempo has sido un regalo para ti mismo y para el universo.
Tú eres una criatura de Dios hermosa, un deleite, una alegría. No tienes que esforzarte más duro, ser mejor, ser perfecto o ser cualquier cosa que no seas. Tu belleza está en tu interior, tal como eres a cada momento.
Festeja eso.
Cuando tengas un éxito, cuando logres algo, disfrútalo. Haz una pausa, reflexiona, alégrate. Durante demasiado tiempo has escuchado amonestaciones de que no te sientas bien con lo que has hecho, so pena de viajar por el camino descendente a la arrogancia.
La celebración es una forma superior de alabanza, de gratitud hacia el Creador por la belleza de la creación de Dios. Disfrutar y celebrar lo bueno no significa que esto te será quitado. Celebrar es deleitarse en el regalo, es mostrar gratitud.
¡Festeja tus relaciones! Festeja las lecciones del pasado y el amor y la calidez que tienes hoy. Disfruta la belleza de los demás y su relación contigo.
Festeja todo lo que tienes en tu vida. Festeja todo lo que es bueno.
¡Festéjate tu!
Hoy, le daré rienda suelta al júbilo de festejar.

Julio 3(Seamos directos)

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Gran parte de nuestra comunicación puede reflejar nuestra necesidad de controlar. Decimos lo que pensamos que los demás quieren oír.
Tratamos de evitar que los demás se enojen, sientan miedo, se alejen o les caigamos mal. Pero nuestra necesidad de control nos atrapa haciéndonos sentir víctimas y mártires.
La libertad está apenas a unas cuantas palabras. Esas palabras son nuestras verdades. Podemos decir lo que necesitamos decir. Podemos hablar claramente en forma suave, pero asertiva.
Deja ir tu necesidad de controlar. No necesitamos juzgar, tener poco tacto, culpar ni ser crueles al decir nuestras verdades. Tampoco necesitamos ocultar nuestra luz. Deja ir tu necesidad de controlar y sé como eres libremente.
“Hoy seré honesto conmigo mismo y con los demás, sabiendo que si no lo soy, mi verdad aflorará de alguna otra manera.”