Noviembre 28 (De vuelta a los pasos)

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Regresa a los Pasos. Vuelve a un Paso.
Cuando no sepamos qué hacer a continuación, cuando nos sintamos confundidos, inquietos, perturbados, en las últimas, abrumados, completamente involuntariosos, llenos de rabia o de desesperación,
volvamos a los Pasos.
No importa qué situación estemos enfrentando, trabajar un Paso nos ayudará. Concéntrate en uno, confía en tus instintos y trabájalo.
¿Qué significa trabajar un Paso? Piensa en ello. Medita sobre ello.
En vez de concentrarte en la confusión, en los problemas o en las situación que provoca tu desesperación o tu rabia, concéntrate en el Paso.
Piensa en cómo se podría aplicar ese Paso. Cíñete a él. Aférrate a él con tantas ganas como nos aferramos a nuestra confusión o al problema.
Los Pasos son una solución. Funcionan. Podemos confiar en que funcionan.
Podemos confiar en el lugar a donde los Pasos nos conducirán.
Cuando no sepamos qué paso dar después, tomemos uno de los Doce.
Hoy me concentraré en usar los Doce Pasos para resolver problemas y para mantenerme en equilibrio y en armonía. Trabajaré un paso al máximo de mi capacidad. Aprenderé a confiar en los Pasos y me apoyaré en ellos en vez de en mis conductas protectoras, codependientes.

Noviembre 27 (Podemos confiar en nosotros mismos)

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Para muchos de nosotros, la cuestión no es si podemos o no confiar de nuevo en otra persona; es si podemos o no volver a confiar en nuestro propio juicio.
“El último error que cometí casi me cuesta mi cordura”, dijo una mujer en recuperación que se casó con un adicto sexual. “No me puedo dar el lujo de cometer otro error como ése.”
Muchos de nosotros hemos confiado en gente que siguió engañándonos, abusando de nosotros, manipulándonos o explotándonos de alguna otra manera porque confiamos en ella. Podemos haber encontrado a esa gente encantadora, amable, decente. Puede haber habido una vocecita que dijera, “No, algo está mal”. O podemos habernos sentido a gusto
confiando en esa persona, y en estado de shock cuando descubrimos que nuestros instintos estaban equivocados.
El asunto entonces puede reverberar en nuestra vida durante años.
Nuestra confianza en los demás puede haberse sacudido, pero nuestra confianza en nosotros mismos puede haberse destrozado aún más.
¿Cómo algo puede sentirse tan correcto, fluir tan bien y ser un error tan total? Podemos preguntarnos, ¿cómo podré volver a confiar en mi proceso de selección cuando me demostró ser tan defectuoso?
Podemos no tener nunca la respuesta. Yo creo que necesité cometer ciertos “errores” para aprender lecciones de crítica importancia que no estoy segura que hubiera aprendido de alguna otra manera. No podemos dejar que nuestro pasado interfiera con nuestra capacidad para confiar en nosotros mismos. No podemos darnos el lujo de funcionar con miedo.
Si siempre estamos tomando la decisión equivocada en los negocios o en el amor, puede ser que necesitemos aprender porqué insistimos en derrotarnos a nosotros mismos.
Pero la mayoría de nosotros mejora. Aprendemos. Crecemos a partir de nuestros errores. Lentamente, por incrementos, mejoran nuestras relaciones. Mejoran nuestras alternativas de trabajo. Mejoran nuestras decisiones acerca de cómo manejar situacio
nes con los amigos o con los hijos. Nos beneficiamos de nuestros errores. Nos beneficiamos de nuestro pasado. Y si hemos cometido errores, tuvimos necesidad de cometerlos para aprender en el camino.
Hoy dejaré ir mis miedos acerca de confiar en mí mismo porque he cometido errores en el pasado. Comprendo que estos miedos sólo sirven para deteriorar mi buen juicio hoy. Le daré validez a mi pasado, e incluso a mis errores, aceptándolos y sintiendo gratitud por todo ello. Me esforzaré en ver lo que he ganado de mis errores. Trataré también de ver mis buenas decisiones. Tendré puesta la mirada vigilante sobre el progreso general en mi vida.

Noviembre 26 (Dejemos ir la autocrítica)

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¡Miren qué lejos hemos llegado!
Está bien concentrarnos en la tarea que sigue, en lo que falta por hacer. También es importante detenernos y sentirnos complacidos por lo que ya hemos terminado.
Si, puede parecer que el cambio ha sido lento. A veces, el tiempo es agotador. Sí, hemos dado pasos hacia atrás. Pero estamos justo donde se supone que debemos estar. Estamos justo donde necesitamos estar.
Y hemos llegado hasta aquí de lejos.
A veces a brincos, a veces con pasos diminutos, a veces pataleando y gritando todo el tiempo, a veces con las mangas remangadas y con los nudillos en blanco, hemos aprendido. Hemos crecido.
Hemos cambiado.
Miren qué lejos hemos llegado.
Hoy apreciaré mi progreso. Me permitiré sentirme bien acerca de lo que he logrado.

Noviembre 25 (Toma de conciencia)

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Cuando acabamos de hacernos conscientes de un problema, de una situación o de un sentimiento, podemos reaccionar con ansiedad o con miedo. No hay necesidad de temer a la conciencia. No hay necesidad.
La toma de conciencia es el primer paso hacia el cambio positivo y el crecimiento interior. Es el primer paso hacia la solución del problema, o de la satisfacción de la necesidad, el primer paso hacia el futuro. Así es como nos concentramos en la siguiente lección.
La toma de conciencia es la forma como la vida, el universo y nuestro Poder Superior captan nuestra atención y nos preparan para el cambio. El proceso de ser cambiados empieza con la toma de conciencia. La toma de conciencia, la aceptación y el cambio, ése es el ciclo. Podemos aceptar la incomodidad temporal de la toma de conciencia porque podemos confiar en Dios y en nosotros mismos.
Hoy estaré agradecido por cualquier toma de conciencia que me venga.
Desplegaré gratitud, paz y dignidad cuando la vida capte mi atención. Recordaré que está bien aceptar la incomodidad temporal de la toma de conciencia porque puedo confiar en que ésta es mi Poder Superior que me está llevado hacia delante.

Noviembre 23 (Sexualidad sana)

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Muchas áreas de nuestra vida necesitan curación.
Una parte importante de nuestra vida es nuestra sexualidad. Nuestros sentimientos y creencias acerca de nuestra sexualidad, nuestra capacidad para fomentar, para apreciar y para disfrutar nuestra sexualidad, nuestra capacidad para respetarnos a nosotros mismos sexualmente, nuestra capacidad para dejar ir la vergüenza y la confusión en cuanto al sexo, todo ello puede estar deteriorado o confuso por nuestra codependencia.
Nuestra energía sexual puede estar bloqueada. O, para algunos de nosotros, el sexo puede ser la única forma como aprendimos a conectarnos con la gente. Nuestra sexualidad puede no estar conectada al resto de nosotros; el sexo puede no estar conectado al amor, por nosotros mismos o por los demás.
Algunos de nosotros sufrimos abuso sexual cuando niños o pudimos habernos involucrado en conductas sexualmente adictivas, conductas sexuales compulsivas que se salieron fuera de control y produjeron vergüenza.
Algunos de nosotros pudimos habernos involucrado en la codependencia sexual: no prestándole atención a lo que queríamos, o no queríamos, sexualmente; permitiéndonos involucrarnos sexualmente porque eso era lo que la otra persona quería; cerrando nuestra sexualidad junto con nuestros demás sentimientos; negándonos a nosotros mismos disfrutar sanamente como seres sexuales.
Nuestra sexualidad es una parte de nosotros mismos que merece atención y energía curativas. Es una parte de nosotros que podemos permitir que se conecte a nuestro ser completo; es una parte de nosotros de la que podemos dejar de sentirnos avergonzados.
Está bien y es sano permitir que se abra nuestra energía sexual y que se cure. Está conectada a nuestra creatividad y a nuestro corazón. No tenemos por qué permitir que nuestra energía sexual nos controle a nosotros o a nuestras relaciones. Podemos establecer y mantener límites sanos, adecuados, acerca de nuestra sexualidad.
Podemos descubrir qué significa esto en nuestra vida. Podemos disfrutar el regalo de ser seres humanos a quien se le ha dado el don de la energía sexual, sin abusar de ese don ni
menospreciarlo.
Hoy empezaré a integrar mi sexualidad al resto de mi personalidad. Dios mío, ayúdame a dejar ir mis miedos y mi vergüenza acerca de mi sexualidad. Enséñame las cuestiones que necesito encontrar acerca de mi sexualidad. Ayúdame a abrirme a la curación en esa área de mi vida.

Noviembre 22 (La magia de la gratitud y la aceptación)

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La gratitud y la aceptación son dos trucos mágicos de los que disponemos los que estamos en recuperación. No importa quiénes seamos, dónde estemos o qué tengamos, la gratitud y la aceptación funcionan.
Eventualmente podemos sentirnos tan felices que nos demos cuenta de que nuestras circunstancias actuales son buenas. O que dominemos nuestras circunstancias y luego sigamos con la siguiente serie de circunstancias.
Si nos quedamos atascados, o nos sentimos desgraciados, atrapados y desesperanzados, probemos la gratitud y la aceptación.
Si hemos tratado sin éxito de alterar nuestras circunstancias actuales y nos hemos empezado a sentir como si nos estuviéramos pegando la cabeza contra una pared de ladrillo, probemos la gratitud y la aceptación.
Si sentimos que todo está oscuro y que la noche nunca terminará, probemos la gratitud y la aceptación.
Cuando falle todo lo demás, regresa a lo básico.
La gratitud y la aceptación funcionan.
Hoy, Dios mío, ayúdame a dejar ir mi resistencia. Ayúdame a saber que el dolor de una circunstancia dejará de dolerme tanto si la acepto. Practicaré lo básico de la gratitud y de la aceptación en mi vida y en todas mis circunstancias actuales.

Noviembre 21 (Miedos financieros)

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Me senté en el coche, viendo el letrero en la puerta de la oficina de víveres: “Cerrado hasta el viernes”. Era miércoles. Tenía dos hijos hambrientos y, yo misma, no tenía dinero.
Apoyé la cabeza sobre el volante. Ya no aguantaba más.
Había sido tan fuerte, tan valiente, tan confiada durante tanto tiempo. Era una madre soltera con dos hijos, recién divorciada.
Había trabajado tan valerosamente por sentirme agradecida de lo que tenía, al tiempo que fijaba metas económicas y trabajaba en creer que merecía lo mejor.
Había soportado tanta pobreza, tanta privación. Diariamente trabajaba el Paso Once. Trabajaba duro rezando para que Dios me diera a conocer Su voluntad sólo para mí y para que me diera la fuerza para cumplirla. Creía que estaba haciendo lo que necesitaba hacer en mi vida. No estaba payaseando. Estaba haciendo mi mejor esfuerzo, estaba trabajando lo más que podía.
Y simplemente no había suficiente dinero. La vida había sido una lucha en muchos sentidos, pero la lucha con el dinero parecía no tener fin.
El dinero no lo es todo, pero se necesita para resolver ciertos problemas. Estaba harta de “dejar ir” y “dejar ir” y “dejar ir”.
Estaba harta de “actuar como si” tuviera suficiente dinero. Estaba cansada de tener que trabajar tan arduamente a diario por dejar ir el dolor y el miedo de no tener lo suficiente. Estaba cansada de trabajar tan duro por ser feliz sin tener lo suficiente. De hecho, la mayor parte del tiempo estaba feliz. Había encontrado mi alma en la pobreza. Pero ahora que ya tenía a mi alma y a mi ser, quería también algo de dinero.
Mientras estaba en el coche tratando de recomponerme, escuché a Dios hablar con esa silenciosa, calmada voz que murmura suavemente a nuestras almas.
“No tienes que volver a preocuparte por dinero, criatura. No a menos que así lo quieras. Te dije que yo cuidaría de ti. Y lo haré.”
Magnífico, pensé. Muchísimas gracias. Te creo. Confío en Ti. Pero mírame. No tengo dinero. No tengo comida. Y la oficina de víveres (la oficina gubernamental encargada de proveer de comida a la gente sin empleo en Estados Unidos) está cerrada. Me has fallado.
De nuevo escuché Su voz en mi alma: “No tienes que volver a preocuparte por dinero. No tienes por qué tener miedo. Te prometí que cubriría todas tus necesidades”.
Me fui a casa, le llamé a una amiga y le pedí algo de dinero prestado. Detestaba pedir prestado, pero no tenía alternativa. Mi derrumbamiento en el coche había sido un alivio, pero no resolvió nada, ese día. No había ningún cheque en el buzón.
Pero conseguí comida para ese día. Y para el día siguiente. Y el siguiente. A los seis meses, mis ingresos se habían duplicado. A los nueve meses se habían triplicado. Desde ese día, he tenido épocas difíciles, pero nunca he tenido que pasar sin nada, no más que por un momento.
Ahora tengo suficiente. A veces aún me preocupo por el dinero porque me parece tan habitual. Pero ahora no tengo por qué hacerlo, y sé que nunca tuve que hacerlo.
Dios mío, ayúdame a trabajar duro por lo que creo que está bien para mí en mi vida hoy, y confiaré en Ti para el resto. Ayúdame a dejar ir mis miedos acerca del dinero. Ayúdame a darte a Ti esa parte, Dios mío. Quita los obstáculos y las barreras en mi vida para el éxito económico.

Noviembre 20 (Deseos y necesidades)

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A muchos de nosotros nos han lavado el cerebro para pensar que no podemos tener lo que queremos en la vida. Esa es la creencia del mártir. Nace de la privación y del miedo.
Identificar lo que queremos y necesitamos, y escribirlo luego, pone en movimiento una poderosa cadena de eventos. Indica que estamos asumiendo la responsabilidad de nosotros mismos, que le estamos dando permiso a Dios y al universo para proveer nuestros deseos y necesidades.
La creencia de que merecemos tener un cambio en el carácter, en una relación, una nueva dimensión en una relación que ya existe, una posesión, cierto nivel de salud, de vida, de amor o de éxito, es una fuerza poderosa para que suceda eso que deseamos.
Frecuentemente, cuando nos damos cuenta de que queremos algo, ¡ese sentimiento es Dios que nos está preparando para recibirlo!
Escucha. Confía. Dale poder a lo bueno en tu vida prestando atención a lo que quieres y necesitas. Escríbelo. Afírmalo mentalmente. Reza por ello. Luego, déjalo ir. Dáselo a Dios y ve qué sucede.
Los resultados pueden ser mejores de lo que pensabas.
Hoy prestaré atención a lo que quiero y necesito. Me daré tiempo para escribirlo, y luego lo dejaré ir. Empezaré a creer que merezco lo mejor.

Noviembre 19 (Aceptemos nuestros sentimientos)

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¿Por qué batallamos tanto con nuestros sentimientos? ¿Por qué trabajamos tan duro por negar nuestras emociones, especialmente en relación con otras personas? ¡Son sólo sentimientos!
En el curso de un día podemos negar que nos sentimos frustrados en reacción a alguien que nos está vendiendo un servicio.
Podemos negar que nos sentimos frustrados, enojados o heridos en reacción a un amigo.
Podemos negar sentimientos de miedo o de enojo hacia nuestros hijos.
Podemos negar toda una gama de sentimientos acerca de nuestro cónyuge o de la persona con quien tenemos una relación amorosa.
Podemos negar sentimientos provocados por la gente para la cual trabajamos o por la gente que trabaja para nosotros.
Algunas veces, los sentimientos son una reacción directa hacia los demás; otras, la gente dispara en nuestro interior algo más profundo, una vieja tristeza o frustración.
Haciendo caso omiso del origen de nuestros sentimientos, siguen siendo nuestros sentimientos. Son nuestros. Y la aceptación a menudo es lo único que se necesita para hacer que se vayan.
No tenemos por qué dejar que nuestros sentimientos controlen nuestra conducta. No tenemos por qué actuar de acuerdo con cada sentimiento que experimentemos. No necesitamos dar rienda suelta a una conducta inadecuada.
Ayuda hablar acerca de nuestros sentimientos con alguien en quien confiemos. A veces necesitamos exponerle nuestros sentimientos a la persona que los está provocando. Esto puede fomentar la intimidad y la cercanía. Pero la persona más importante a la que  necesitemos decírselos es a nosotros mismos. Si nos permitimos experimentar nuestros sentimientos, aceptarlos y liberarlos, sabremos qué hacer a continuación.
Hoy recordaré que los sentimientos son una parte importante de mi vida.. Estaré abierto a mis sentimientos en mi vida familiar, en mis amistades, en el amor y en el trabajo. Experimentaré mis sentimientos sin juzgarme a mí mismo.