Noviembre 18 (Permitamos que nos consientan)

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Deja que te consientan y te amen. Deja que la gente te apoye. Deja que te abracen cuando eso te haría sentir bien. Deja que alguien te escuche, te apoye y te aliente cuando lo necesites.
Recibe el consuelo de la presencia física de alguien cuando lo necesites. Deja que se te apoye emocionalmente y que se te cuide.
Durante demasiado tiempo hemos estado en el fondo, atendiendo las necesidades de los demás y afirmando que no tenemos necesidades propias. Hemos cerrado, durante demasiado tiempo, la parte nuestra que anhela que la consientan.
Es tiempo, ahora, de afirmar esas necesidades, de identificarlas y de comprender que merecemos que se satisfagan.
¿Cuáles son nuestras necesidades? ¿Qué nos haría sentir bien? ¿De qué maneras nos gustaría que los demás nos consintieran y nos apoyaran? Entre más claros podamos ser acerca de nuestras necesidades, mayor la posibilidad de que se satisfagan.
Abrazos. Un oído que escucha. Apoyo. Aliento. La presencia emocional y física de gente que se interesa por nosotros. ¿No suena bien eso? ¿No suena tentador? Una vez alguien me dijo: “Los ochenta han sido una década de “yo”.
Ahora, tal vez los noventa puedan ser una década de “tu”.”
Mi respuesta fue inmediata. “Que los noventa sean una década de “tú” y “yo”.”
No importa cuánto tiempo llevemos en recuperación, nunca sobrepasaremos nuestra necesidad de que nos consientan y nos amen.
Hoy estaré abierto a reconocer mi necesidad de que me consientan.
También estaré abierto a las necesidades de los que me rodean. Puedo empezar a adoptar una actitud de consentimiento, de amor hacía mí mismo y a asumir la responsabilidad de mis necesidades en las relaciones.

Noviembre 17 (Pena y acción)

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Confía en Dios y haz algo.
Mary Lyon
Es importante que nos permitamos experimentar la pena como un pasaje entre el ayer y el mañana. Pero no tenemos por qué dejarnos controlar indebidamente por nuestra pena o nuestro dolor.
Hay épocas en las que hemos experimentado pena, en que nos hemos sometido a la pesadez, al cansancio y a lo fastidioso de una circunstancia por un tiempo suficiente. Ya es tiempo de romper con eso. Ya es tiempo de emprender una acción.
Nosotros sabremos cuando sea tiempo de romper con la rutina de experimentar la pena. Habrá señales dentro de nosotros y a nuestro alrededor. Nos cansaremos de la pesadez. Se nos ocurrirá una idea; se nos presentará una oportunidad. Podremos pensar: no. Es demasiado esfuerzo… Hazlo de todos modos. Prueba algo. Busca algo. Estírate.
Haz algo desusado, algo diferente, algo especial.
Una nueva actividad puede ayudar a disparar el proceso de transformación. ¡Quédate despierto dos horas más de lo acostumbrado!
Haz una cita para hacer algo por ti mismo que sea diferente a lo que normalmente haces. Visita a alguien que no hayas visto desde hace años. Haz algo que aliente y ayude a la nueva energía a que venga hacia ti.
Podemos no sentir ganas de romper con la pena. Podrá parecernos más seguro, más fácil, permanecer en nuestro capullo. Empieza a tratar de romperlo de todas maneras.
Prueba las paredes de tu capullo. Empújalas. Empújalas un poco más. Puede ser tiempo ya de salir.
Hoy confiaré en Dios y en mi proceso, pero también tomaré acción para ayudarme a sentirme mejor.

Noviembre 16 (La trampa de la víctima)

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La creencia de que la vida tiene que ser dura y difícil es la creencia de un mártir.
Nosotros podemos cambiar nuestras creencias negativas acerca de la vida y acerca de que podemos tener la fuerza para detener nuestro dolor y cuidar de nosotros mismos.
No somos impotentes. Podemos resolver nuestros problemas. Tenemos poder, no para cambiar o controlar a los demás, sino para solucionar los problemas que nos toca resolver.
Utilizar cada problema que nos viene para “probar” que la vida es dura y que somos impotentes, esto es codependencia.
Es la trampa de la víctima.
La vida no tiene que ser difícil. De hecho, puede ser suave. La vida es buena. No tenemos que “horrorizarla” ni horrorizarnos nosotros mismos. No tenemos que vivir en el sótano.
Tenemos poder, más poder del que sabemos, incluso en los tiempos difíciles. Y las épocas difíciles no prueban que la vida es mala; son parte de los altibajos de la vida; a menudo se resuelven para bien.
Podemos cambiar nuestra actitud; podemos cambiar nosotros mismos; a veces podemos cambiar nuestras circunstancias.
La vida es desafiante. Algunas veces hay más dolor del que pensábamos; otras, más alegría de la que imaginábamos.
Todo es parte del paquete, y el paquete es bueno.
No somos victimas de la vida. Podemos aprender a dejar de ser víctimas de la vida. Al dejar ir nuestra creencia de que la vida tienen que ser dura y difícil, hacemos nuestra vida más fácil.
Hoy, Dios mío, ayúdame a dejar ir mi creencia de que la vida es tan difícil, tan espantosa o tan difícil. Ayúdame a reemplazar esa creencia con un punto de vista más sano, más realista.

 

Noviembre 15 (Beneficios de la recuperación)

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Hay dos tipos de beneficios de la recuperación; ganancias a corto y a largo plazo.
Las ganancias a corto plazo son las cosas que podemos hacer hoy que nos ayudan a sentirnos bien inmediatamente.
Podemos levantarnos por la mañana, leer unos cuantos minutos nuestro libro de meditaciones y sentir que nos levanta el ánimo. Podemos trabajar un Paso y percatarnos de inmediato del cambio que experimentamos en cuanto a cómo nos sentimos y funcionamos. Podemos asistir a una reunión y sentirnos refrescados, hablar con un amigo y sentirnos consolados o practicar una nueva conducta de recuperación, tal como lidiar con nuestros sentimientos o hacer algo bueno por nosotros mismos y sentirnos aliviados.
Sin embargo, hay otros beneficios de la recuperación que no vemos inmediatamente de un día para otro o incluso en varios meses. Esas son las ganancias a largo plazo, el proceso más grande que hacemos en nuestra vida.
Con el paso de los años podemos ver magníficas recompensas. Podremos ver cómo hemos crecido en la fe hasta que tengamos una relación personal cotidiana con un Poder Superior que es tan real para nosotros como la relación con el mejor amigo o amiga.
Podemos ver cómo nos hacemos más bellos a medida que nos deshacemos de la vergüenza, de la culpa, de los resentimientos, del odio a nosotros mismos y de otras características negativas de nuestro pasado.
Podemos ver cómo se mejora la calidad de nuestras relaciones con la familia, los amigos y los cónyuges. Descubrimos que nuestra capacidad para la intimidad y la cercanía, para dar y recibir, va creciendo constante y gradualmente.
Podemos vernos crecer en nuestras carreras, en nuestra capacidad para ser gente creativa, poderosa, productiva, usando nuestros dones y talentos de una manera que nos hace sentir bien y benefician a los demás.
Descubrimos la alegría y la belleza en nosotros mismos, en los demás y en la vida.
El progreso a largo plazo es constante, pero a veces lento, dándose en incrementos y a menudo con muchos pasos para adelante y para atrás. La practica constante de conducta de recuperación y de apilar ganancias a corto plazo conduce a recompensas a largo plazo.
Hoy estaré agradecido por las recompensas inmediatas y a largo plazo de la recuperación. Si soy nuevo en la recuperación, tendré fe en que puedo lograr beneficios a largo plazo. Si ya llevo un tiempo en recuperación, haré una pausa para reflexionar y sentir gratitud por mi progreso general.

Noviembre 14 (Dejemos salir nuestra ira)

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Está bien estar enojados, pero no es sano estar resentidos. Haciendo caso omiso a lo que hayamos aprendido cuando niños, sin importar los ejemplos que hayamos tenido, podemos aprender a lidiar con nuestra ira de maneras sanas para nosotros y para los que nos rodean.
Podemos tener nuestros sentimientos de enojo. Podemos ponernos en contacto con ellos, apropiarnos de ellos, sentirlos, expresarlos, liberarlos y acabar con ellos.
Podemos aprender a escuchar lo que nos está diciendo la ira acerca de lo que queremos y necesitamos para poder cuidar de nosotros mismos.
A veces, incluso podemos dar rienda suelta a sentimientos de enojo que no están justificados. Los sentimientos son sólo sentimientos; no hay moralidad en el sentimiento, únicamente en nuestra conducta.
Podemos sentirnos enojados sin lastimar o abusar de los demás ni de nosotros mismos. Podemos aprender a lidiar con la ira de maneras que beneficien nuestras relaciones en vez de que las perjudiquen.
Si no sentimos hoy nuestros sentimientos de enojo, necesitaremos enfrentarlos mañana.
Hoy me dejaré sentir mi enojo. Expresaré mi ira adecuadamente, sin sentimientos de culpa. Luego, habré terminado con ella.

Noviembre 13 (Cuidemos de nosotros mismos)

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No tenemos que esperar a que los demás vengan en nuestra ayuda. No somos víctimas. No estamos desamparados.
Dejar ir los pensamientos equivocados significa que debemos darnos cuenta de que no hay caballeros de caballo blanco, ni abuelas mágicas mirándonos desde el cielo, esperando a rescatarnos.
Nos podrán llegar maestros, pero no nos rescatarán.
Nos enseñaran.
Vendrá gente que se interese por nosotros, pero no nos rescatará.
Se preocupará por nosotros. Vendrá la ayuda, pero la ayuda no rescata.
Nosotros somos nuestros propios rescatadores.
Nuestras relaciones mejorarán dramáticamente cuando dejemos de rescatar a los demás y dejemos de esperar que nos rescaten.
Hoy dejaré ir los miedos y las dudas acerca de mí mismo que me impiden tomar una acción asertiva de acuerdo con lo que mejor me conviene. Yo puedo cuidar de mí mismo y dejar que los otros hagan lo mismo por ellos mismos.

Noviembre 12 (El momento preciso)

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Espera hasta que sea el momento. Es contraproducente posponer o diferir las cosas; también es contraproducente actuar demasiado pronto, antes de que haya llegado el momento.
A veces nos llenamos de pánico y emprendemos una acción por miedo. A veces emprendemos una acción fuera de tiempo por venganza o porque queremos castigar a alguien. Actuamos o hablamos demasiado pronto a modo de controlar o de forzar a alguien a la acción.
A veces emprendemos una acción demasiado pronto para aliviar sentimientos de incomodidad o de ansiedad acerca de cómo resultará una situación.
Una acción que se emprenda demasiado pronto puede ser tan ineficaz como otra que se emprenda demasiado tarde. Puede salirnos el tiro por la culata y provocar más problemas que los que resuelva. Por lo general, si esperamos hasta que sea el momento preciso –a veces tan sólo cuestión de minutos o de horas- la incomodidad se disipa y se
nos da la fuerza para cumplir lo que necesitábamos hacer.
En la recuperación estamos aprendiendo a ser eficaces.
Nuestras respuestas vendrán. Nuestras guía vendrá. Reza. Confía. Espera. Deja ir. Se nos está conduciendo. Se nos está guiando.
Hoy dejaré ir mi necesidad de controlar esperando hasta que sea el momento preciso. Cuando así sea, emprenderé la acción.

Noviembre 11 (Disciplina)

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Los niños necesitan disciplina para sentirse seguros; igual los adultos.
Disciplina significa comprender que hay consecuencias lógicas para nuestra conducta. Disciplina significa asumir la responsabilidad por nuestra conducta y las consecuencias. Disciplina significa aprender a esperar lo que queremos. Disciplina significa estar dispuestos a trabajar por lo que queremos. Disciplina significa aprender y practicar nuevas conductas.
Disciplina significa estar donde necesitamos estar, cuando necesitamos estar, a pesar de nuestros sentimientos.
Disciplina es el desempeño cotidiano de tareas, sean éstas conductas de recuperación o lavar los platos.
La disciplina implica confiar en que alcanzaremos nuestras metas aunque no podamos verlas.
La disciplina puede ser agotadora. Podemos sentirnos asustados, confundidos, inseguros. Más tarde, veremos el propósito. Pero esta claridad de visión generalmente no viene durante la época de disciplina. Podemos no creer incluso que estamos yendo adelante.
Pero estamos.
La tarea en épocas de disciplina es sencilla: escuchar, confiar y obedecer.
Poder Superior, ayúdame a aprender a someterme a la disciplina.
Ayúdame a estar agradecido porque Tú te preocupes por mí lo suficiente para permitir estas épocas de disciplina y de aprendizaje en mi vida. Ayúdame a saber que como resultado de la disciplina y del aprendizaje, algo importante se habrá resuelto en mi interior.

Noviembre 10 (Creencias acerca del dinero)

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Estaba empezando en un empleo nuevo dentro de una corporación. Yo era eficiente en mi actividad. El gerente de personal y yo estábamos hablando de los detalles de la contratación y él me preguntó cuánto creía que merecía ganar. Lo pensé y le dije que 400
dólares al mes.
Esto era en los años sesenta. No quería pedir demasiado, de modo que decidí pedir la mínima cantidad con la que pudiera vivir. Me contrató y me dio lo que le había pedido. Tiempo después, cuando dejé ese trabajo, el gerente de personal me dijo que había estado dispuesto a pagarme lo que yo hubiera querido. Si le hubiera pedido 600 o hasta 700 dólares mensuales, que era un sueldo magnifico en esa época, me los hubiera dado. Me había limitado a mí mismo por lo que creía que merecía.
Anónimo
¿Cuáles son nuestras creencias acerca del dinero?
¿Creemos que el dinero es malo o que está mal tenerlo? Ninguna de las dos cosas. Es un artículo en la tierra, una necesidad. Es lo que la gente necesita para pagar muchas de sus necesidades básicas, así como lujos y gustos; es una de las maneras como se le recompensaba por su trabajo. Sin embargo, amar el dinero puede ser tan contraproducente como amar cualquier otro artículo.
Nos podemos obsesionar con el dinero; lo podemos usar como un escape de las relaciones y de los sentimientos; lo podemos usar en forma compulsiva para ganar una sensación temporal de poder.
El dinero es simplemente dinero.
¿Creemos que hay escasez de dinero? Muchos de nosotros crecimos con un pensamiento de privación en lo concerniente al dinero: no hay suficiente. Nunca habrá suficiente. Si obtenemos un poco, podemos guardarlo y atesorarlo porque ya no hay más.
El dinero no está escaso. No tenemos por qué desperdiciar nuestra energía guardando resentimiento hacia aquellos que tienen suficiente. Hay mucho dinero aquí en la Tierra.
¿Cuánto creemos merecer? Muchos de nosotros nos estamos limitando a nosotros mismos por lo que creemos merecer.
El dinero no es malo. No hay escasez, excepto en nuestra mente y en nuestras actitudes. Y lo que creamos merecer, eso será lo que recibamos.
Podemos cambiar nuestras creencias por medio de afirmaciones, fijando metas, empezando por donde estamos y trabajando para llegar lentamente a donde queremos estar.
Hoy examinaré mis creencias acerca del dinero. Empezaré el proceso de dejar ir cualquier creencia autoderrotista que pueda estar limitando u obstaculizando la parte económica de mi vida.

Noviembre 9 (Aceptemos amor)

 

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¡Mi vida empieza hoy!

Muchos de nosotros hemos trabajado demasiado para hacer que las relaciones funcionen; algunas veces esas relaciones no tenían oportunidad porque la otra persona no estaba disponible o se rehusó a participar.
Para compensar la falta de disponibilidad de la otra persona trabajamos demasiado duro. Podemos haber hecho todo el trabajo o la mayor parte. Esto podrá enmascarar la situación por un rato, pero por lo general nos cansamos. Luego, cuando dejamos de hacer todo el trabajo, nos damos cuenta de que no hay relación, o ya estamos tan cansados que no nos importa.
Hacer uno todo el trabajo en una relación no es amar, dar o tener interés. Es una conducta autoderrotista y contraproducente para la relación. Crea la ilusión de una relación cuando de hecho puede no haber ninguna. Le permite a la otra persona ser irresponsable acerca de la parte que le toca. Como eso no satisface nuestras necesidades,
finalmente nos sentimos victimados.
En nuestras mejores relaciones, todos tenemos periodos temporales en los que una persona participa más que la otra. Esto es normal. Pero cuando es una manera permanente de participar en las relaciones, nos deja sintiéndonos cansados, desgastados, necesitados y enojados.
Podemos aprender a participar en una cantidad razonable y luego dejar que la relación encuentre su propia vida. ¿Somos nosotros los que siempre llamamos? ¿Somos los que siempre iniciamos? ¿Somos los únicos que damos? ¿Somos el que hablamos de los sen
timientos y se esfuerza por lograr la intimidad?
¿Somos el único que espera, que tiene esperanzas, que trabaja?
Podemos dejarlo ir. Si la relación se va a dar, se dará y se convertirá en lo que estaba destinada a convertirse. No ayudamos a ese proceso tratando de controlarlo. No nos ayudamos a nosotros mismos, a la otra persona o a la relación tratando de forzarla o haciendo todo el trabajo.
Déjala estar. Espera y ve. Deja de preocuparte por hacer que ésta se dé. Ve qué sucede y esfuérzate en comprender si eso es lo que quieres.
Hoy dejaré de hacer todo el trabajo en mis relaciones. Me daré a mí mismo y a la otra persona la facultad de exigir que ambos participemos. Aceptaré el nivel natural que alcancen mis relaciones cuando yo haga mi parte y le permita a la otra persona elegir la suya.
Puedo confiar en que mis relaciones alcanzarán su propio nivel. Yo no tengo que hacer todo el trabajo; lo único que necesito es hacer la parte que me toca.