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Diciembre 10 (Llevar el mensaje)

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Ahora bien, nos falta considerar el resto del Paso Doce. La maravillosa energía que origina y la acción positiva por medio de la cual se transmite nuestro mensaje al alcohólico que aún sufre, y que finalmente traduce los Doce Pasos en acción permanente sobre todos nuestros asuntos, constituyen el resultado, la magnífica realidad de Alcohólicos anónimos.
DOCE PASOS Y DOCE TRADICIONES, p. 116

Renunciar al mundo alcohólico no es abandonarlo, sino más bien actuar bajo principios que he llegado a amar y valorar y a devolver a otros que aún sufren, la serenidad que yo he llegado a conocer. cuando estoy verdaderamente dedicado a este propósito, importa poco qué ropas lleve o cómo me gane la vida. Mi tarea es llevar el mensaje y guiar por el ejemplo, no por proyecto.

Diciembre 9 (Amor sin precio)

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Cuando se comprende el Paso Doce en su total implicación, realmente habla de la clase de amor al cual no se pude poner precio.
DOCE PASOS Y DOCE TRADICIONES, p. 113

Para empezar a practicar el Paso Doce, yo tenía que trabajar en mi sinceridad, en mi
honestidad y aprender a actuar con humildad. Llevar el mensaje es un don de mí mismo, no importa cuántos años de sobriedad pueda haber acumulado. Mis sueños pueden hacerse realidad. Refuerzo mi sobriedad compartiendo lo que he recibido libremente. Al reflexionar sobre la época en que empezó mi recuperación, ya había una semilla de esperanza de que podría ayudar a otro borracho a liberarse de su fango alcohólico. Mi deseo de ayudar a otro borracho es la clave de mi salud espiritual. Pero nunca olvido que Dios actúa a través mío. Soy solamente su instrumento. Aun si la otra persona no está lista, es un éxito, porque mi esfuerzo a su favor me ha
ayudado a mantenerme sobrio y fortalecerme. La clave está en actuar, en nunca cansarme de trabajar mi Paso Doce. Si hoy puedo reír, no me dejes olvidar aquellos días en que lloraba. Dios me recuerda que puedo sentir compasión.

Diciembre 10 (Démonos poder)

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Tú puedes pensar. Puedes tomar buenas decisiones. Puedes tomar alternativas adecuadas para ti.
Sí, todos cometemos errores de vez en cuando. Pero nosotros no somos errores.
Podemos tomar una nueva decisión que tome en cuenta una nueva información.
Podemos cambiar de manera de pensar de vez en cuando. Ese también es nuestro derecho.
No tenemos que ser intelectuales para tomar buenas alternativas. En la recuperación, cada uno de nosotros tenemos a nuestra disposición un regalo y una meta. El regalo se llama sabiduría.
La demás gente puede pensar también. Y eso significa que ya no nos tenemos que seguir sintiendo responsables de las decisiones de otra gente.
Eso también significa que nosotros somos responsables de lo que escogemos.
Podemos acudir a los demás para que nos retroalimenten. Podemos pedirles información. Podemos tomar en cuenta sus opiniones. Pero es nuestra labor tomar nuestras propias decisiones. Tenemos el placer y el derecho de tener nuestra propias opiniones.
Cada uno de nosotros es libre de aprovechar y de disfrutar el tesoro de nuestra propia mente, intelecto y sabiduría.
Hoy guardaré como un tesoro el regalo de mi mente. Yo pensaré solo, decidiré mis propias alternativas y valoraré mis opiniones. Estaré abierto a lo que piensan los demás, pero asumiré la responsabilidad de mí mismo. Pediré ser guiado por la Divina Sabiduría y confiaré en que lo estoy siendo.

Diciembre 9 (Pidamos ayuda)

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Está bien pedir ayuda.
Una de las cosas más absurdas que nos hacemos a nosotros mismos es no pedir la ayuda que necesitamos de un amigo, de un miembro de la familia, de nuestro Poder Superior o de la fuente adecuada.
No tenemos por qué batallar solos con sentimientos y problemas.
Podemos pedir la ayuda de nuestro Poder Superior y pedirle apoyo y aliento a nuestros amigos.
Ya sea que lo que necesitemos sea información, aliento, una mano, una palabra, un abrazo, alguien que nos escuche o un empujón, podemos pedirlo. Podemos pedirle a la gente lo que necesitemos de ella.
Podemos pedirle a Dios lo que necesitemos de El.
Es autodestructivo no pedir la ayuda que necesitamos. Nos mantiene atorados. Si lo pedimos durante el tiempo y con la energía suficiente, si dirigimos nuestra petición a la fuente adecuada, tendremos la ayuda que necesitamos.
Hay una diferencia entre pedirle a alguien que nos respete y pedirle a alguien en forma directa la ayuda que necesitamos de él o de ella.
Podemos ir al grano y dejar que los otros elijan si nos ayudan o no.
Si la respuesta es no, podemos lidiar con eso.
Es autodestructivo insinuar, lamentarnos, manipular u obligar a la gente a que nos ayude. Es molesto acudir a la gente en plan de víctima y esperar que ellos nos rescaten. Es sano pedir ayuda cuando lo que necesitamos es ayuda.
“Mi problema es la vergüenza”, dijo una mujer. “Quería pedir ayuda para lidiar con esto, pero me daba demasiada vergüenza. ¿No es una locura?”
Nosotros que estamos ávidos de ayudar a los demás podemos aprender a permitirnos a nosotros mismos recibir ayuda. Podemos aprender a hacer tratos limpios acerca de pedir y recibir la ayuda que necesitamos.
Hoy pediré ayuda si la necesito, de la gente y de mi Poder Superior. No seré una víctima, esperando impotente a que me rescaten. Mi petición de ayuda la haré especifica y al grano y le daré espacio a la persona para que elija si me quiere ayudar o no.
Ya no seguiré siendo un mártir rehusándome a recibir la ayuda que merezco en la vida, la ayuda que hace la vida más fácil. Dios mío, ayúdame a dejar ir mi necesidad de hacerlo todo solo. Ayúdame a usar el vasto universo de recursos que tengo a mi disposición.

Diciembre 8 (Servicio)

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La vida tendrá un nuevo significado. Ver a las personas recuperarse, verlas ayudar a otras, ver cómo desaparece la soledad, ver una agrupación desarrollarse a tu alrededor, tener una multitud de amigos – esta es una experiencia que no debe perderse . . . El contacto frecuente con recién llegados y entre unos y otros es el punto luminoso de nuestras vidas. ALCOHÓLICOS ANÓNIMOS, p. 83

En el servicio se encuentran las mayores recompensas. Pero para estar en condiciones de
poder ofrecer un verdadero útil y efectivo servicio a otros, primero tengo que trabajar en mí mismo. Esto significa que tengo que ponerme en las manos de Dios, admitir mis faltas y limpiar los escombros de mi pasado. El trabajo conmigo mismo me ha enseñado a encontrar la paz y la serenidad necesarias para cambiar con éxito la inspiración y la experiencia. He aprendido a ser, en el verdadero sentido, un conducto abierto de sobriedad.

Diciembre 8 (Valoremos nuestras necesidades)

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Cuando no pedimos lo que queremos y necesitamos, nos menospreciamos a nosotros mismos. Merecemos algo mejor.
Quizá los demás nos enseñaron que no era educado o apropiado que habláramos por nosotros mismos. La verdad es que, si no lo hacemos, nuestros deseos y necesidades insatisfechos en último término vendrán a rondar nuestras relaciones. Podemos terminar sintiéndonos enojados o frustrados, o podemos empezar a castigar a alguien más por no averiguar lo que necesitamos. Podemos terminar la relación porque no satisface nuestras necesidades.
La intimidad y la cercanía solamente son posibles en una relación donde ambas personas pueden decir lo que quieren y lo que necesitan.
Una intimidad sostenida así lo exige.
A veces podemos tener que exigir incluso lo que queremos. A eso se le llama fijar un límite. No hacemos esto para controlar a otra persona, sino para ganar el control de nuestra vida.
Nuestra actitud hacia nuestras necesidades también es importante.
Debemos valorarlas y tomarlas en serio si esperamos que los demás nos tomen en serio. Cuando empecemos a darle valor e importancia a nuestras necesidades, veremos un cambio notable. Empezarán a satisfacerse nuestros deseos y necesidades.
Hoy respetaré los deseos y necesidades míos y de los demás. Me diré a mí mismo, a los demás y a mi Poder Superior lo que quiero y necesito. También escucharé lo que ellos quieren y necesitan.

Diciembre 7 (Verdadera ambición)

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La verdadera ambición es el deseo profundo de vivir últimamente y caminar humildemente bajo la gracia de Dios. DOCE PASOS Y DOCE TRADICIONES, p. 131

Durante mis años de bebedor, mi única preocupación era la de que todos mis prójimos tuvieran un alto concepto de mí. Mi ambición en todo lo que hacía era tener el poder de estar en la cima. Mi ser interior me decía otra cosa, pero yo no podía aceptarlo. Ni siquiera me permitía darme cuenta de que continuamente usaba una máscara. Finalmente, cuando la máscara se cayó y yo grité al único Dios que podía concebir, la Comunidad de A.A., mi grupo y los Doce Pasos de A.A. estaban allí. Aprendí a transformar los resentimientos en aceptación, el temor en esperanza y la ira en amor. Además, me he dado cuenta de que, amando sin indebidas esperanzas, compartiendo mi interés y mi preocupación por mis
compañeros, cada día puede ser alegre y fructífero. Yo empiezo y termino cada día gracias a Dios, quien tan generosamente ha vertido Su gracia en mí.

 

Diciembre 7 (Cuándo es el tiempo correcto)

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Podemos superar esas épocas. Podemos apoyarnos en nuestro programa y en las disciplinas de la recuperación. Podemos lidiar con estas épocas usando nuestra fe, recurriendo a otras personas y utilizando nuestros recursos.
Acepta la incertidumbre. No siempre tenemos que saber qué hacer o adónde ir a continuación. No siempre tenemos un rumbo claro.
El rehusarnos a aceptar la inacción y el limbo empeora las cosas.
Está bien estar sin rumbo temporalmente. Di “no sé” y siéntete a gusto con ello. No tenemos que tratar de forzar la sabiduría, el conocimiento o la claridad cuando no hay nada de eso.
Mientras esperamos un rumbo, no tenemos por qué poner nuestra vida en suspenso. Deja ir la ansiedad y disfruta la vida. Relájate. Haz algo divertido. Disfruta del amor y la belleza en tu vida. Termina pequeñas tareas. Puede ser que ellas no tengan nada que ver con la solución del problema, o con encontrar el rumbo, pero eso es lo que podemos hacer mientras tanto.
La claridad vendrá. El siguiente paso se presentará solo. La indecisión, la inactividad y la falta de dirección no durará para siempre.
Hoy aceptaré mis circunstancias aunque me falte dirección y una comprensión profunda de las cosas. Me acordaré de hacer cosas que me hagan sentir bien a mí y a los demás durante esas épocas. Confiaré en que la claridad vendrá espontáneamente.

Diciembre 6 (Cuando pierdo las esperanzas)

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Cuando progresamos todavía más, nos dimos cuenta de que la mejor fuente posible de estabilidad emocional es el mismo Dios. Vimos que la dependencia de Su perfecta justicia, perdón y amor era saludable, y funcionaria donde nada más podría hacerlo. Si realmente dependíamos de Dios, no podíamos hacer muy bien el papel de Dios ante nuestros semejantes ni sentiríamos el vivo deseo de depender completamente de la protección y del cuidado humanos.
DOCE PASOS Y DOCE TRADICIONES, p. 123

Mi experiencia ha sido que, cuando todos los recursos humanos parecen haber fallado,
siempre hay Uno que nunca me desampara. Aun más, El siempre está ahí para compartir mi alegría, para enseñarme el buen camino y para confiarme a El cuando no hay nadie más. Mientras que los esfuerzos humanos pueden aumentar o disminuir mi bienestar y felicidad, sólo Dios puede proveerme el amoroso alimento del cual depende mi salud espiritual diaria.

Diciembre 6 (Dejemos ir la vergüenza)

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Muchos de nosotros fuimos victimados, a veces más de una vez. Podemos haber sufrido abuso físico, abuso sexual o haber sido explotados por las adicciones de otro.
Entendemos que si otra persona ha abusado de nosotros, eso no es motivo para que sintamos vergüenza. El sentimiento de culpa por el acto de abuso le pertenece al perpetrador, no a la víctima.
Aunque en recuperación caigamos presas de la victimización, eso no es causa de vergüenza.
La meta de la recuperación es aprender a cuidar de uno mismo, aprender a liberarnos de la victimización y a no culparnos por las experiencias pasadas. La meta es equiparnos para que no sigamos siendo victimados debido a la vergüenza y a sentimientos no resueltos a causa de la victimización original.
Cada uno de nosotros tiene su propio trabajo que hacer, sus propios asuntos, sus tareas de recuperación. Una de esas tareas es dejar de señalar al perpetrador con el dedo, porque eso nos perturba. Aunque hacemos a cada persona responsable de su propia conducta y ésta deba dar cuenta de ella, aprendemos a tener compasión por el perpetrador. Comprendemos que han estado en juego muchas cosas en la vida de esa persona. Al mismo tiempo, nosotros no nos aferramos a la vergüenza. Aprendemos a entender el papel que nosotros jugamos en nuestra victimización, cómo caímos en ese papel y nos rescatamos a nosotros mismos. Pero ésa es una información con la que debemos equiparnos para que no necesite suceder esto otra vez.
Dejar ir la vergüenza de la víctima. Tenemos asuntos por resolver y tareas por hacer, pero uno de nuestros asuntos es no sentirnos culpables y equivocados porque hemos sido victimados.
Hoy me libraré de toda vergüenza de víctima que pueda haber estado albergando o a la que pudiera haber estado aferrándome.