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Agosto 20

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Los Pasos Primero, Segundo y Tercero me abrieron las puertas a cambios profundos y significativos. Los efectos de mi crianza en una familia alcohólica parecían formar parte integra de mí, como el color de mis ojos. Hay dos características en las que pienso enseguida: recurrir a personas incapaces de ofrecer apoyo emocional así como dudar de mí y menospreciarme. Ahora con la ayuda de mi madrina, me doy cuenta de que estas y otras características, no la gente, son la fuente de mi angustia.

Sin embargo, ese descubrimiento fue tan sólo el comienzo. La verdadera libertad se produjo cuando pude al fin admitir que no podía mejorar sin ayuda, lo que alejó mi negación. Sentir toda mi incapacidad me llenó los pulmones, me cubrió la piel y latió al unísono con mi corazón. Estaba al borde de la aceptación, di un paso hacia adelante y me adentré en el Primer Paso. Comprendí que si tan sólo podía recordar que era verdaderamente incapaz ante estos efectos y no tratar de simular otra cosa, todo marcharía bien. ¿Por qué? Debido al Segundo Paso. Un Poder Superior a mí misma pueda ayudarme. Poco importa lo que sea y cómo pueda ayudarme ese Poder. Lo único que importa es que yo pueda depositar mi desosegada esperanza en ese Poder.

Luego, en el Tercer Paso hago entrega de mis pensamientos, sentimientos, acciones, sueños, necesidades, de toda mi vida, al cuidado de ese Poder.

Me compré un anillo especial que llevo puesto y lo toco a veces cada hora para recordar que no estoy sola y que estos tres Pasos son mi trampolín hacia la entrega, el sano juicio y finalmente, la serenidad. Desde entonces, los he usado sucesivamente. Mi vida ha mejorado y sigue mejorando. Me siento más “yo misma” que en los últimos 20 años.

Pensamiento del día

Esta es la plegaria de la incapacidad: pedir sólo orientación.

”Cuanto más siento mi pequeñez e incapacidad, más progreso espiritualmente.”

                                                    Having Had a Spiritual Awakening…, Pág. 159

Agosto 20 (Honestidad en las relaciones)

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Podemos ser honestos y directos acerca de nuestros límites en las relaciones y acerca de los parámetros de una relación en particular.
Quizá ninguna otra área de nuestra vida refleje nuestra calidad de únicos y nuestra individualidad en la recuperación más que nuestras relaciones. Algunos de nosotros tenemos una relación de compromiso.
Algunos de nosotros salimos con alguien. Algunos de nosotros no salimos con nadie. Algunos de nosotros estamos viviendo con alguien.
Algunos de nosotros quisiéramos salir con alguien.
Algunos de nosotros quisiéramos tener una relación de compromiso. Algunos de nosotros nos embarcamos en relaciones nuevas después de la recuperación. Algunos de nosotros permanecemos dentro de la relación que teníamos antes de comenzar la recuperación.
También tenemos otras relaciones. Tenemos amigos. Relaciones con los hijos, con los padres, con el resto de la familia.
Tenemos relaciones profesionales, relaciones con gente en el trabajo.
Necesitamos ser capaces de ser honestos y directos en nuestras relaciones. En un área en la que podemos ser honestos y directos es en los parámetros de nuestras relaciones. Podemos definir nuestras relaciones con la gente, una idea que escribieron Charlotte Kasl y otros, y podemos pedirle que sea honesta y directaal definir su punto de vista acerca de su relación con nosotros.
Causa confusión estar dentro de una relación y no saber dónde estamos parados, ya sea en el trabajo, en una amistad, con miembros de la familia, o en una relación amorosa. Tenemos derecho a ser directos acerca de cómo definimos la relación, qué es lo que queremos que sea. Pero las relaciones igualan a dos personas que tienen iguales derechos. La otra persona necesita ser capaz de definir la relación también. Tenemos derecho a saber y a preguntar.
Lo mismo ellos.
La honestidad es la mejor política.
Podemos fijar límites. Si alguien quiere una relación más intensa que nosotros, podemos ser claros y honestos acerca de lo que queremos nosotros, acerca del nivel de participación que nos proponemos tener. Podemos decirle a la persona lo que puede esperar razonablemente por parte nuestra, porque eso es lo que queremos dar.
La forma como la persona lo maneje es asunto suyo.
Si se lo decimos o no es asunto nuestro.
Podemos establecer límites y definir las amistades cuando éstas provoquen confusión.
Podemos incluso definir las relaciones con los niños, si esas relaciones se han vuelto pegajosas y exceden a nuestros parámetros.
Necesitamos definir las relaciones amorosas y lo que éstas significan para cada persona. Tenemos derecho a hacer preguntas y a recibir respuestas claras. Tenemos derecho a hacer nuestras propias definiciones y a tener nuestras propias expectativas. Y lo mismo la otra persona.
Ser honestos y directos es la única política. A veces, no sabemos qué queremos en una relación. A veces, la otra persona no lo sabe.
Pero cuanto más pronto podamos definir una relación, con la ayuda de la otra persona, más pronto podremos decidir el curso adecuado de conducta para nosotros mismos.
Cuanto más claros nos volvamos al definir nuestras relaciones, más podremos cuidar de nosotros mismos en esa relación.
Tenemos derecho a nuestros límites, deseos y necesidades. Lo mismo la otra persona. No podemos obligar a nadie a estar dentro de una relación ni a participar al nivel que nosotros deseamos si él o ella no quieren. Todos tenemos derecho a que no se nos obligue.
La información es una herramienta poderosa, y tener la información acerca de lo que es una relación particular -los límites y definiciones de la misma- nos dará la fuerza para cuidar de nosotros respecto de ella.
Las relaciones llevan un tiempo para formarse, pero en algún punto podemos razonablemente esperar una definición clara de lo que es la relación y cuáles son sus límites. Si chocan las definiciones, somos libres de tomar una nueva decisión basándonos en la información adecuada acerca de lo que necesitamos hacer para cuidar de nosotros
mismos.
“Hoy me esforzaré por ser claro y directo en mis relaciones. Si ahora tengo algunas relaciones lóbregas y poco definidas, y si les he dado el tiempo adecuado para formarse, empezaré a tomar acción para definir esa relación. Dios mío, ayúdame a dejar ir mis miedos acerca de definir y comprender la naturaleza de mis relaciones actuales.
Guíame a la claridad, a pensar clara, sanamente. Ayúdame a saber que lo que quiero está bien. Ayúdame a saber que si no puedo conseguir eso de la otra persona, lo que quiero sigue estando bien, pero no es posible en el momento presente. Ayúdame a aprender a no renunciar a lo que quiero y necesito, sino dame la fuerza para hacer elecciones apropiadas, sanas, acerca de dónde conseguirlo.”

Agosto 19

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Mi costumbre de controlar, interferir y concentrarme en los demás comenzó a una edad muy temprana. Creía que tenía que proteger el bienestar de mi familia. En mi niñez, estos comportamientos me dieron un falso sentimiento de poder que me ayudó a sentirme segura en el ambiente caótico e incoherente creado por el alcoholismo. Cuando trasladé estos comportamientos a mi vida adulta, éstos empezaron a destruir mi salud y mi bienestar.

Me torné malhumorada, cansada, agotada, sin ánimo. Sufría de dolores constantes de cabeza, dolores de estómago y depresiones leves. ¿Pensé alguna vez en consultar a un médico sobre estos problemas? No, porque concentraba toda mi atención en otro lugar. Sin embargo, los mencioné a un amigo que me conoce desde la infancia y quien ya me había hablado de Al-Anon, pero ahora que yo me estaba destruyendo físicamente, insistió con más fuerza para que asistiera. Cuando toqué fondo, acepté su sugerencia.

La idea de ocuparme de mí me llamó la atención al enfocarme por completo las reuniones de Al-Anon y sólo escuchar.

Me resultaba un concepto extraño pero estaba dispuesta a intentarlo. Preparé un “informe de atención a mí misma” en un viejo cuaderno en el que preparé dos columnas: “interferencia” y “atención a mí misma.” En la segunda columna enumeraba las cosas que debía hacer o que me gustaría hacer para nutrirme mental, física, emocional y espiritualmente. Todos los días escribía los minutos y las horas que pasaba interfiriendo en los asuntos ajenos y tuve en cuenta cuánto esto afectaba mi salud y mi bienestar. Por ejemplo, en lugar de dedicar treinta minutos a sermonear a mi hijo adulto, mejor hacía una cita con un médico para aliviar mis dolores de cabeza. Por fin había encontrado una manera concreta de concentrarme en mí misma.

Pensamiento del día

Es una ilusión pensar que puedo ayudar a alguien cuando quedo totalmente sin energías.

”…forjar una vida para nosotros mismos, independientemente de lo que dejan de hacer otros, debe convertirse en la máxima prioridad.”

         Cómo ayuda Al-Anon a familiares y amigos de alcohólicos, Pág. 76

 

Agosto 18

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Los Pasos Cuarto y Quinto curaron mi vergüenza. El Sexto, Séptimo y Octavo curaron mi culpabilidad. La vergüenza es todo aquello relacionado con mis pensamientos y sentimientos, con mi yo íntimo. La vergüenza me indica que hay problemas con quién soy. La culpabilidad es todo aquello relacionado con mis palabras y acciones, con mi yo exterior. La culpabilidad me indica qué hay problemas con lo que hago. Antes de Al-Anon, arrastraba tanta vergüenza y culpabilidad que no me imaginaba que estas emociones podían serme útiles en algún momento. No sabía que la vergüenza y la culpabilidad podían advertirme cuando mi comportamiento era incompatible con mis valores. En mi familia afectada por el alcoholismo no aprendí valores sanos y coherentes. La vergüenza y la culpabilidad se usaba para castigarme y controlarme. Terminé sintiendo vergüenza y culpabilidad por casi todo.

Al-Anon y mi Padrino ayudaron a curarme de la vergüenza proporcionándome una atmósfera segura en la cual compartir mis pensamientos y sentimientos. Cuando apliqué los Pasos Cuarto y Quinto con mi Padrino, recibí el don de contar con alguien, que respeto y en quién confío, que conociera todo mi ser y me amara sin condiciones. Nunca imaginé que esto fuera posible. Los Pasos del Sexto al Noveno curaron mi culpabilidad suministrándome una guía para identificar la parte que me corresponde en una situación dada, para discernir mis errores y para reparar el mal. Ahora que he admitido mis errores y culpas ante Dios, ante mí y ante otro ser humano, mis sentimientos normales de culpabilidad y vergüenza me guían en el Décimo Paso, donde continúo haciendo mi examen de conciencia personal. Esas emociones molestas me indican que puedo haber dicho o hecho algo contrario a los valores que he desarrollado en Al-Anon. Entonces puedo reparar el mal ocasionado para proteger mi autoestima.

Pensamiento del día

¿He considerado que los sentimientos normales de vergüenza y de culpabilidad podrían ayudarme en la recuperación en lugar de obstaculizarla?

”Lo que hacemos con nuestros sentimientos y cómo respondemos a los mismos es lo más importante. Alateen me demuestra cómo responder.”                                                                 Alateen´s Fourth Step Inventory, Pág. 32

 

Agosto 19 (Deja ir la vergüenza)

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La vergüenza es ese sentimiento oscuro, poderoso, que nos detiene.
Si, la vergüenza puede impedir que actuemos apropiadamente. Pero muchos de nosotros hemos aprendido a unir la vergüenza con las conductas sanas que son las que más nos convienen.
En las familias disfuncionales se puede asociar la vergüenza a conductas sanas, tales como hablar acerca de los sentimientos, tomar alternativas, cuidar de nosotros mismos, divertirse, tener éxito, o incluso sentirnos bien con nosotros mismos.
Se puede haber asociado la vergüenza al hecho de pedir lo que queremos y necesitamos, a comunicarnos directa y honestamente, y a dar y recibir amor.
A veces, la vergüenza se disfraza de miedo, indignación, indiferencia, o de una necesidad de correr a escondernos, escribió Stephanie. E. Pero si la sentimos oscura y nos hace sentirnos mal acerca de quiénes somos, probablemente sea vergüenza.
En la recuperación estamos, aprendiendo a identificar la vergüenza.
Cuando podamos reconocerla, podremos empezar a dejarla ir. Podemos amarnos y aceptarnos a nosotros mismos, empezando ahora.
Y tenemos derecho a ser, a estar aquí, a ser lo que somos. Y nunca tenemos por qué dejar a la vergüenza que nos diga otra cosa.
Hoy atacaré y conquistaré la vergüenza en mi vida.

Agosto 18 (Valora este momento)

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El desapego implica vivir el momento presente, vivir en el aquí y en el ahora. Permitimos que en la vida las cosas se den por sí solas en lugar de forzarlas y tratar de controlarlas. Renunciamos a los remordimientos por el pasado y a los miedos por el futuro. Sacamos el mayor provecho a cada día.
Ya no seas codependiente.
En este momento estamos justo donde necesitamos estar, justo donde debemos estar.
Cuán frecuentemente desperdiciamos nuestro tiempo y energía deseando que fuéramos alguna otra persona, que estuviéramos haciendo alguna otra cosa, o que estuviéramos en alguna otra parte.
Podemos desear que nuestras circunstancias actuales fueran distintas.
Sin necesidad nos confundimos y desviamos nuestra energía al pensar que nuestro momento presente es un error. Pero estamos justamente donde necesitamos estar por ahora. Nuestros sentimientos, pensamientos, circunstancias, retos, tareas, todo está programado.
Echamos a perder la belleza del momento presente deseando cualquier otra cosa.
Vuelve a casa contigo mismo. Vuelve a casa al momento presente. No cambiaremos las cosas escapando al momento o abandonándolo.
Cambiaremos las cosas sometiéndonos al momento y aceptándolo. Algunos momentos son más fáciles de aceptar que otros. Para confiar en el proceso, para confiar en él en su totalidad, sin permanecer en el pasado ni atisbar demasiado lejos en el futuro, se requiere una gran cantidad de fe. Sométete al momento. Si te estás sintiendo enojado, ponte furioso. Si estas fijando un límite, sumérgete en ello. Si estás en proceso de pena, siente la pena.
Métete en ella.
Camina hacia donde te lleve el instinto. Si estás esperando, espera. Si tienes una tarea que hacer, tírate al trabajo. Métete en el momento; el momento es correcto.
Somos quienes somos, y eso está bien. Es justamente donde debemos estar para llegar hacia donde vamos a estar mañana.
Y ese lugar será bueno.
Ha sido planeado con amor para nosotros.
Dios mío, ayúdame a dejar ir mi necesidad de ser alguien más de lo que soy hoy. Ayúdame a sumergirme totalmente en el momento presente.
Aceptaré mis momentos presentes y me someteré a ellos, a los difíciles y a los fáciles, confiado en el proceso completo. Dejaré de estar tratando de controlar el proceso; en vez de ello, me relajaré y me permitiré experimentarlo.

Agosto 17

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Me entusiasmé cuando vine a Al-Anon y descubrí los Doce Pasos. Me sentí como si finalmente tuviera permiso para vivir mi vida como deseaba, pero en lugar de ello, empecé a utilizar el programa para desmenuzar las vidas de los demás. Conocía mucha gente que podía beneficiarse con la sabiduría que yo adquiría en Al-Anon y decidí que debía ayudarlos a ver con más claridad.

Luego llegué a adquirir una nueva interpretación del Tercer Paso en el cual confío mi voluntad y mi vida al cuidado de un Poder Superior a mi entendimiento. Finalmente, me di cuenta de que no tengo que ayudar a nadie a ver las cosas con más claridad. Confiar ahora en mis seres queridos y en todas sus palabras, acciones y actitudes es también parte de confiar mi vida a mi Poder Superior. Permitir que mis seres queridos adopten sus propias decisiones y aprendan de sus errores les da el don de la dignidad y me da a mi el don de la serenidad. Cuando no malgasto mi energía intentando dirigir las vidas ajenas, recibo el discernimiento para tomar las decisiones diarias que traen la paz.

Pensamiento del día

Hoy dejaré de ocuparme de los asuntos ajenos y trataré de ocuparme de mis propios asuntos.

” Al-Anon me ayudó a…ver que muchos de mis problemas se originaban en mi afán de entrometerme en los asuntos de los demás…”

                                                                                    Valor para cambiar, Pág. 234

Agosto 17 (Pensamientos curativos)

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Concibe pensamientos curativos.
Cuando sientas ira o resentimiento, pídele a Dios que te ayude a sentirlos, a aprender de ellos y a liberarte de ellos. Pídele que bendiga a aquellos hacia quienes sientes ira.
Pídele que te bendiga a ti también.
Cuando sientas miedo, pídele que lo aparte de ti. Cuando te sientas desgraciado, oblígate a sentir gratitud. Cuando te sientas privado, sabe que hay lo suficiente.
Cuando te sientas avergonzado, tranquilízate diciéndote qué está bien que seas como eres. Eres suficientemente bueno.
Cuando tengas dudas de tu tiempo o de tu posición actual en la vida, asegúrate a ti mismo que todo está bien; que estas justamente donde debes estar. Tranquilízate diciéndote que los demás también lo están.
Cuando ponderes el futuro, dite a ti mismo que éste será bueno.
Cuando voltees a ver el pasado, abandona los remordimientos. Cuando te des cuenta de los problemas, afirma que habrá una solución oportuna y que de ellos saldrá un regalo.
Cuando te resistas a sentimientos o pensamientos, practica la aceptación. Cuando te sientas incómodo, sabe que se te pasará.
Cuando identifiques un deseo o una necesidad, repítete a ti mismo que será satisfecho.
Cuando te preocupes por aquellos que amas, pídele a Dios que los cuide y los proteja. Cuando te preocupes por ti mismo, pídele a El que haga lo mismo.
Cuando pienses en los demás, piensa en el amor. Cuando pienses en ti mismo, piensa en el amor.
Luego mira a tus pensamientos transformar la realidad.
“Hoy pensaré pensamientos curativos.”

Agosto 16

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La Sexta Tradición, la cual nos recomienda no desviarnos de nuestro objetivo espiritual, que es el primordial, puede condensarse en tres palabras simples: concentración, concentración, concentración. ¿De qué manera puedo aplicar esto en Al-Anon.

Decido aceptar que el único propósito de Al-Anon es ayudar a los familiares y amigos de los alcohólicos ¿Como lo hago? Concentrándome. Si me desvío hacia alguna otra misión, causa, grupo o ideología, por más valiosos que sean, divido mis energías y es menos probable que alcance mi objetivo.

¿Está bien acaso leer otros materiales para satisfacer mis necesidades emocionales y espirituales? Por supuesto, pero no los llamo al Al-Anon. ¿Puedo ir a las reuniones abiertas de AA para buscar una mejor comprensión de los alcohólicos que forman parte de mi vida? Sin dudas, pero no llamo a esto Al-Anon.

¿Puedo consultar a consejeros o terapeutas? Sin duda. Puedo hacer lo que quiera como individuo, pero no llamo a nada de esto Al-Anon y no hablo de esto en las reuniones. Vengo a Al-Anon a aprender cosas de Al-Anon. Hay tantos complementos magníficos para la recuperación como miembros, pero si dejo que se desvíen, voy a estropear mi propio programa así como mi capacidad para ayudar a los demás.

Pensamiento del día

Si olvido concentrarme, posiblemente no logre alcanzar mi objetivo espiritual primordial.

”…Si Al-Anon se involucrara en toda causa noble ¿Dónde podríamos fijar el límite que mantenga intacta nuestra hermandad para realizar su trabajo?”

                                              Al-Anon Family Groups, (Edición clásica), Pág. 174

Agosto 15

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El amor es la energía que activa mis defectos de carácter. A veces, mis defectos yacen adormecidos como los carros locos de un parque de diversiones sin electricidad, y ni siquiera me doy cuenta. Sin embargo, cuando siento miedo, mi temor actúa

como un impulso eléctrico qué hace que los carros (mis defectos) empiecen a moverse. Gasto mi energía mental y física moviéndome en círculos, tratando de que no me choquen o arrollen.

¿Qué es, en primer lugar, lo que se desencadena mi temor? Tratar de controlar aquello sobre lo que no tengo poder es como un interruptor que siempre está a nuestro alcance ¿Cómo lo desconecto? Usar la Oración de la Serenidad me ayuda a calmarme. Hago una lista, con una columna titulada “puedo cambiar” y otra titulaba “no puedo cambiar”. Luego determino cuales son los elementos del problema y los pongo en la columna apropiada.

Cuando termino, le pido a mi Poder Superior que reoriente mi energía hacia aquellos elementos que puedo cambiar.

Dejar el presente y preocuparme por el futuro es otro factor que desencadena mis temores. Cuando siento de alguna manera que mi mente se adelanta a mi cuerpo, volver a concentrarme en mi cuerpo es algo que me ayuda; luego, a menudo, la mente sigue. Tengo presente soltar las riendas y entregárselas a Dios para que se encargue de las cosas que figuran en la columna “no puedo cambiar”. Me concentro en lo que estoy haciendo en este momento: me estoy lavando el cabello, cocinando, planchando, conduciendo mi auto. Podría parecer tonto pero estoy dispuesta a hacer todo lo posible para regresar al presente. Esta forma de actuar marca el tono para que ese día sea más sereno y equilibrado.

Pensamiento del día

Mi temor es una emoción natural humana con muchos factores desencadenantes. Los instrumentos de Al-Anon me ayudan a clasificarlos y a suprimir la fuente que alimenta cada uno de ellos.

Mis temores respecto al alcoholismo, puede provocar en mí pensamientos obsesivos. El programa me ayuda a romper su impacto en mi mente.

                                                                                      Alateen, un día a la vez, Pág. 144