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Octubre 20 (Consuelo para la confusión)

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Obviamente el dilema de quien abandonó su fe es la tremenda confusión en que quedó. Se cree perdido y no tiene siquiera el alivio de una convicción. No alcanza a lograr, así sea en grado mínimo, la seguridad que tiene el creyente, el agnóstico o el ateo. Queda perplejo. DOCE PASOS Y DOCE TRADICIONES, p. 30

Durante mis primeros años de sobriedad, yo me resistía al concepto de Dios. Las imágenes que me venían, conjuras de mi asado, estaban cargadas de temor, rechazo y condena.
Entonces oí describir a mi amigo Ed la imagen que tenía de un Poder Superior: Cuando era niño se le había permitido tener una camada de perritos siempre que asumiera la
responsabilidad de cuidar de ellos. Todas las mañanas encontraba las inevitables
deposiciones de sus perritos en el piso de la cocina. A pesar de sus frustraciones, Ed decía
que no podía enojarse porque esto es “natural” en los cachorritos. Ed decía que Dios ve
nuestros defectos y faltas con una comprensión y cariño similares. A menudo he
encontrado solaz de mi confusión personal en el concepto tranquilizador que Ed tenía de
Dios.

Octubre 19 (Fundamento principal de AA)

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El principio de que no encontraremos una fortaleza duradera mientras no aceptemos la derrota completa, es uno de los fundamentos sobre los cuales ha crecido y florecido nuestra comunidad.
DOCE PASOS Y DOCE TRADICIONES, p. 23

Derrotado, y sabiéndolo, llegué a las puertas de A.A. solo y temeroso de lo desconocido. Un poder ajeno me había levantado de la cama, me había llevado a la guía de teléfonos, y luego a la parada del bus y por las puertas de Alcohólicos Anónimos. Una vez dentro de A.A. experimenté una sensación de ser amado y aceptado, algo que no había sentido desde mi niñez. Que nunca pierda la sensación de maravilla que experimenté esa primera noche con A.A., el más grande evento de toda mi vida.

Octubre 18 (Una mente receptiva)

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La verdadera humildad y una mente receptiva nos puede conducir a la fe . . .
DOCE PASOS Y DOCE TRADICIONES, p. 35

Mi manera alcohólica de pensar me llevó a creer que yo podía controlar mi forma de beber, pero no pude. Cuando llegué a A.A., me di cuenta de que Dios me estaba hablando por medio de mi grupo. Mi mente estaba abierta solamente lo suficiente para darme cuenta de que yo necesitaba de su ayuda. Tardé más tiempo en llegar a lograr una real y honesta aceptación de A.A., pero con ella llegó la humildad. Yo sé cuán loco estaba y hoy estoy muy agradecido por tener restaurado mi sano juicio y por ser un alcohólico sobrio. Este nuevo y sobrio yo es una persona mucho mejor de lo que hubiera podido ser sin A.A.

Octubre 17 (Un reajuste diario)

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Cada día es un día en el que tenemos que llevar la visión de la voluntad de Dios a todos nuestros actos.
ALCOHÓLICOS ANÓNIMOS, p. 79

¿Cómo mantengo mi condición espiritual? Para mí es muy sencillo: cada día le pido a mi
Poder Superior que me conceda el don de la sobriedad por ese día. Yo he hablado con
muchos alcohólicos que han vuelto a beber y siempre les pregunto: “¿Oraste pidiendo la
sobriedad el día en que tomaste tu primer trago?” Ninguno de ellos dijo que sí. Según
practico el Paso Diez y trato de mantener mi casa en orden diariamente, tengo la seguridad de que si pido el indulto diario, se me concederá.

Octubre 16 (Día tras día)

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Este no es asunto para resolver de la noche a la mañana. Es una tarea para toda nuestra
vida.
ALCOHÓLICOS ANÓNIMOS, p. 78-79

Durante mis primeros años en A.A., consideraba el Paso Diez como una sugerencia de que periódicamente examinara mi comportamiento y mis reacciones. si había algo malo debía admitirlo; si una disculpa era necesaria, yo tenía que pedirla. Después de unos años de sobriedad creía que tenía que hacerme más frecuentemente un autoexamen. Hasta que me di cuenta del significado completo del Paso diez, y de la palabra “continuamos”. “Continuamos” no quiere decir ocasionalmente o frecuentemente. Significa día tras día.

Octubre 15 (Mi inventario no el tuyo)

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El chismorreo mordaz mezclado con nuestra ira, una forma cortés de asesinar por medio de la destrucción del carácter, tiene también para nosotros sus satisfacciones. En este punto no estamos tratando de ayudar a los que criticamos, sino proclamando inconscientemente nuestra hipocresía.
DOCE PASOS Y DOCE TRADICIONES, p. 71

Algunas veces no me doy cuenta de que he chismorreado de alguien hasta que llega el fin
del día y hago un inventario de mis actividades, y entonces, mis chismorreos aparecen
como una mancha en mi lindo día. ¿Cómo podría haber dicho tal cosa? El chismorreo
presenta su fea cara durante un descanso para café o una comida con mis asociados de
negocios, o puedo chismorrear por la noche cuando me encuentro cansado y me siento
justificado para reforzar mi ego a expensas de alguien.

Defectos de carácter como el chismorreo se insinúan en mi vida cuando no estoy haciendo un esfuerzo constante para trabajar los Doce Pasos. Tengo que recordarme que mi singularidad es la bendición de mi ser, y esto se aplica igualmente a todos aquellos que se cruzan en mi camino. Hoy, el único inventario que tengo que hacer es el mío. Dejaré el juzgar a otros en manos del Juez Final – la Divina Providencia.

Octubre 14 (Un programa para vivir)

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Por la noche, cuando nos acostamos, revisamos constructivamente nuestro día . . . Al despertar, pensamos en las veinticuatro horas que tenemos por delante . . . Antes de empezar, le pedimos a Dios que dirija nuestro pensamiento, pidiendo especialmente que esté disociado de motivos de autoconmiseración, falta de honradez y de egoísmo.
ALCOHÓLICOS ANÓNIMOS, p. 80

A mí me faltaba serenidad. Con más trabajo del que parecía posible, aunque me esforzara mucho, cada vez estaba más atrasado. Las preocupaciones por las cosas que no había hecho ayer y el temor de los plazos límites de mañana me quitaban la calma que yo necesitaba para ser eficaz cada día. Antes de dar los Pasos Diez y Once, empecé a leer
párrafos como el citado arriba. Trataba de enfocarme en la voluntad de Dios, no en mis
problemas, y de confiar en que El manejaría mi día. ¡Dio resultados! Lentamente, pero dio resultados.

Octubre 13 ( Inventarios Asiduos)

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Continuamos vigilando el egoísmo, la deshonestidad, el resentimiento y el miedo. Cuando éstos surgen, enseguida le pedimos a Dios que nos libre de ellos. Los discutimos inmediatamente con alguien y hacemos prontamente las debidas reparaciones a quien hayamos ofendido.  Entonces resueltamente encaminamos nuestros pensamientos hacia alguien a quien podamos ayudar.
ALCOHÓLICOS ANÓNIMOS, p. 79La admisión inmediata de pensamientos o acciones equivocadas es una tarea muy difícil
para la mayoría de los seres humanos, pero para alcohólicos en recuperación como yo, es
difícil por mi propensión al egoísmo, al temor y al orgullo. La libertad que el programa de A.A. me ofrece es más amplia cuando, por medio de inventarios asiduos de mí mismo,
admito, reconozco y acepto la responsabilidad por mis errores. Entonces me es posible
lograr una comprensión más profunda y más amplia de lo que es la humildad. Estar
dispuesto a admitir que la culpa es mía facilita el progreso de mi desarrollo y me ayuda a ser más comprensivo y útil a los demás.

Octubre 20 (Desapégate con amor)

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A veces, la gente que amamos hace algo que no nos gusta o que no aprobamos. Reaccionamos. Reaccionan ellos. Antes de que pase mucho tiempo, todos estamos reaccionando unos hacia otros y el problema crece.
¿Cuándo nos desapegamos? Cuando estamos enganchados en una reacción de ira, miedo, culpa o vergüenza. Cuando quedamos enganchados en un juego de poder, un intento por controlar o forzar a los demás a que hagan algo que no quieren hacer. Cuando la forma como estamos reaccionando no está ayudando a la otra persona o solucionando el problema. Cuando la forma como ellos están reaccionando nos está lastimando.
Con frecuencia, es tiempo de desapegarnos cuando el desapego parece lo menos probable, o lo menos posible, que podemos hacer.
El primer paso hacia el desapego es comprender que reaccionar y controlar no ayudarán. El siguiente paso es ponernos en paz, centrarnos y restaurar nuestro equilibrio.
Da un paseo. Abandona una habitación. Asiste a una reunión. Date un largo baño de agua caliente. Llama a un amigo o amiga. Llama a Dios. Respira profundamente. Encuentra la paz. De ese lugar de paz, al centrarte, surgirá una respuesta, una solución.
Hoy me someteré y confiaré en que la respuesta está cerca.

Octubre 19 (Nuestros puntos buenos)

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¿Qué es un codependiente? La respuesta es fácil. Son algunas de las personas más amorosas, más solícitas que conozco.
Más allá de la codependencia
No necesitamos limitar un inventario acerca de nosotros mismos a lo negativo. Concentrarnos sólo en lo malo es un asunto medular de nuestra codependencia.
Honestamente, sin miedo, pregúntate: “¿Qué tengo de bueno? ¿Cuáles son mis puntos buenos?”
“¿Soy una persona amorosa, solícita, cariñosa?” Podemos haber descuidado el amarnos a nosotros mismos en el proceso de cuidar a los demás, pero ser cariñoso es una cualidad.
“¿Hay algo que haga particularmente bien?” “¿Tengo una fe sólida?”
“¿Soy bueno para dar apoyo a los demás?” “¿Soy bueno como parte de un equipo o como líder?” “¿Tengo un modo especial con las palabras o con las emociones?”
“¿Tengo sentido del humor?” “¿Alegro a la gente?” “¿Soy bueno para consolar a los demás?” “¿Tengo la habilidad de sacar algo bueno prácticamente de la nada?” “¿Veo lo mejor en la gente?”
Estas son cualidades del carácter. Podremos habernos ido al extremo con ellas, pero eso está bien. Ahora estamos en camino de encontrar el equilibrio.
La recuperación no es eliminar nuestra personalidad. La recuperación tiene por objeto cambiar, aceptar, trabajar o transformar nuestros aspectos negativos y construir sobre los positivos. Todos tenemos cualidades; lo único que necesitamos es concentrarnos en
ellas, darles poder y extraerlas de nuestro interior.
Los codependientes son de las personas más amorosas, más solícitas que hay. Ahora, estamos aprendiendo a darnos a nosotros mismos algo de esa preocupación y de ese cariño.
Hoy me concentraré en lo que tengo de bueno. Me daré a mí mismo algo del cariño que le he dado al mundo.