Desórdenes alimenticios

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Los desórdenes alimenticios son muy comunes en la actualidad en todo tiempo de personas pero sobre todo en niños y adolescentes. Un desorden alimenticio implica más que simplemente hacer dieta para perder peso o hacer ejercicios todos los días, se trata de comportamientos alimentarios extremos, dietas que nunca terminan y que gradualmente se vuelven más estrictas, diversos factores que lo ocasionan y las crueles consecuencias que estos provocan, como enfermedades que con el paso del tiempo conllevan a la muerte.

Con respecto a la familia, en su mayoría los pacientes con trastornos alimentarios, presentan una falta de vínculo con la misma, sobre todo cuando son adolescentes, hay falta de comunicación, una mala educación alimentaria, y ponen sus expectativas en falsos tratamientos. Por otro lado otra característica es que en la familia haya personas obesas, padres opresivos o con desórdenes alimenticios, alcoholismo o con adicciones a sustancias tóxicas.

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Por otro lado la publicidad y los medios de comunicación, constantemente muestran modelos y prototipos perfectos de belleza tanto para la mujer como para el hombre, en donde la delgadez es el común denominador, lo que en parte hace una gran responsabilidad, sobre aquellos que padecen éste tipo de trastornos. La exhibición de cuerpos extremadamente magros, van asociados con el éxito, lo cual repercute cuando hay falta de autoestima en los pacientes y al mismo tiempo, la gran contradicción, de empresas de comidas rápidas y poco saludables hacen que se fomente mucho más los desórdenes y trastornos alimentarios. Para llevar una alimentación saludable y adecuada, ya sea para perder peso o mantenerlo, siempre es necesario consultar con un especialista.

 Los medios de comunicación asocian lo bueno con la belleza física y lo malo con la imperfección física; las personas populares, exitosas, inteligentes, admiradas, son personas con el cuerpo perfecto, lo bello. Las personas que no son delgadas y preciosas son asociadas con el fracaso de igual forma encontramos los problemas de familia y relaciones personales, dificultad para expresar emociones y sentimientos, Historial de abusos o haber sido ridiculizado por su tamaño o peso. Y los Sociales: Las presiones culturales quedan un valor añadido al hecho de estar delgado, Los cánones de belleza tanto para mujeres como para hombres en cuanto a pesos y formas específicas del cuerpo.

 Las personas con trastornos alimentarios tienden tener expectativas no realistas de ellos mismos y de las demás personas. A pesar de ser exitosos se sienten incapaces, ineptos, defectivos, etc. No tienen sentido de identidad. Por eso tratan de tomar control de su vida y muchas veces se enfocan en la apariencia física para obtener ese control.

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La alimentación saludable es la ingesta de tipo apropiado y cantidades adecuadas de alimentos y bebidas para proporcionar la nutrición y la energía con el fin de conservar órganos, tejidos y células del cuerpo, al igual que ayuda el crecimiento y desarrollo normal. (Barrantes 2014, pág.35)

Una dieta no balanceada puede provocar o ser causante de un desorden alimenticio permitiendo el paso a problemas en la conservación de lienzos del cuerpo, el crecimiento y su desarrollo, el funcionamiento del sistema nervioso y cerebro, así como también problemas en los sistemas musculares y óseos.

 Los desórdenes alimenticios tratan de una amplia variedad de irregularidades en la conducta nutritiva. Se presenta comúnmente en una cultura obsesionada con la comida chatarra, con las dietas y con la imagen corporal.

Estos casos se presentan con mayoridad en los adolescentes ya que ellos buscan formas para cumplir con los estándares corporales de belleza y de delgadez.

 Los desórdenes alimenticios entre los varones generalmente ocurren entre atletas, especialmente los luchadores. Tienen distintos orígenes, pero cualquiera que sea, siempre tendrán consecuencias graves para el organismo. De la misma manera en que el ritmo de vida provoca desbalances por el anhelo de obtener la figura ideal. (Sánchez 2010, pág.16)

 Según la nutricionista Ligia Pasquier aclara que trastorno es un sinónimo de desorden. Mientras que otros piensan que de un desorden alimenticio se desencadena un trastorno.

Un desorden hace referencia a un conjunto de síntomas, conductas de riesgo y signos que puede presentarse en diferentes entidades clínicas y con distintos niveles de severidad; no se refiere a un síntoma aislado ni a una entidad específica claramente establecida. Los trastornos alimenticios son desórdenes complejos que comprenden dos tipos de alteraciones de conducta: unos directamente relacionados con la comida y el peso y otros derivados de la relación consigo mismo y con los demás. Quienes la padecen son personas obsesionadas con la comida, la imagen corporal y el temor desmesurado a engordar. Se rehúsan a comer, incluso ante una contundente pérdida de peso.

 Afectan a las mujeres mucho más que a los hombres y en preferencia en la etapa adolescente o pre adulta e interfieren en el funcionamiento normal de la vida social, de trabajo y de estudio. Se presentan cuando una persona no recibe la ingesta calórica que su cuerpo requiere para funcionar de acuerdo con su edad, estatura, ritmo de vida, etcétera.

Los desórdenes alimenticios se han convertido en una expresión sintomática de la época. Surgen como consecuencia del modo de vida, de los modelos estéticos predominantes, de problemas psicológicos o de autoestima. Hay una variedad que muestran su origen de maneras muy diversas. Tratar estos trastornos es de vital importancia para la salud física y mental de toda persona que los padece.

 Estos problemas suplican más que simplemente hacer dieta para perder peso o hacer ejercicio todos los días. Se trata de comportamientos alimentarios extremos: por ejemplo, dietas que nunca terminan y que, gradualmente, se vuelven más estrictas. Se caracteriza principalmente por períodos o hábitos incontrolados e impulsivos de ingesta de alimentos más allá de unos límites razonables.

 Los principales desórdenes alimenticios son la anorexia, la bulimia y la compulsión para comer (obesidad).

La anorexia se caracteriza por una gran reducción de la ingesta de alimentos indicada para el individuo en relación con su edad, estatura y necesidades vitales. Esta disminución no responde a una falta de apetito, sino a una resistencia a comer, motivada por la preocupación excesiva por no subir de peso o por reducirlo. (Rodríguez 2000, 24)

 Qué es la Anorexia?

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Aquellas personas que sufren anorexia sienten un miedo real a engordar y tienen una imagen distorsionada tanto de las dimensiones como de la forma de su cuerpo. Por ello no pueden mantener un peso corporal normal. Muchos adolescentes con anorexia restringen la ingesta de alimentos haciendo dieta, ayuno e incluso ejercicio físico excesivo. Casi no comen, y lo poco que ingieren se convierte en una obsesión.

Otras personas que padecen anorexia recurren a los atracones y las purgas posteriores: ingieren grandes cantidades de alimentos y después tratan de eliminar las calorías mediante el vómito, tomando laxantes, haciendo ejercicios físicos en exceso, o mediante una combinación de varias de estas acciones.

En la bulimia el consumo de alimento se hace en forma de atracón (gula), durante el cual se ingiere una gran cantidad de comida con la sensación de pérdida de control. Son episodios de voracidad que van seguidos de un fuerte sentimiento de culpa, por lo que se recurre a medidas compensatorias inadecuadas como la autoinducción del vómito, la utilización abusiva de laxantes, diuréticos o enemas, el ejercicio excesivo y el ayuno prolongado.

¿Cuáles son los síntomas de la anorexia?

En algunos casos, las personas con anorexia comienzan simplemente a intentar perder algo de peso o ponerse en forma. Pero la necesidad de comer menos, purgarse o hacer ejercicio en exceso se vuelve “adictiva” y es muy difícil de controlar.

Existen algunos signos que pueden indicar que una persona tiene anorexia. Las personas anoréxicas pueden:

  • adelgazar mucho, volverse frágiles o escuálidas
  • obsesión por la alimentación, los alimentos y el control del peso
  • pesarse reiteradamente
  • contar o racionar los alimentos meticulosamente
  • llenarse de agua cuando visitan a un profesional para pesarse
  • comer solo determinados alimentos y evitar lácteos, carne, trigo… (aunque muchas personas son alérgicas a determinados alimentos o son vegetarianas)
  • realizar ejercicio en exceso
  • sentirse gordo/a
  • aislarse socialmente, especialmente para evitar comidas o festejos donde se sirven comida
  • deprimirse, sentirse sin energía y sentir frío frecuentemente

 

¿Qué es la Bulimia?

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La bulimia y la anorexia son similares. En el caso de la bulimia, quien la padece se da grandes atracones de comida (comiendo en exceso) y después trata de compensarlo con medidas drásticas, como por ejemplo el vómito inducido o ejercicio físico excesivo para evitar subir de peso.

Con el tiempo, esto puede resultar peligroso, física y emocionalmente. También puede provocar comportamientos compulsivos (es decir, comportamientos que son difíciles de evitar).

Un diagnóstico de bulimia se da cuando alguien recurre a los atracones y a la purga de manera regular, al menos dos veces por semana, durante un par de meses. Estos atracones no son equiparables a situaciones como ir a una fiesta, comer cantidades excesivas de pizza y al día siguiente decidir ir al gimnasio y comer de forma más sana.

Las personas bulímicas comen grandes cantidades de comida de golpe (generalmente comida chatarra) y suelen hacerlo a escondidas de los demás. Frecuentemente comen alimentos no cocidos o que aún están congelados, o sacan comida de la basura. Suelen sentir que no pueden dejar de comer y solo lo hacen cuando están demasiado llenos como para seguir comiendo. La mayoría de las personas que padecen bulimia luego recurren a los vómitos,  los laxantes o al ejercicio físico excesivo.

Si bien la anorexia y la bulimia son muy similares, las personas anoréxicas suelen ser muy flacas y suelen tener un peso inferior al normal. Por el contrario, las personas que son bulímicas pueden tener un peso normal o estar un poco excedidas en su peso.

Quienes presentan anorexia o bulimia piensan casi exclusivamente en cuánto y cómo comen o en dejar de hacerlo, y están pendientes de su imagen de manera obsesiva, cavilan mucho en cómo son vistos por los otros. Detrás de estos comportamientos hay una preocupación absoluta por el peso, por no engordar, por mantener una delgadez extrema o conseguir una mayor. La imagen corporal de sí mismo está distorsionada y no corresponde a la realidad.

 ¿Cuáles son los síntomas de la bulimia?

Existen algunos signos que pueden indicar que una persona tiene bulimia.

Las personas bulímicas pueden:

  • miedo al aumento de peso
  • sentirse insatisfecha/o con el tamaño, la forma y el peso corporal
  • inventar excusas para ir al baño inmediatamente después de haber comido
  • comer solo alimentos dietéticos o bajos en contenido graso (excepto en los atracones)
  • adquirir laxantes, diuréticos o enemas regularmente
  • pasar la mayor parte del tiempo realizando ejercicio o intentando quemar calorías
  • aislarse socialmente, especialmente para evitar comidas o festejos donde se sirven comida

¿Qué es el trastorno por atracón?

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El trastorno por atracón es similar a la anorexia y la bulimia, pero la persona se da atracones regulares (más de tres veces por semana). A diferencia de los otros trastornos alimentarios, las personas con este trastorno no intentan “compensar” el exceso de alimentación con purgas.

Tanto la anorexia como la bulimia y el trastorno por atracón implican patrones de alimentación no saludables que empiezan de manera gradual y llegan a un punto en el que la persona no logra controlarlos.

¿Qué debo hacer si creo que puedo tener un desorden de la alimentación?

En primer lugar debes saber que…No estás solo!!!! Aqui estamos contigo!!!

Si tú piensas que puedes tener un desorden alimenticio, ¡es muy importante que hables con tu doctor inmediatamente! Si estás muy nerviosa o asustada para contactar a tu doctor por tí misma, trata de hablar con alguna amistad cercana o alguien en quien confíes. Ellos pueden ayudarte y asegurarse de que recibas la ayuda que necesitas. Aún y cuando te asuste el tener que recibir ayuda por un desorden de la alimentación, ¡tu vida puede depende de eso!

¿Qué hago si pienso que mi amiga tiene un desorden de la alimentación?

Puede resultar muy difícil tratar de hablar con una amiga que piensas puede tener un desorden de la alimentación. Algunas veces, la gente que tiene un desorden alimenticio lo niega o no quiere hablar acerca de sus problemas. Pueden estar a la defensiva o molestas con la gente que se mete en sus vidas y que trata de buscarles ayuda para estas enfermedades. No permitas que estas emociones eviten que trates de ayudar a alguien que te importa.

Recuerda la gran diferencia que puedes hacer al ayudar a una amiga a confrontar esta enfermedad y buscar tratamiento. Mucha gente que recibe tratamiento para anorexia o bulimia son capaces de aceptarlo debido al gran respaldo que reciben de la gente que hay en sus vidas. Usualmente es muy duro para la gente con estas enfermedades el hacer una llamada telefónica, o el acudir a las citas. Usualmente necesitan amigos y familia que tomen los primeros pasos.

Probablemente te preguntarás cómo abordar a tu amiga. Es útil tener a la mano algunos nombres y números de recursos a quienes acudir para dárselos a tu amiga y que ella dé los pasos necesarios para iniciar tratamiento. Probablemente querrás hablar primero con alguien como un adulto u otro amigo que te ayude a obtener más información.

Necesitarás darle algún tiempo a tu amiga después de la primera confrontación por esta causa. No esperes que tu amiga vaya a entenderte inmediatamente o que comience a buscar ayuda enseguida. Sé honesta y paciente. Lidear con los desórdenes de la alimentación es complicado y puede tomar un largo tiempo.

¿Cómo se tratan los desórdenes de la alimentación?

Dado que los desórdenes alimenticios generalmente son problemas médicos y psicológicos, el tratamiento generalmente incluye trabajar con un terapista, nutriólogo y un médico. El tratamiento que escoja el doctor será el adecuado para las necesidades de cada paciente.

¿Qué hace el doctor médico para tratar el desorden alimenticio?

El doctor lleva un registro de salud checando la estatura, peso, presión arterial, pulso y temperatura. Además, puede ser necesario el tener que extraer sangre para ciertos estudios de laboratorio, para asegurarse que los electrolitos están estables. Los electrolitos son los niveles de sodio, potasio, cloro y dióxido de carbono en el cuerpo. Estos electrolitos mantienen al cuerpo y al corazón trabajando adecuadamente. El doctor puede recomendar hospitalización si las condiciones médicas no son estables.

El doctor también puede obtener algunas pruebas especiales como un EKG para monitorizar el ritmo del corazón y una prueba de densidad ósea (DEXA) para ver si hay osteoporosis presente. El doctor discute tratamientos tales como una alimentación saludable, ganancia de peso, ingesta de calcio, suplementos vitamínicos, ejercicio, reemplazo de estrógenos y medicamentos antidepresivos.

¿Qué hace el terapeuta para tratar el desorden alimenticio?

Para poder luchar contra estos desórdenes de la alimentación, una mujer joven necesitará mejorar su imagen corporal, su autoestima y otras situaciones emocionales. Si tú tienes un desorden alimenticio, puedes descubrir que tienes otros problemas en tu vida tales como la depresión, desorden obsesivo compulsivo, o abuso de sustancias. Puedes experimentar sentimientos de tristeza, ansiedad o enojo con tu terapeuta. La terapia provee el tiempo y espacio en el que en forma confidencial puedes discutir tus necesidades, objetivos y la forma en que tú entiendes tu problema alimenticio (esto es llamado terapia interpersonal psicodinámica). La terapia ayuda a explorar el pensamiento y conductas del desorden alimenticio y desarrollar estrategias específicas para volverse saludable.

La terapia familiar puede ser una parte muy importante para recuperar la salud si existen presiones familiares, dificultades en las relaciones o una pobre comunicación. En la junta de terapia familiar, los miembros de la familia pueden hablar acerca de sus problemas y desarrollar soluciones y habilidades para empatizar.

La terapia de grupo es otra forma muy efectiva de lograr la mejoría. Mucha gente encuentra que hablando con otra gente que tiene un desorden alimenticio les ayuda, ya que pueden compartir historias, estrategias para empatizar y sentimientos.

Los padres usualmente necesitan un terapeuta o una terapia de grupo para apoyo y educación de los desórdenes alimenticios.

¿Los medicamentos pueden ayudar a un desorden de la alimentación?

Usualmente los medicamentos son recetados para ayudar al tratamiento del desorden alimenticio. La depresión, la ansiedad y el desorden obsesivo compulsivo usualmente coexisten con esta enfermedad. Existen nuevos tipos de medicamentos antidepresivos llamados inhibidores específicos en la captación de serotonina (SSRIs) que pueden ayudar a estabilizar los síntomas anímicos y reducir el impulso por tener una comilona y vomitar. Estos medicamentos ayudan a balancear los químicos del cerebro. Los SSRIs son usados en conjunto con terapia dado que las drogas solas no pueden eliminar el problema de base de los desórdenes alimenticios. Un doctor necesita monitorizar estos medicamentos y discutir las preguntas.

¿Cómo puede un nutriólogo ayudar en el tratamiento de los desórdenes de la alimentación?

Un nutriólogo crea un plan de alimentación seguro y contesta las preguntas acerca de la comida. En una cultura obsesionada con las dietas, la imagen corporal y la comida rápida, la gente recibe muchos mensajes mixtos acerca de la comida y la salud. Si tú tienes un desorden de la alimentación, el nutriólogo puede discutir algunos de los mitos dañinos acerca de la comida y las dietas y ayudar a guiarte hacia una ¡alimentación saludable y una vida saludable!