EL TIGRE MENTAL

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Si estuvieras frente a un tigre en medio de la selva, ¿pensarías en tus problemas? ¿Pensarías siquiera en algo?. Él te está mirando fijamente, no puedes moverte porque sería tu final. Debes estar muy atento; no puedes sacarle los ojos de encima ni luchar contra él, pues te devorará.
Tu mente es ese tigre y está al acecho 24 hs por día. No puedes luchar contra ella pues te agotarás; sólo la mente lucha contra la mente. Tampoco puedes distraerte. Si te distraes siquiera un segundo, te llevará al pasado o al futuro y te devorará. ¡Imagínate lo que puede suceder si te distraes 10 minutos, 10 horas o 10 días? ¡La vida sería una montaña rusa de emociones, no tendrías paz y ningún poder sobre tus estados de ánimo! Así es como vive la gente.
Debes anticiparte a la mente; este es el gran secreto. Entonces descubrirás que sin bien ella es rápida, tú eres aún más rápido. Permanece noche y día profundamente alerta, observando cada uno de sus trucos, fantasías, engaños, ilusiones, deseos, recuerdos, anticipaciones, proyecciones, juicios, expectativas y falsas necesidades. Entonces no habrá lugar para el sufrimiento de ninguna clase. No habrá lugar para el miedo, la angustia, la culpa, el stress, la depresión o las preocupaciones. Porque tú estás aquí y estás despierto; no estás pensando. Estás antes que la mente observando muy atento cada uno de sus movimientos para no caer en sus sucias garras. Cuidándote de ella; anticipándote; protegiéndote. No permites que te arrastre a ningún lugar que no sea en el que estás ahora; no permites que te arrastre a ningún tiempo que no sea este momento. Le impides constantemente viajar a otro lugar y a otro tiempo.
Esto es vivir en el presente. Esto es meditación. Cada vez que te anticipas a la mente retirando tu atención de ella y recogiéndola hacia el interior, asciendes espiritualmente. Día tras día evolucionas, te empoderas, recuperas tu grandeza, elevas tu vibración, encuentras la paz del alma, te liberas, conoces la vida tal cual es y no mediante una interpretación, y la mente poco a poco va quedando atrás. Cada vez hay menos pensamientos; con menor frecuencia; menor intensidad; menor carga emocional. Cada vez son mayores los espacios de silencio, paz y gozo. Hasta que finalmente un glorioso día, el tigre mental que antes era una peligrosa fiera salvaje, se transforma en un dulce gatito, el cual lo alzas, acaricias y lo llevas con correa a pasear. Ya lo has domesticado. Eres libre. Ahora, a disfrutar.
Saludos,
Lic. Fernán Makaroff

Eres Adorable

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Hola querido hermano y querida hermana,

Si estás leyendo esto, te agradezco por estar aquí, por tomarte un tiempo entre todo lo que tenías que hacer, pues pausaste para leer esto. Antes que nada quiero decirte que eres tan amado y amada, y no tienes idea de lo mucho que iluminas el mundo con tu presencia, eres lo más maravilloso de tu mundo, y estoy aquí para limpiar tu espejo y mostrar la maravillosa criatura que eres. Eres adorable.

Yo también he estado en tus zapatos, créeme, en mi adolescencia sufría de depresión pero me hacía la fuerte delante de todos, pero cuando me encontraba sola me encontraba con la verdad, no era feliz, nada me alegraba, la adrenalina me ayudaba a respirar y sentirme viva, pero se iba rápidamente y me encontraba con mi dolor y desesperación.

Delante de mi familia yo actuaba muy bien, salía en las fotos sonriendo, me iba bien en la secundaria, tenía un grupo musical donde yo cantaba, había ganado premios, a ojos de todos, tenía una vida sensacional. Pero por dentro, yo sentía un vacío, me creía un fracaso.

Un día sintiendo completa desesperanza, pues muchas personas a quien amaba ya no estaban conmigo, mi abuelo materno con quien tenía una relación tan estrecha había fallecido, mis hermanos se iban a casar justamente en ese año, mi relación con mis padres estaba muy mal, mi hermano adoptivo estaba a punto de ser llevado por el Estado porque mis padres no aplicaban para ser sus padres y su madre biológica no lo quería, mi perrito había muerto, había terminado una relación demasiado desgastante, me sentía muy sola, cuando oraba, no escuchaba ni sentía a Dios. Mi vida no tenía sentido. Así que un día de cobardía y desesperación, me encerré en mi cuarto, y en secreto quise controlar el día en que este cuerpo dejaría de funcionar, así es.. Intenté suicidarme… pues ya ni sentía nada, ya ni podía llorar. Pero en ese momento en donde me quería asfixiar y ya todo se volvía negro, me di cuenta lo ridículo que era ese momento que ni siquiera podía sentir mi propia muerte, era estúpido llegar a ese punto. Así que me detuve, me solté en llanto y pedí a gritos una respuesta, que si realmente mi vida tenía un propósito que fuera muy obvio, yo no era feliz, mi vida estaba en ruinas, sentía que era un fracaso y tener una vida miserable no podía ser Voluntad de Dios. De muy niña era feliz con la simpleza, ¿en qué momento se volvió todo tan complicado e infeliz? Así que pedí ayuda a Dios diciendo: Quiero ver todo de otra manera, si estás ahí, muéstrame dónde estoy equivocada, muéstrame el camino, yo solo quiero ser feliz.

Y una presencia tan serena me rodeó, como si ángeles me abrazaban, y no fue porque lo había pedido y apareció Dios, sino porque pedí ayuda y me fue revelada la Verdad, la paz que siempre ha estado ahí disponible. Todo lo que veía era mi propio estado de ánimo.

Dios nos creó a imagen y semejanza, por lo tanto somos amor, somos luz, somos esenciales; pero ¿qué pasó?, yo creé a Dios a imagen y semejanza mía, yo era la que estaba enojada, huía del amor, yo era la triste, y para sentir que era cierto, yo proyecté eso sobre Dios, él siendo uno castigador, uno que te ignora… pero yo estaba escuchando al ego, a ese ser temeroso y que se cree diferente a los demás, ya sea superior o inferior, pero jamás completo ni agradecido.

Así que mi vida a partir de ahí comenzó a ser un experimento constante para encontrar la felicidad verdadera, si en ese momento me hubieran dado pasos específicos para salir hubiera avanzado más rápido, me hubiera ayudado bastante. Pero, todo es perfecto, pasó como tenía que pasar, y créeme, incluso poder escribir este artículo, me tomó unas semanas, pues cómo iba a poder compartirte una verdad que me iluminó y cambió mi vida por completo, cuando fue una decisión que pasó hace diez años. Así que el ego me jugó un juego, hace unas semanas pasé una depresión profunda, el que te pueda escribir hoy ¡es un milagro! Pues la inspiración no fluía, el ego otra vez me mentía diciendo que yo era una porquería y que yo no tengo nada de valor. Jajajaja, ¿puedes creer esa mentira? Como si había una conspiración para que yo no te pudiera compartir esta verdad.

Yo no entiendo por qué muchas veces si alguien viene (o el ego) te dice “eres lo peor, eres una porquería, no sirves para nada” muchas veces uno lo cree más que cuando alguien viene y te dice la verdad de lo que eres, “eres adorable, eres luz, tú vida hace mi mundo uno mejor, tú eres el amor, tú eres un milagro, eres perfecto, eres completo. Gracias por existir.”

Así que como tenemos tan mala memoria, sufrimos de memoria como en la película “Mis primeras 50 citas”, cuando amanece es como si olvidamos quién somos y si no tenemos cuidado podemos escuchar historias falsas acerca de nosotros mismos, así que necesitamos recordatorios constantes positivos, llenos de verdad, hasta que un día, se impregne tanto en el inconsciente que este te salvará a donde sea que vayas, y en su momento, estarás igual que yo en este momento, recordándole a alguien más lo maravillosos que son.

Tus pensamientos son muy poderosos, créeme, eres tan poderoso, como te encuentras hoy es porque creíste que eso eres, lo que te rodea refleja en lo que te has convertido. Cuando crees que eres el demonio, tu vida refleja el infierno, y cuando crees que eres un ángel, vives el cielo. ¿Qué quieres vivir? Tú mereces ser feliz, es lo mejor que existe, nadie se mete contigo cuando eres feliz, ¡créeme! Si quieres que la gente te deje en paz, sé primero feliz, jajaja.

Así que, sólo para que tengas una noción de lo que te hablo, ve este video, mira lo poderosa que es la mente, y las palabras que dices, esto influye increíblemente en tu vida y en tu entorno.

 

Si esto sucede con el agua, ¿qué podría hacernos a nosotros?

Así que te dejaré una maravillosa tarea:

Toma muchos post-its, o tarjetas pequeñas, y escríbele mensajes llenos de verdad, de la misma manera como cuando le escribes a alguien de quien estás enamorado, que sientes un amor profundo, te gusta tanto y quieres que esté contigo, así con ese corazón le escribirás al amor de tu vida, o sea a ti:

-Eres adorable.

-Gracias por existir.

-Te amo.

-Eres valioso.

-Eres hermoso.

-Eres perfecto tal como eres.

-Tú haces de mi mundo uno mejor.

-Dios te ama, te escucha siempre y está contigo siempre.

-No temas, estoy contigo.

-Tu sonrisa ilumina el mundo.

-Tu alegría hace que un niño que no tenía qué comer, sea reconfortado, cuidado y alimentado.

-Tu alegría trae salvación a este mundo.

Déjalos en todos los lados que puedas, si te da pena, pues ponlo en donde sólo tú lo puedas ver. Más adelante, verás el poder curativo de estas afirmaciones que los querrás dejar en todos lados, porque tu vida tiene sentido y con solo respirar tú, traes esperanza a la humanidad. Créeme, eres valioso y esencial. Estas afirmaciones las tienes que leer siempre, hasta que tú sientas que ese bienestar y paz en tu ser, y ya no necesites recordarlo, pues sabes que ya eres lo que lees. Y cuando llegue ese momento, compártelo.

¡Ah! Y otra cosa, una muy importante.

Estando solo, el proceso de despertar es más largo, así que, acércate con alguien que te inspire confianza, con alguien con quien te sientas amado, acércate y cuéntale cómo te sientes, créeme, recibirás justo lo que necesitas. Te lo prometo. Un abrazo, unas palabras de aliento, una mirada de amor, comprensión, etc. Todo lo que necesitas se te será dado.

Te mando todo mi amor, y te agradezco haber leído esto. Estoy contigo.

Wendy López Lorenzana

Nota: Recuerda querido, querida, que no estás solo/a, si lo requieres por favor, escríbenos, no tienes que hacerlo solo/a.

De fiesta…por TAO

 

Hoy “Libre de nuevo” se viste de fiesta nuestro querido Guerrero TAO cumple años, y ese acontecimiento nos llena de gratitud y felicidad.

Gracias por estar aquí, tu sola presencia hace que éste mundo se ilumine.

Cada hueco querido amigo, será sustituído por amor, no tienes que hacerlo solo.

Vamos juntos, sólo por éstas 24 horas!!!

Pd: Eres mi héroe.

 

 

Sufrimiento y Energía Divina

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Muchas veces me han dicho que el sufirimiento es una decisión, para ser honesta yo no entendía, porque ellos no sentían lo que mismo que yo.

Tras mi divorcio en numerosas ocasiones me sentí atacada por todos, vivía como un ratón asustado en un rincón, sin saber hacia donde salir corriendo. Nadie estaba en mis zapatos.

Desesperada un día le pedí a Dios ayuda, y ésta me llegó de diferentes maneras: las meditaciones de los Ishayas, el Reiki, los ángeles y entendí que sí, era cierto.

Si es una decisión sufrir o buscar esa Energía Divina, que siempre ha estado. Y yo con el “sufrimiento” que me impedía ver a Dios en cada día y todos esos regalos que me daba y aún me entrega cada mañana.

Gracias Dios por darme vida, te amo, me amo, te bendigo y bendigo a todos mis hermanos. Los amo.

Olivia Luna

Terapeuta Holística

Empoderamiento Femenino

 

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Actuar desde el Corazón

 Actuar desde el corazón requiere honestidad ¿Con Quién? Con nosotros mismos.

Es siempre ir adentro, sin detenerse en el exterior y preguntarme ¿Cómo se siente esto?(dependencia emocional, adicciones, depresión etc.. ) y actuar en consecuencia, tener en cuenta que vas a sentir miedo, porque actuar desde ahí es salirnos de la zona de confort, a muchas personas no les va a gustar, incluidos paradójicamente nosotros mismos, por que la idea de la culpa va a saltar de inmediato, y esa voz del ego va aparecer indicando que no está actuando adecuadamente.

Actuar desde el corazón es ser fiel a ti mismo y por un momento sentirás incomodidad, permítete sentirla y deja que pase un momento, respira y dite a ti mismo: me perdono por esta incomodidad. Inmediatamente sentirás mucha paz y una sensación de libertad que no habías experimentando antes.

Esto no se consigue tan rápido como podrías creer, toma un poco de tiempo dejar ir los miedos que tenemos alrededor de ser fieles a nosotros mismos: miedo a pensar que por actuar diferente nos quedaremos sin amigos (soledad), miedo a la opinión de los demás (rechazo), sentir culpa por no ser como el común de las personas, por conservar una imagen, done regularmente se va actuando por la vida de acuerdo a lo que los demás quieran, o quedándose con personas con las que realmente ya no se desea estar.

Actuar desde el corazón es poner limites, es decir basta de manera gentil y amorosa, actuar desde el corazón no es responder de manera agresiva a lo que no nos gusta, es ser firme pero amable, tampoco es extenderse en explicaciones interminables para decir no o tal vez un si, como si tuviéramos que justificar cada palabra que decimos.

Actuar desde el corazón es ser equilibrado emocionalmente, no importa lo que haga cada uno, nada es inadecuado, todo es percepción y yo puedo elegir como quiero ver las cosas, desde el corazón o desde la mente conectada con el ego. Puedo elegir con quien compartir, que se siente bien conmigo y que no, para unos algo será perfecto para otros no, no podemos ir por ahí viviendo la vida de otros, tenemos que vivir nuestra propia vida, equivocada o no, siempre será nuestro asunto, y para todo esto se requiere algo de suma importancia: ser valiente.

María Yarith Sanchez

Terapeuta Holística

Muestro mis cicatrices para que otros sepan que pueden sanar.

_Muestro mis cicatrices para que otros sepan que pueden sanar_

Una de las partes más difíciles de nuestra vida es el mirar atrás, el volver a tocar temas o vivencias que creíamos olvidados o que decidimos por salud mental y emocional olvidar. Cuando eres una guerrera o un guerrero y has vivido toda tu vida en lucha constante aveces no te das cuenta de lo que haz perdido en el camino, de lo que haz necesitado “enterrar” para poder sobrevivir y llegar a superviviente.

Siempre pensando en cómo superar, cómo llegar más allá, cómo resolver, cómo salir adelante, cómo proteger, cuando protegerte es lo único que te queda o tal vez a quienes amas, sin mirar lo que está a allí, dentro de ti,  pidiendo a gritos salir, pidiendo a gritos sanar, en mi caso es esa niña que perdí o tal ves nunca tuvo la oportunidad de vivir en plenitud su niñez, su inocencia arrebatada por tantos años, su momento de juego, de sueños, de ser cuidada, de perderse en la inmensidad de la creatividad y perder el miedo a todo, el creer que todo es posible…Ella sigue ahí, aún la escucho, me guía, me habla, me sonríe, me pide disfrutar de la vida, arriesgarme a lo desconocido, pero aún me descubro protegiéndola, tratando de asegurarme que estoy en lugares, situaciones y con personas buenas o que no representan peligro.

No es fácil mostrar nuestro lado vulnerable, nuestro lado de dolor, mostrar nuestras heridas o cicatrices, nuestras medallas de guerra, sin embargo hoy se que es necesario para poder crecer y evolucionar, el mirar hacia adentro, echarse un clavado dentro de nosotros mismos y tal vez, poco a poco, con amor, bondad, paciencia y compasión desenterrar poco a poco, limpiar, tal vez perdonar, llorar, aceptar y sanar, es bueno buscar ayuda, es bueno el pedir ayuda, el entender que no tenemos y tampoco “debemos” tener siempre todo el control, aceptar que necesitamos de los demás, que necesitamos aprender a confiar, a salir de nuestra zona de confort, es bueno como dice esta frase mostrar nuestras cicatrices para que otros sepan que es posible sanar…¿Y tu? tienes  la valentía y la fortaleza para mostrar tus cicatrices.

Gracias por tomarte el tiempo de leerme. Si te gusta, compártelo, si te identificas o tienes alguna opinión, comenta, me encanta la retroalimentación. Un abrazo hasta donde quiera que te encuentres.

Relato de un camino: Haciendo realidad mi sueño de viajar.

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Cuando empecé a hacer realidad mi sueño de viajar, una de las primeras cosas que hice fue distanciarme de todos los miedos que tenía y que no eran míos. Me di cuenta de que yo no tenía miedo de viajar sola, aunque fuera “mujer”, aunque fuera “joven”… esos miedos eran miedos de otras personas que de alguna forma se habían transformando en miedos míos, ¿para qué seguirlos cargando? Muchas personas me han contado que tienen miedo de viajar, y siempre pregunto ¿miedo de qué? El miedo puede paralizarte, detenerte, hacerte pensar que ahí, en tu lugar de comodidad, está la “seguridad”. Así que un día, decidí abrazar esos miedos que traía como si fueran propios, agradecerles por haberme mostrado que ya no forman parte de mí, y dejarlos ir porque la mochila que precisamos para caminar ya es lo suficientemente pesada como para cargar cosas que no nos pertenecen. Ese día recordé que cuando era una niña, mi papá me llevaba a tomarme un bus que me llevaba a otra ciudad dónde me esperaba mi amiga con su mamá; no recuerdo tener mucho miedo en ese momento, pero de alguna forma después los había dejado entrar… ¡Cuántos años me habían acompañado miedos ajenos! Era sin duda el momento de despedirlos, y empezar a caminar haciendo realidad mi sueño.

El mismo día que despedí a mi familia, en la tierra que hoy se llama Uruguay, otra familia me estaba recibiendo en otra tierra, Cuba. Esa familia que me abría los brazos de su hogar, era la familia de una amiga mía, pero de alguna forma también era la mía; y tanto así es, que hoy sé que tengo una familia cubana. Con esto, la vida me enseñaba que siempre tenemos familias, más familias, que son distintas siempre pero que siempre están ahí para abrazarnos dónde sea que elijamos estar.

Moverse implica estar adaptándose todo el tiempo a nuevas costumbres, nuevas comidas, palabras, casas, códigos de convivencia… nuevas familias y personas. En general, sin darnos cuenta tendemos a acercarnos a las personas que más se nos parecen, con las que compartimos varias cosas. Otras veces, nos cruzamos con personas que vemos como muy distantes, o que nos generan sentimientos de los que queremos apartarnos y nos enseñan a ver qué cosas no nos gustan, y no nos hacen bien. Cuando estamos en nuestro lugar de comodidad, el lugar dónde nacimos, o crecimos, con las personas que ya conocemos, las redes que ya trazamos, ya conocemos qué cosas compartimos con quiénes. Al estar en un lugar nuevo eso tarda un poco más de tiempo. Así es que para esas interacciones, tuve que aprender dos cosas fundamentales: a saber pedir, y a saber decir que no. Muchas veces me enfrenté a situaciones en las que tenía que pedir algo, y no sabía pedir; como mi personalidad es dominante, muchas veces pedía dando órdenes y claro, las personas que ya me conocen, saben que eso es un pedido, pero las que no me conocen, creen que eso es una orden. Tenía que disculparme después, y explicar que eso no era lo que quería; en realidad me explicaba a mí misma, me justificaba por no saber y por equivocarme, cuando la tarea más bella en realidad, es la de aprender a pedir.

Luego, el decir que no, creo que es algo que al menos las que (re)nacimos en estas cuerpos, y somos vistas como mujeres, tenemos que aprender con urgencia, y asentarlo en el “ADN” de nuestro linaje para que sanemos nosotras y las relaciones que tenemos. Aprendí a decir que “NO” con un joven, con quien compartí muchas cosas y más tarde me recibió en su casa; en la noche luego de haberse tomado varios tragos quiso tocarme mientras dormía y besarme, sin mi consentimiento. De alguna forma, sentía lástima por él, por no saber quererme y respetarme, así que al otro día cuando despertó, volví a decirle que no estaba bien lo que hizo y que no lo volviera a hacer. Intenté buscar otro lugar para dormir durante ese día, y no encontré, así que hablé con él y le recordé nuestro “acuerdo” de respetarnos; él tenía una relación con el alcohol que hacía que después de la primer cerveza, venían muchas más, y ese “acuerdo” no lo respetó la segunda noche. A la mañana siguiente, tomé algunas de mis cosas y me fui preparada para acampar en la playa. Él entendió mi “no” recién con ese gesto de irme, pues más tarde, tuve que pedirle para vivir en su casa de nuevo por unos días, y él me respetó, y al respetarme, también se respetó a sí mismo y a sus límites.

Prácticamente unido a aprender a decir que no, aprendí a que no merezco someterme a una situación de violencia, sea dónde sea que esté, y que salir de esa situación, no es huir, sino que es enfrentarla y hacer lo que mejor considero para mí misma. Me llevó un poco más de tiempo de aprender esto, porque solía “aguantar” situaciones que no me hacen bien, hasta que ya no podía sostenerlas más. ¿Cuántas veces nos dejamos permanecer en situaciones que no nos agradan, ni nos hacen bien sólo por compromiso, o por no herir a alguien, o porque somos “fuertes”? No merecemos estar en ninguna situación que nos haga mal.

Nadie más que yo misma, me puse aquí en este lugar en dónde estoy parada hoy, caminando. Nadie más que yo, puedo quitarme y dirigirme a dónde quiera para mi mayor bien. Me decía esto una y otra vez, y así me abrazaba otra vez, dándome la posibilidad de hacer lo que me hacía bien y por primera vez, abracé mi soledad, la hice mi amiga… ahora disfruto de estar sola, me regalo estar sola y hacer cosas para mí, comer lo que quiero, ir a dónde quiero, estar en silencio, cantarme… De todas las personas que conocemos en el viaje, nosotras mismas somos la persona que más tiempo nos acompaña durante el camino, la que está más cerca. Al estar cerca de mis lazos más cercanos, mis amistades, si me pasaba algo habían varias personas a quiénes recurrir pero al estar lejos, en un lugar nuevo, ante una situación difícil sólo yo podía consolarme y cuidarme. Cuidarnos a nosotras mismas es fundamental, debería ser algo que hiciéramos siempre y no olvidáramos de hacer, es regalarse la oportunidad de merecer amor, merecer cariño, respeto, y tantas otras cosas más que nos hacen bien.

Y es sólo cuando sabemos querernos y cuidarnos que la vida nos pone a alguien más para que viajemos juntas(os). En mi caso, dos días después de haberle pedido al chico que me enseñó a decir que “NO”, para vivir en su casa de nuevo, la vida me puso a alguien maravilloso, un ángel que este chico había invitado a dormir a su casa porque también estaba viajando. A este “ángel” -a quien le diré “Tarzán” como nombre, (para respetar su identidad) fue al primero que le conté la situación que viví, y que luego no volvió a repetirse. Ellos dos se hicieron amigos y salían a hacer música todos los días para vivir; en ese entonces, yo ya tenía mis amigos del circo, con quienes también trabajábamos y disfrutábamos de ir a nadar al mar con snorkel a conocer los pececitos.

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Un día, con “Tarzán” decidimos seguir viajando y conocer otra ciudad. Mis amigos circenses me habían ayudado tanto que al salir de esa ciudad ya estaba más preparada para vivir también del circo, además de la artesanía. Salimos en “ride” -haciendo dedo- y dormimos en dónde nos cayó la noche, un pueblo pequeño que no conocíamos; estuvimos toda la tardecita haciendo circo con las niñas y niños para quienes era la primera vez que veían algo así. En la segunda ciudad en que se nos hizo la noche así, en medio del camino, llegamos más tarde y precisábamos trabajar. Dejamos la mochila en el ayuntamiento y “Tarzán” me dice: Vale, ¿por qué no cantamos?, él argumentaba que yo ya me sabía todas las canciones porque vivía con él, participaba de los ensayos, y además había empezado a salir a “botear” (pasar una gorra para que las personas que te escuchan, pongan el dinero que gusten) con ellos bailando en zancos y tocando las maracas; me decía que era más práctico salir a cantar nomás, sin zancos para no desarmar las mochilas. Le dije que primero iba a ir, como la Chavela Vargas, a tomarme dos tequilas y luego podíamos salir a cantar.

Desde ese día hasta hoy, he vivido más que nada de la música, cantando. Fue realmente hermoso y mágico incluso, conocer mi voz, ver cómo cambiaba cuando cantaba más, ver que la gente lo disfrutaba y que yo también. Antes de ese día tenía mucha vergüenza de cantar, pues mi hermana cuando muy chicas, me decía que a ella no le gustaba que cantara y que lo hacía horrible; así que escondí mi voz durante muchos, muchos años, hasta de mí misma. Hoy me parece que todas las personas tendrían que cantar todos los días, y que muchos grupos oprimidos socialmente, como las mujeres, tendríamos que cantar para conocer nuestra voz y que se escuche.

Mi mamá me decía que jamás hubiera pensado que iba a cantar, sabía que iba a ser muchas cosas pero esa… Tarzán me invitó a cantar, me animó a que me regalara a mí misma el goce de cantar, pero antes de viajar yo tampoco lo había pensado. Antes, para poder viajar había aprendido artesanía con una amiga que me enseñó y con videos de youtube, para poder vender en el viaje. El primer mes, hice un montón de pulseras para poder tener para vender. El segundo mes, empecé a vivir de venderlas, mientras conocí a mis amigos circenses y me prestaban elementos para trabajar del circo (pues no viajaba con ellos porque los que dominaba, eran muy pesados). El tercer mes empecé a botear haciendo circo con los músicos, y al cuarto mes, empecé a cantar. Las personas que me conocían después, pensaban que yo había cantado toda mi vida, porque claro, también pasa que para todas esas personas yo soy una nueva y me conocieron cantando.

Las personas que fuimos conociendo durante el viaje fueron las que hicieron posible con su apoyo, el que comiéramos cada día. El “Foca”, un amigo que hice y con quien viaje cantando, se levantaba y salía a tocar la guitarra, pasar la gorra, volvía con verduras para hacer sopa y yo le agradecía, el decía que no, que a todo esto nos lo había dado la gente. Sí… el “Foca” decía “nos” lo dio la gente, porque para él nosotros éramos su familia, y lo que a él le daban, nos lo daban a todos. Un otro gran maestro fue y es el “Foca”.

Hubo otros dos grandes maestros en mi camino con quienes caminamos hasta hoy que son “Mowgli”, mi compañero, e Ixchel, una gatita que encontramos abandonada en México. Con “Mowgli” hemos trazado una relación muy hermosa de amor, compañerismo, respeto y confianza; somos amigos, pareja, colegas y mucho más. Ixchel nos ha transmitido otra forma de vernos a nosotros mismos, otra forma de paciencia, de curiosidad, de cariño y fidelidad. A través de ella, que viaja desde su décimo día de vida, cuando la encontramos, vimos que todas las casas a dónde nos invitan se vuelven de alguna forma, nuestra casa. Empecé a tener una noción de lo que es “nuestro” que es más amplia y que siempre reconoce con humildad que no es realmente “nuestro”.

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También todas las personas que encontramos son espejos de nosotras mismas, dónde encontramos distintos aspectos que tenemos dentro y que no los habíamos visto antes. Los aspectos que menos nos gustan de alguien, en realidad muchas veces son aspectos nuestros que no nos gustan, y que los vemos a través de alguien más porque nos acostumbramos a ver más fácil los errores en los otros y no en nosotros. Todas estas personas nos entregan cosas, a veces es comida o techo cuando lo hemos precisado, y a veces son un grito, un destrato porque precisamos verlo en nosotros.

La vida a través de esto, nos muestra que siempre estamos cuidados, que todo es perfecto, y que todo es un ir y venir, un dar y recibir. Es tan importante uno como lo otro, el eterno equilibrio de la vida.

Todo esto, nos enseña que somos parte de un todo, que como aquel saludo maya: yo soy tú, y tú eres otro yo -in laa kech, alan ken-. También la tierra y todos sus seres que la habitan, son parte de nosotros y nosotros de ellos; por eso al cuidarnos, estamos también cuidando de todos ellos.

Probablemente, esto que les comparto, ya venía brotando adentro mío, pero este viaje que hice y hago, me hizo poner más atención en cada parte del camino presente, porque él también nos cuenta sus secretos, y nos habla de nosotros.

Creo que todos podemos escuchar esos secretos que la vida tiene para contarnos, sea cual sea nuestro camino. Sólo les quiero regalar, el que se regalen a ustedes el vivir sus sueños y hacerlos realidad cada día; que se permitan encontrar sus aliadas, aliados, la gente que busca sueños parecidos a los de ustedes, para que cultivemos el amor en este hermoso mundo que es de todos, y del que todos somos caminantes.

Jade Tz’unu’un

Liberación

 

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Nuestra compañera Adela nos regala éste breve relato acerca de su experiencia con el desapego…

A propósito de este despertar de consciencia relataré sucintamente, lo que experimenté hace tres días.

La casa donde habito la tengo ofrecida en un sitio de Internet llamado AirB&B, para quienes deseen visitar el pueblo o alguna otra ciudad aledaños, aquí encuentran un lugar sencillo, cómodo y amoroso donde alojarse.

Ese día en cuestión llego un fotógrafo vía Airb&b venía a realizar su trabajo, sacar fotografías a un matrimonio. Llegó justo al almuerzo, compartimos un budín acompañado de arroz, juguito y ensaladas. El asunto, que se me presentó un viaje a Chillan ciudad distante 30 kms aproximadamente. Hablé con éste señor, le dije: no se incomoda que se quede en casa porque tengo que ir a Chillan, le dejo las llaves para que se mueva sin problemas- .

Él me mira sorprendido y responde que sí, que no habría problemas, jajajaja, bueno esa acción de dejar a una persona totalmente desconocida en casa, todo abierto, nada protegido, un “SER” que nunca antes le había visto, apenas sabia su nombre “Moisés”, me regaló una Paz increíble, sentí el desapego de las cosas materiales, de la casa. No lo vi más, porque esa tarde noche me fuí a una cena y Moisés me relató en un WhatsApp que se encontró con un amigo en la boda, y que había ido a casa a buscar sus cosas así que se despidió por WhatsApp. Quise compartirles esto queridos hermanos, porque lo encontré de una liberación increíble.

Abrazos de luz hermanitos

Adela Ananda

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Rompimiento amoroso

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Todos hemos pasado por un rompimiento. Alguien que ha sido parte importante de tu vida, de pronto ya no está. El proceso de ruptura suele ser mayor si tu ex llevaba muchos años junto a ti o cuando se estableció una relación que fue particularmente intensa, pero encerrarse como Bridget Jones, con una tableta gigante de chocolate, no hace que la situación mejore. Sólo una cosa ayuda en estas situaciones: mezclarse entre la gente y hacer la mayor cantidad de actividades posibles para mantenerte ocupada.

Quien se acaba de separar se hace con frecuencia innumerables reproches. “La persona suele sentirse como una casa a la que le han quitado las columnas, pareciera que el techo en cualquier momento se viene abajo”, comenta un especialista en relaciones. En esa situación de poco sirve pensar en los motivos de la ruptura. El contexto y las razones pueden ser evaluadas, pero primero es necesario descargar mucha energía, deshacerse de las tensiones y pensar lo máximo posible en otros asuntos.

Por lo general, los especialistas no recomiendan aplicar el “seamos buenos amigos” tras una separación, ya que muchos esperan que la amistad les permita recuperar la pareja, cuando en realidad es prácticamente imposible pasar sin transición de una relación amorosa a una relación de amistad. “Sería más bien como estar excarbando todo el tiempo en una herida”, comenta la psicóloga.

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 La situación es algo más compleja si hay hijos de por medio, pero también en esos casos se recomienda pasar cierto tiempo sin contacto hasta que todo se asimile mejor.

Las parejas pueden ser nuestras “drogas” es como un alcohólico, drogadicto, es exactamente igual. Para los casos mas extremos te recomendamos asistir a un psicólogo pero sino tienes dinero para hacerlo, te recomendamos asistir a un grupo de Codependientes Anónimos, sino tienes uno cerca, puedes buscar uno por internet, así no tienes que salir de casa.

Mándanos un mail y te podemos ayudar a encontrar uno.

Lo más importante es que sepas que no estás solo y que hay remedio para todo!!!!

Te dejamos este interesantísimo artículo Walter Riso.

EL DUELO: UN SUFRIMIENTO ÚTIL-Walter Riso

Ni todo sufrimiento es malo, ni todo sufrimiento es bueno. Ni búsqueda desenfrenada de placer ni fanatismo masoquista. Hay aflicciones que son imprescindibles para el ser humano, y otras que sobran. Hay dolores productivos que nos hacen crecer y avanzar,  y otros que son un especie de via crucis rumbo a nada: el tormento por el tormento.

Viktor Frankl, un psicólogo que sobrevivió a los campos de concentración y exterminio nazi, hablaba de un sufrimiento con sentido y uno sin sentido. Al primero lo catalogaba de “noble” desdicha y al segundo de infelicidad “innoble”. Cuando el dolor está al servicio de fines saludables, es como una inyección de penicilina, duele, pero cura.

Un buen ejemplo de este sufrimiento justificado es el duelo. En situaciones de pérdida, como la muerte de un ser querido o la separación conyugal, la biología nos impone el principio de realidad. El duelo nos enseña que hay que saber perder y que, en determinados momentos, la esperanza puede llegar a ser un verdadero estorbo. Ante lo irremediable, la mejor opción es la humilde aceptación. Si no fuera así, el organismo se desgastaría tratando inútilmente de recuperar un imposible. Moriríamos en el intento. El reconocimiento de que “se acabó” y que “ya no hay nada que hacer”, nos libera de una estéril y dolorosa espera.

El duelo normal posee cuatro etapas. La primera es el embotamiento o entumecimiento de la sensibilidad, en la cual el sujeto se siente aturdido e incapaz de entender lo ocurrido; puede durar horas o semanas.

En una segunda etapa, de anhelo y búsqueda, la persona no acepta que la pérdida sea permanente. Aquí pueden aparecer manifestaciones como llanto, congoja, insomnio, pensamientos obsesivos, sensaciones de presencia del muerto (y obviamente visitas a videntes y brujos), cólera y rabia, en fín, en esta etapa se intenta restablecer inútilmente el vínculo que se ha roto. Es una etapa de ansiedad y desesperación; puede durar de dos a tres meses.

En la tercer fase, pese al dolor, se comienza a aceptar la pérdida y aparece una fase realista y depresiva; el tiempo promedio es de dos a tres meses.

Finalmente, se entra a la fase de reorganización, donde, ya sí, se comienza a renunciar definitivamente a la esperanza y el individuo recupera la iniciativa y las ganas de vivir.

Se calcula que un duelo bien elaborado puede durar de seis meses a un año, dependiendo de la cultura y la historia previa del sujeto. Algunas personas crean un duelo crónico, es decir, se quedan anclados en la tercera etapa (depresión). Otras, pueden permanecer en la primera etapa, y configuran lo que se llama ausencia de aflicción consciente. En ambos casos, el proceso se estanca y las remembranzas se transforman en calvario.

“Elaborar” adecuadamente un duelo afectivo implica que la mente y el organismo puedan procesar, aceptar, absorber, decodificar o asimilar la ausencia definitiva de la persona amada. Quiere decir que al pasar por las etapas mencionadas, el deudo admite y asume, así sea a regañadientes, el hecho de la pérdida. No significa insensibilidad ante la muerte, ni olvido inclemente, sino nostalgia de la buena. Recuerdos modulados por el amor en vez de angustia de separación. No hay ansiedad descontrolada, sino mansedumbre afectiva.

Se fue, pero quedan los años vividos, la dicha de haberlo tenido, la memoria teñida de momentos inolvidables y la añoranza limpia de toda ira. En un buen duelo no hay egoísmos, apropiaciones indebidas, posesiones a destiempo, ni celos retrospectivos. Aunque es recomendable llorar hasta el cansancio, no suele haber mártires, estancamientos suicidas o autolaceraciones.

Tarde que temprano, el vendaval del desconsuelo cede paso a una sosegada calma que surge desde adentro. Y es cuando comprendemos que todo ese sufrimiento, ese desgarrador padecimiento, cumplió su cometido. No fue en vano. Había que sufrir para empezar de nuevo. Así es la sana resignación del que sabe perder.

Y si te sigues sintiendo mal, pues aquí un video genial para superarlo!!!

Click aquí en caso de CRISIS

Si estás por rendirte, toma mi mano…

Esta página ha sido creada para ti, que en estos momentos te sientes solo y crees que ya no puedes continuar. Parece que todos tus esfuerzos han sido en vano, y simplemente quieres darte por vencido. Cuando por mucho que intentas no vez un camino delante de ti y cada minuto que pasa es peor que el anterior.

Si llegaste a ésta página es porque crees que estás completamente solo, que nadie puede imaginar por lo que estás pasando.

Te invito a que escribas lo que quieras, lo que necesites sacar y expresar. Puedes hacerte escuchar, pon letras a tus pensamientos, es una forma de exorcizarlos.

 

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Atrévete!

 

Imagina cuando limpias tu habitación o tu casa, llega un momento que está tan sucio que no puedes caminar tranquilamente, incluso te resultan incómodas las acciones mas básicas como caminar, comer o dormir, lo mismo sucede con tu mente, limpiarla, sacar la basura regularmente, ayudará a que entren nuevos pensamientos, nuevos proyectos, nuevas metas, y así finalmente te irás recuperando.

 

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A limpiar la mente…

 

Quiero decirte que no estás solo, somos muchos los que como tú, hemos estado apunto o de plano hemos tirado la toalla, y nos hemos levantado, lo bueno de estar en el piso es que solamente queda ir para arriba.

No eres la enfermedad (ansiedad, depresión, trastornos alimenticios, estrés, fobias y tantas mas)

La tristeza, melancolía, estrés, depresión son emociones que se presentan en algún momento de la vida de casi todos, al igual que la alegría, placer, la tranquilidad o la paz interior. Los primeros ejemplos no son en sí peligrosos, pero en algunas ocasiones pueden llegar a serlo para algunos de nosotros, cuando el estado de ánimo de una persona experimenta estas emociones de forma severa o prolongada, tanto que afectan su capacidad para relacionarse con ellos mismos o con otros, trabajar o disfrutar del día, es cuando debemos buscar ayuda.

Hace un par de años estuve en tu misma posición, sintiendo que ya no podía más, la vida ya no era algo que podía disfrutar, de hecho pasaba los días deseando que se acabara la mañana y la tarde lo más pronto posible, hubo un momento en que deseaba dormir únicamente y que la noche llegara lo antes posible.

El momento en que despertaba era especialmente difícil, empezaba a sentirme mal y un miedo al nuevo día me invadía completamente. Volteaba a ver el reloj y parecía que el tiempo transcurría muy lentamente. Parecía que nadie entendía lo que me pasaba, había tantos comentarios que me afectaban profundamente, como: Te vez bien, no se ve que estés enferma. ¡Échale ganas! Solo quieres llamar la atención. Estás así porque no tienes problemas. Y muchos mas que seguramente tú has escuchado. Mi recuperación fue menos dolorosa y mas llevadera porque conté con un grupo reducido (pero al fin grupo de personas) con las que podía hablar honestamente acerca de todo lo que sentía, utilicé herramientas como meditación, vigilé mas de cerca mi alimentación, el ejercicio, y la educación emocional, ésta recuperación me ha hecho tomar conciencia de que nos necesitamos unos a otros, por eso ésta página fue creada.

Este espacio es para que sepas que no estás solo, que existe la esperanza de un nuevo día, que hay mas como tú, que algunos siguen en el piso, otros están levantándose y algunos ya están de pie, con la mano extendida para ayudarte, pero independientemente de la etapa del proceso que estés viviendo debes saber que ¡estamos juntos!

 

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!Vamos Juntos!

 

Permanece atento a tus pensamientos, nuestros pensamientos crean la realidad, si estás pasando una época difícil en estos momentos debes preguntarte ¿A qué le estás prestando atención?

Si estás viviendo algo que no toleras, enfermedad, dolor, enojo, un trabajo que no soportas, una relación tóxica, sería prudente preguntarte ¿Qué estoy creando en mi vida?

Observa detenidamente tus palabras, en el libro de los 4 Acuerdos del Dr. Miguel Ruiz se habla ampliamente de éste tema, de hecho es el primer acuerdo: Sé impecable con tus palabras.

En Proverbios 18:21: “En la lengua hay poder de vida y muerte; quienes la aman comerán de su fruto.”

En Proverbios 16:24 “palabras de gracia son como un panal, dulzura para el alma y medicina al cuerpo.”

Como vez nuestras palabras tienen un gran poder, pueden crear y destruir.

Hagamos un ejercicio juntos, se honesto completamente, ¿cuántas palabras negativas dijiste en la última hora?

Ejercicio 1

Se consciente de cuantos pensamientos negativos tienes en 1 hr.

Cuéntalos, apunta en una hoja de papel el número, cosas tales como: Soy un fracaso, no puedo, no tengo, nadie me quiere, estoy solo/a, estoy enfermo.

Impresionante ¿verdad?

Vamos a aprender a desaprender, volvamos a formar nuestro vocabulario, alimentemos nuestra mente y por consiguiente nuestro cuerpo con palabras positivas,

restauremos nuestro vocabulario. Recuerdas cuando eras un niño pequeño y pensabas que eras capaz de todo, ¿cuándo empezaste a volverte “correcto”? a saludar cuando no querías hacerlo, a dejar de expresarte porque tenías miedo al que dirán, a ya no ser “agradable” o “amado”. Conforme crecemos perdemos la capacidad de decir lo que queremos y lo que no queremos. Incluso dejamos de prestar atención a nuestras emociones mas elementales, como estar enojado o triste, por paradigmas que hemos escuchado: las nenas bonitas no lloran, los hombres no lloran, las niñas bien educadas no se ríen fuerte y podemos citar cientos o quizás miles más. Esto provoca que no confiemos en nuestros sentimientos, que ocultemos nuestras emociones o que las disfracemos.

Decir constantemente afirmaciones como: No puedo, es imposible, los demás tienen posibilidades pero yo… justamente te darán ese resultado y no podrás.

Cambiando ese vocabulario.

 

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Aprendiendo a desaprender

 

Fijemos aquí, ahora mismo una meta, por ejemplo: quiero vivir un día sin ansiedad, sin sentir culpa de lo que como, sin depresión, celos o sin querer hablarle porque sin él/ella no puedo vivir (escribe la o las cosas que te están quitando la paz).

En el campo de la inteligencia emocional, existen algunas técnicas que nos permiten modificar nuestros patrones de conducta y cambiar nuestros sistemas de creencias (mindfulness, meditaciones, auto-hipnosis etc… ) una manera de seguir adelante es motivarnos y una de esas técnicas es fijarnos pequeñas metas. Volvamos a nuestro ejercicio del día de hoy.

Ejercicio 2

Quiero vivir un día sin ansiedad, sin sentir culpa de lo que como, sin depresión o celos (escribe aquí la o las cosas que te están quitando la paz).

Supongamos que por el momento vivir un día sin “eso que te quita la paz” es demasiado, lo entiendo, cambiemos la meta, pasemos 6 horas, suena muy pesado, ok, redúcelo, hagámoslo solo por 1 hora.

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!vamos por una hora!

 

Mientras lees ésta página, navegas por los diferentes links que te voy a invitar a ver, seguramente pasarás más de una hora casi sin notarlo.

Por ejemplo te dejo a una de mis autoras favoritas y que ha sido un pilar en mi recuperación. Louise Lynn Hay, la primer autora que leí en mi camino de inteligencia emocional, tal vez por eso le tengo especial cariño, éste audio es uno de los tantos que puedes encontrar de ésta magnífica mujer. Escucha unos momentos o todo, verás que ya casi pasamos 1 hora o más.

https://www.youtube.com/watch?v=V7L9-O3tvCA

 Ejercicio 3

Piensa cosas felices, solo debes elegir otra vez, elegiste esos pensamientos negativos, entonces puedes elegir de nuevo, tal vez no sea fácil porque haz estado viviendo así por demasiado tiempo, pero nada es imposible, hagamos nuestra práctica ¿estás listo?

Vamos por el cronómetro y hagamos nuestra práctica por unos momentos, fíjate que ni siquiera te pido que pienses una hora completa en esos pensamientos, solo te pido que traigas a tu mente un solo pensamiento positivo, algo que te de paz, tranquilidad que te deje un sabor a calma.

¿Verdad que se siente completamente diferente?

Yo he decidido hacer afirmaciones diariamente, porque imagínate si cada día al levantarme lo primero que pensara fuera: Hace 4 años tuve un terrible accidente, hace un mes tuve un problema en el trabajo, ayer perdí mi celular, o que tal cuando empezamos a futurizar, diciendo en 1 año debo cambiar de auto, en 6 meses debo pagar esta casa, el lunes próximo debo ver a mis colegas que me caen mal, fíjate en algo, estamos hablando del pasado y del futuro, pero no del presente.

 

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Mantente en el Presente

 

El presente, estar en el aquí y el ahora, es la única manera de vivir, no sobrevivir, una técnica que me enseñaron cuando tenía ataques de ansiedad era la respiración consciente, se que respiras pero lo haces sin siquiera poner atención, es un acto casi involuntario, la respiración consciente te trae al aquí y al ahora.

Desperdicias mucho tiempo pensando en el mañana y en el ayer, Don Miguel Ruiz en su libro “Los cuatro acuerdos”, habla del “mitote”, que es la razón por la que los seres humanos apenas saben lo que quieren, cómo lo quieren o cuándo, es el ruido que se produce en la mente, que unido a los condicionamientos y el deber ser, terminan por confundir al ser humano y sumergirlo en un estado de angustia que lo aleja de la felicidad.

Eckhart Tolle es uno de los autores que habla acerca de éste tema, te lo recomiendo ampliamente http://www.eckharttolle.com/home/

Ejercicio 4

Mantente presente en lo que estés haciendo, por ejemplo: hoy al darte una ducha siente el agua, disfruta el agua caliente sobre tu cuerpo, no estés pensando en que mañana debes pagar esto, o que ayer tu novio/a no llamó, que hace un año quieres cambiar el coche, cada que tu mente quiera distraerte del momento presente, detenla y regresa a sentir el agua, si te lavas los dientes realmente vive el aseo de tus dientes, si vas a comer, disfruta y percibe los sabores y olores de lo que estás comiendo. Recuerda traer a tu mente cuando ésta quiera salir corriendo y distraerte con el ayer o el mañana.

 

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Si te bañas, realmente piensa en tu baño: el agua, jabón …

 

Cuando llegó a mi vida Louise Hay mi vida cambió por completo, te dejo un enlace, una probadita de su increíble trabajo.

 

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Gracias Louise Hay

 

https://www.youtube.com/watch?v=UaerBAi1mZo

Ejercicio 5

Deja de identificarte con la enfermedad, ansiedad, depresión, trastornos alimenticios, celos.

Tu no eres nada de eso.

En el link de abajo encontrarás un convenio contigo mismo, para que lo imprimas, llenes y pegues cerca de donde puedas verlo todos los días.

(Click aquí)

Convenio conmigo mismo 

Bienvenidos a casa…