Marzo 17 (Dar poder Tú puedes pensar)

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Tú puedes sentir. Tú puedes resolver tus problemas. Tú te puedes cuidar solo. Estas palabras con frecuencia me han beneficiado más que el consejo más elaborado y profundo. Qué fácil es caer en la trampa de dudar de nosotros mismos y de los demás.

Cuando alguien nos cuenta un problema, ¿cuál es nuestra reacción?, ¿creemos que necesitamos resolvérselo a esa persona? ¿creemos que el futuro de esa persona se basa en nuestra habilidad para aconsejarla? Eso es pararse sobre arenas movedizas, que no es de lo que está hecha la recuperación.

Cuando alguien está luchando con un sentimiento, o una ciénaga de sentimientos, ¿cuál es nuestra reacción?, ¿qué la persona nunca sobrevivirá a esa experiencia? ¿qué no está bien que alguien sienta?, ¿qué esa persona no saldrá de esto intacta? Cuando una persona se enfrenta a la tarea de asumir la responsabilidad de su vida, y sus conductas, ¿ cuál es nuestra respuesta?, ¿qué la persona no puede hacerlo?, ¿qué debo hacerlo yo mismo para salvarla y que no se desvanezca en cenizas?, ¿qué no se desmorone?, ¿qué no fracase? ¿Cuál es nuestra reacción hacia nosotros mismos cuando encontramos un problema, un sentimiento, o cuando enfrentamos el trabajo de asumir la responsabilidad de nosotros mismos? ¿Creemos en nosotros mismos y en los demás? ¿Le concedemos poder a la gente- incluyéndonos a nosotros mismos- y a sus capacidades? ¿o le damos poder al problema, al sentimiento o a la irresponsabilidad? Podemos aprender a observarnos a nosotros mismos.

Podemos aprender a pensar y a considerar nuestra respuesta antes de responder. “Siento mucho que estés teniendo ese problema. Sé que puedes dar con una solución. Parece que tienes por ahí algunos sentimientos. Sé que los sabrás manejar y estarás del otro lado”. Cada uno de nosotros es responsable de si mismo. Eso no significa que los demás no nos importen. No significa que de una manera fría, calculada, le retiremos nuestro apoyo a los otros. Significa que aprendemos a amarnos y a apoyarnos a nosotros mismos de maneras que sí funcionan. Significa ponernos en contacto con amigos que nos aman y nos apoyan de maneras que si funcionan.

Hoy me esforzaré por dar y recibir apoyo que sea puro y conceda poder. Trabajaré por creer en mí mismo y en los demás, y en nuestra mutua capacidad para ser competentes al lidiar con sentimientos, al solucionar problemas y al asumir la responsabilidad de nosotros mismos.

Febrero 8 (Deja ir los sentimientos de culpa)

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Sentirnos bien con nosotros mismos es una elección que hacemos. Lo mismo ocurre con el hecho de sentirnos culpables. Cuando el sentimiento de culpa es legítimo, actúa como una señal de advertencia, indicando que nos hemos salido del camino. Y ahí termina su propósito. Revolcarnos en la culpa les permite a los demás controlarnos.

Provoca que no nos sintamos tan buenos. Nos impide fijar límites y tomar algún otro curso de acción sano para cuidar de nosotros mismos. Podemos haber aprendido a sentirnos culpables habitualmente, cono una reacción instintiva a la vida. Ahora sabemos que no necesitamos sentirnos culpables. Aunque hayamos hecho algo que viole un valor establecido, el sentimiento prolongado de culpa no soluciona el problema sino que lo prolonga. Así que, mejor repara el daño. Cambia una conducta y, luego, deja ir los sentimientos de culpa.

Hoy Dios mío, ayúdame a disponerme por completo a dejar ir los sentimientos de culpa. Por favor apártalos de mí y reemplázalos con amor a mí mismo.

Febrero 7 (Seamos dueños de nuestro poder)

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¡Felicidades MJ! Tú y yo TAT

Necesitamos hacer una distinción entre la impotencia y la posesión de nuestro poder. El primer paso en la recuperación es aceptar nuestra impotencia. Hay algunas cosas que no podemos hacer, no importa cuán duro o prolongadamente tratemos. Estas cosas incluyen hacer cambiar a otras personas, solucionarles sus problemas y controlar su conducta. A veces nos sentimos impotentes ante nosotros mismos, acerca de lo que sentimos o creemos, o a causa de los efectos que nos produce una persona o situación en particular.

Es importante someternos a la impotencia, pero lo es igualmente adueñarnos de nuestro poder. No estamos atrapados ni desamparados. A veces podremos sentir que lo estamos, pero no es así. Todos tenemos el poder y el derecho que Dios nos ha dado de cuidar de nosotros mismos bajo cualquier circunstancia y con cualquier persona. El justo medio del cuidado de sí mismo está entre los dos extremos que son controlar a los demás y permitirles a ellos que nos controlen. Podemos caminar por ese justo medio de manera suave y asertiva, con la confianza de que es nuestro derecho y responsabilidad. Que me venga el poder para caminar por ese sendero.

Hoy recordaré que tengo que cuidar de mí mismo. Tengo alternativas y puedo ejercitar las opciones que elija sin sentimientos de culpa.

Enero 17 (Actuar “como si”)

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La conducta a la que llamamos “actuar como si” puede ser una poderosa herramienta para la recuperación. Actuar “ como si” es una forma de practicar lo positivo. Es una manera positiva de aparentar.
Es una herramienta que usamos para desatorarnos. Es una herramienta que decidimos usar en forma consciente.
Actuar “como si” puede ser útil cuando un sentimiento empieza a controlarnos. Tomamos conscientemente la decisión de actuar como si nos sintiéramos bien y fuéramos a estar bien. Cuando un problema nos agobia, actuar “como si” nos puede ayudar a salir del atolladero. Actuamos como si el problema ya fuera a resolverse o ya estuviera resuelto, para que podamos seguir con nuestra vida.
A menudo, actuamos como si ya sintiéramos desapego.
Existen muchas áreas en las cuales el actuar “como si” –combinado esto con otros principios de recuperación- sienta las bases para la realidad que deseamos. Actuamos como si nos amáramos a nosotros mismos, hasta que en realidad empezamos a cuidar de
nosotros mismos.
Actuamos como si tuviéramos derecho a decir “no”, hasta que creemos que efectivamente, lo tenemos.
No aparentamos que tenemos dinero suficiente para cubrir un cheque.
No pretendemos que un alcohólico no está bebiendo.
Usamos la conducta de actuar “como si” como parte de nuestra recuperación, para sentar las bases para nuevas conductas. Nos forzamos a experimentar conductas positivas de recuperación, haciendo caso omiso de nuestras dudas y temores, hasta que nuestros sentimientos se emparejen con la realidad.
Actuar “como si” es una manera positiva de superar miedos, dudas y una baja autoestima. No tenemos que mentir, no tenemos que ser deshonestos con nosotros mismos. Nos abrimos a las posibilidades positivas del futuro, en vez de limitar el futuro con los sentimientos y las circunstancias de hoy.
Actuar “como si” nos ayuda a atravesar las arenas movedizas y a trasladarnos a un terreno firme.
Dios mío, muéstrame las áreas donde el actuar “como si” me podría ayudar a sentar las bases de la realidad que yo deseo. Guíame al usar esta poderosa herramienta de recuperación para ayudarme a crear una vida mejor y relaciones más sanas.

Enero 5 (Acepto la ayuda)

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9 de septiembre del 2016
Creo firmemente que hasta el camino más largo empieza con un solo paso. Somos muchos, no estamos más solos.
Algunos de nosotros nos hemos sentido tan aislados que se nos ha olvidado que no estamos solos. Hemos llegado a creer que teníamos que hacerlo todo solos. Otros nos hemos sentido abandonados, o hemos vivido sin amor. Algunos más nos hemos acostumbrado a no contar con nadie. Hemos luchado y aprendido duras lecciones.
 Dios está ahí, siempre listo para ayudar. También hay mucha gente que se preocupa por nosotros. Si así lo queremos, recibiremos amor y  apoyo, consuelo y cuidados. Si nos arriesgamos a pedirla, la ayuda está ahí. Podemos recurrir a la fuerza de nuestro grupo de recuperación y permitir que nuestro Poder Superior nos apoye y nos ayude. Los amigos vendrán, buenos amigos.
No estamos solos. Y no tenemos que hacerlo todo solos. No estamos haciendo las cosas solos. No hay escasez de amor. Ya no la hay.
“Hoy, Dios mío, ayúdame a abandonar mi necesidad de hacer todo solo y mi creencia de que estoy solo. Ayúdame a recurrir a Tu Divino Poder y Presencia, y a Tus recursos de amor, de apoyo y de amistad. Abre mis ojos y mi corazón para que pueda ver el amor, la ayuda y el apoyo que hay para mí. Ayúdame a saber que soy amado.”

Enero 4 (Desliguémonos de asuntos familiares)

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Podemos pintar una raya sana, un límite saludable, entre nosotros y nuestra familia nuclear, es decir, nos podemos desligar de sus asuntos.
Es posible que algún familiar nuestro sea adicto al alcohol o a alguna otra droga y que aún no esté en recuperación de su adicción.
También puede ser que tengamos familiares con rasgos codependientes no resueltos. Esos parientes pueden ser adictos a la desgracia, al dolor, al sufrimiento, al martirio y a la victimización.
Otros familiares también pueden presentar aspectos de abuso o de familia de origen no resueltos.
Podemos tener parientes adictos al trabajo, a la comida o al sexo.
En nuestra familia puede haber una estrecha comunicación o, por el contrario, ser una familia disfuncional en la cual los miembros tienen escaso contacto.
Podemos ser como nuestra familia. Podemos amar a nuestra familia.
Sin embargo hay que recordar que somos seres humanos individuales con derechos y asuntos personales. Uno de nuestros principales derechos es el de empezar a sentirnos mejor y entrar en recuperación, independientemente de que nuestros parientes elijan
hacer lo mismo o no.
No tenemos que sentirnos culpables por descubrir la felicidad y una vida que funciona. No tenemos que hacer nuestros los asuntos de la familia para demostrarle nuestra lealtad y nuestro amor.
A menudo, cuando empezamos a cuidar de nosotros mismos, nuestros parientes responden con intentos abiertos y encubiertos para hacernos caer dentro del viejo sistema y los antiguos roles. No tenemos por qué hacerlo. Sus intentos por hacernos
sucumbir son asunto de ellos. El hecho de que cuidemos de nosotros mismos y nos
curemos no quiere decir que no los amemos. Lo que quiere decir es que estamos solucionando nuestros problemas.
No tenemos que juzgarlos porque tengan asuntos sin resolver, ni tenemos por qué permitirles que nos hagan lo que quieran simplemente porque son nuestros parientes.
Ahora somos libres, libres para cuidar de nosotros mismos con todos y con nuestros familiares. Nuestra libertad comienza cuando dejemos de negar sus problemas y, en forma adecuada pero asertiva, se los devolvemos para, de esa forma, solucionar nuestros
propios problemas.
“Hoy me apartaré de mis parientes. Soy un ser humano individual, aunque pertenezca a una unidad llamada familia. Tengo derecho a solucionar mis propios problemas y a crecer; mis familiares tienen derecho a sus propios problemas y el derecho a elegir cuándo y dónde solucionarlos. Puedo aprender a apartarme con amor de mis parientes y de sus problemas. Estoy dispuesto a sortear cualquier sentimiento para lograrlo.”

Enero 3 (El amoroso cuidado de uno mismo)

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….no hay una guía para fijar límites. Cada uno tiene su propia guía en su interior. Si seguimos trabajando en nuestra recuperación, se desarrollarán nuestros límites y se volverán sanos y sensatos.
Nuestro Yo nos dirá lo que necesitamos saber, y nos amaremos lo suficiente a nosotros mismos como para escuchar.
Más allá de la codependencia.
¿Qué necesitamos hacer para cuidar de nosotros mismos?
Escuchar la voz interior. ¿Qué te hace enojar? ¿De qué estás harto?
¿En qué no confías? ¿Qué no te parece bien? ¿Qué no puedes soportar?
¿Qué te pone incómodo? ¿Qué quieres? ¿Qué necesitas? ¿Qué no quieres ni necesitas? ¿Qué te gusta? ¿Qué te hace sentir bien?
En la recuperación aprendemos que cuidar de uno mismo nos conduce al sendero de la voluntad de Dios y al plan que Él tiene para nuestra vida. El cuidar de uno mismo nunca nos aparta de lo que es nuestro mayor beneficio; nos conduce a ello.
Aprende a cultivar esa voz interior. Podemos confiar en nosotros mismos y cuidar de nosotros mismos. Somos más sabios de lo que pensamos. Nuestra guía es interior y siempre está presente. Escucha esa guía, confía en ella y cultívala.
Hoy afirmaré que soy un regalo para mí mismo y para el Universo.
Recordare que el amoroso cuidado de uno mismo hace posible ese regalo en su forma más superior.

Enero 2 (Límites Sanos)

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Los límites son vitales para la recuperación. Tener y fijar límites sanos es importante en todas las fases de la recuperación: en el aumento de la autoestima, en el manejo de sentimientos y en el aprender a amarnos y valorarnos realmente.
Los límites surgen desde lo profundo de nuestro ser. Tienen relación con el cese de los sentimientos de culpa y de vergüenza, y con el cambio de nuestra creencia respecto de lo que merecemos. A medida que se clarifican nuestros pensamientos acerca de todo esto, sucede lo mismo con nuestros límites.
Los límites también están conectados a un Tiempo Superior al nuestro. Fijaremos un límite sólo cuando estemos listos para hacerlo, ni un momento antes. Lo mismo harán los de más.
Hay algo mágico acerca de alcanzar el punto en que uno está listo para fijar un límite. Sabemos que hablamos en serio; los demás también nos toman en serio. Las cosas cambian, no porque estemos controlando a los demás, sino porque nosotros hemos
cambiado.
“Hoy confiaré en que aprenderé, en que creceré interiormente y en que fijaré a mi propio ritmo los límites que necesito en mi vida. Este ritmo debe ser el adecuado sólo para mí.”

Enero 1 (El año nuevo)

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Manténlo Simple
Fija tus metas de Año Nuevo. Escarba dentro de ti y descubre lo que te gustaría que pasara en este año en tu vida. Esto te ayudará a hacer tu parte. Es una afirmación de que estás interesado en vivir plenamente la vida en este año que apenas empieza.
Las metas nos fijan una dirección. Ponen en juego una fuerza poderosa a un nivel universal, consciente y subconsciente.
Las metas le dan dirección a nuestra vida.
¿Qué te gustaría que ocurriera este año en tu vida?
¿Qué quisieras hacer y qué quisieras lograr? ¿Qué bien quisieras atraer a tu vida?
¿En cuáles áreas particulares de crecimiento interior te gustaría avanzar? ¿De cuáles obstáculos, o defectos de carácter, te gustaría deshacerte?
¿Qué quieres lograr? ¿Pequeñas y grandes cosas? ¿A dónde quisieras ir? ¿Qué te gustaría que te sucediera en el renglón de la amistad y del amor? ¿Qué te gustaría que sucediera en tu vida familiar?
Recuerda: con nuestras metas no estamos controlando a los demás, estamos tratando de darle una dirección a nuestra vida.
¿Qué problemas te gustaría ver resueltos? ¿Qué decisiones quisieras tomar? ¿Qué te gustaría que pasara en tu trabajo?
¿Qué te gustaría que pasara en tu interior y a tu alrededor? Escríbelo. Toma una hoja de papel, dedica unas cuantas horas de tu tiempo y escríbelo todo, como una afirmación de ti mismo, de tu vida y de tu capacidad para elegir. Luego, déjalo ir.
Ciertamente ocurren cosas que están fuera de nuestro control. A veces, esos eventos son gratas sorpresas; otras, de naturaleza distinta. Sin embargo, todos ellos forman parte del
capítulo en el que este año se convertirá tu vida y que añadirán una página más a tu historia.
El año nuevo está frente a nosotros, como un capítulo de un libro, esperando ser escrito. Podemos ayudar a escribir esa historia fijando nuestras metas.
Hoy recordaré que hay una poderosa fuerza motivadora en el hecho de escribir metas. Haré eso ahora mismo, para este año que empieza, y de manera regular conforme lo vaya necesitando. No lo haré para controlar, sino como mi contribución para vivir mi vida.