Febrero 8 (Deja ir los sentimientos de culpa)

ji.jpgTAT (1989 –      )

Sentirnos bien con nosotros mismos es una elección que hacemos. Lo mismo ocurre con el hecho de sentirnos culpables. Cuando el sentimiento de culpa es legítimo, actúa como una señal de advertencia, indicando que nos hemos salido del camino. Y ahí termina su propósito. Revolcarnos en la culpa les permite a los demás controlarnos.

Provoca que no nos sintamos tan buenos. Nos impide fijar límites y tomar algún otro curso de acción sano para cuidar de nosotros mismos. Podemos haber aprendido a sentirnos culpables habitualmente, cono una reacción instintiva a la vida. Ahora sabemos que no necesitamos sentirnos culpables. Aunque hayamos hecho algo que viole un valor establecido, el sentimiento prolongado de culpa no soluciona el problema sino que lo prolonga. Así que, mejor repara el daño. Cambia una conducta y, luego, deja ir los sentimientos de culpa.

Hoy Dios mío, ayúdame a disponerme por completo a dejar ir los sentimientos de culpa. Por favor apártalos de mí y reemplázalos con amor a mí mismo.

Enero 17 (Actuar “como si”)

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La conducta a la que llamamos “actuar como si” puede ser una poderosa herramienta para la recuperación. Actuar “ como si” es una forma de practicar lo positivo. Es una manera positiva de aparentar.
Es una herramienta que usamos para desatorarnos. Es una herramienta que decidimos usar en forma consciente.
Actuar “como si” puede ser útil cuando un sentimiento empieza a controlarnos. Tomamos conscientemente la decisión de actuar como si nos sintiéramos bien y fuéramos a estar bien. Cuando un problema nos agobia, actuar “como si” nos puede ayudar a salir del atolladero. Actuamos como si el problema ya fuera a resolverse o ya estuviera resuelto, para que podamos seguir con nuestra vida.
A menudo, actuamos como si ya sintiéramos desapego.
Existen muchas áreas en las cuales el actuar “como si” –combinado esto con otros principios de recuperación- sienta las bases para la realidad que deseamos. Actuamos como si nos amáramos a nosotros mismos, hasta que en realidad empezamos a cuidar de
nosotros mismos.
Actuamos como si tuviéramos derecho a decir “no”, hasta que creemos que efectivamente, lo tenemos.
No aparentamos que tenemos dinero suficiente para cubrir un cheque.
No pretendemos que un alcohólico no está bebiendo.
Usamos la conducta de actuar “como si” como parte de nuestra recuperación, para sentar las bases para nuevas conductas. Nos forzamos a experimentar conductas positivas de recuperación, haciendo caso omiso de nuestras dudas y temores, hasta que nuestros sentimientos se emparejen con la realidad.
Actuar “como si” es una manera positiva de superar miedos, dudas y una baja autoestima. No tenemos que mentir, no tenemos que ser deshonestos con nosotros mismos. Nos abrimos a las posibilidades positivas del futuro, en vez de limitar el futuro con los sentimientos y las circunstancias de hoy.
Actuar “como si” nos ayuda a atravesar las arenas movedizas y a trasladarnos a un terreno firme.
Dios mío, muéstrame las áreas donde el actuar “como si” me podría ayudar a sentar las bases de la realidad que yo deseo. Guíame al usar esta poderosa herramienta de recuperación para ayudarme a crear una vida mejor y relaciones más sanas.

Mayo 2 (Nuestro Poder Superior)

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Para las próximas veinticuatro horas….
En la recuperación vivimos sólo por el día de hoy, lo cual es una idea que requiere de una enorme cantidad de fe. Nos rehusamos a mirar atrás a menos que curarnos del pasado sea parte de la labor de hoy. Vemos hacia delante sólo para hacer planes. Nos concentramos en la actividad de este día viviendo al máximo de nuestra capacidad. Si
hacemos esto durante un tiempo razonable, tendremos suficientes días al hilo de haber vivido sanamente para haber hecho algo valioso de nuestras vidas.
Nos sometemos a la voluntad de Dios. Dejamos de tratar de controlar y nos conformamos con una vida gobernable.
Confiamos en la voluntad de nuestro Poder Superior para nosotros, en que está es buena, generosa y con una dirección.
Estamos aprendiendo, por medio del ensayo y error, a separar nuestra voluntad de la voluntad de Dios. Estamos aprendiendo que su voluntad no es perjudicial. Hemos aprendido que a veces hay una diferencia entre lo que otros quieren que hagamos y la voluntad de Dios.
También estamos aprendiendo que Dios no ha tenido la intención de que fuéramos codependientes, de que fuéramos mártires, de que controláramos o de que cuidáramos excesivamente a los demás. Estamos aprendiendo a confiar en nosotros mismos.
……y la fuerza para cumplirla.
Parte de la recuperación es aceptar la impotencia. Una parte importante de la recuperación es reclamar la fuerza para poder cuidar de nosotros mismos.
A veces necesitamos hacer cosas que nos dan miedo o son dolorosas. A veces necesitamos salirnos, retractarnos o dar un paso adelante.
Necesitamos pedir la ayuda de un Poder Superior a nosotros mismos para hacerlo.
Nunca se nos pedirá que hagamos algo para lo que no se nos dé la fuerza para hacerlo.
“Hoy pido a una fuente de Poder energizante que me ayude. Ese Poder es Dios. Le pediré lo que necesito.”

Mayo 1 (Plegaria de la recuperación)

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Esta plegaria se basa en una sección del Gran Libro de Alcohólicos Anónimos:
“Gracias por haberme mantenido sobrio ayer. Por favor ayúdame a permanecer sobrio hoy. Para las próximas veinticuatro horas, oro pidiendo conocer Tu voluntad únicamente para mí y la fuerza para cumplirla. Por favor libera mí pensamiento de la obstinación,
del egoísmo, de la deshonestidad y de las motivaciones erróneas.
Envíame pensamientos, palabras y acciones rectos. Enséñame cuál debeser mi siguiente paso. En tiempos de duda e indecisión, mándame por favor Tu inspiración y guía.
Te pido que me ayudes a resolver todos mis problemas para Tu gloria y honra.”
Esta plegaria es una plegaria de recuperación. Nos puede apoyar en cualquier situación. En los días siguientes exploraremos las ideas que contiene. Si rezamos esta plegaria, podemos confiar en que será respondida con un sí.
“Hoy confiaré en que Dios hará por mí lo que no puedo hacer yo solo.
Yo haré mi parte, trabajando los Doce Pasos y dejando que Dios haga el resto.”

Abril 30 (Equilibrio)

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La meta es el equilibrio.
Necesitamos equilibrio entre el trabajo y la diversión. Necesitamos equilibrio entre el dar y el recibir. Necesitamos equilibrio entre pensamientos y sentimientos. Necesitamos equilibrio entre el cuidado de nuestro aspecto físico y el cuidado de nuestro aspecto
espiritual.
En una vida equilibrada hay armonía entre la vida profesional y la vida personal. Habrá veces en que en el trabajo necesitemos escalar montañas. Otras, en que pongamos energía adicional a nuestras relaciones. Pero el panorama general necesita ser equilibrado.
Al igual que una dieta nutricional equilibrada toma en cuenta nuestras necesidades nutricionales para permanecer sanos, una vida equilibrada toma en cuenta todas nuestras necesidades: nuestra necesidad de amigos, trabajo, amor, familia, diversión, tiempo en privado, tiempo para la recuperación y tiempo para la espiritualidad, tiempo con Dios. Si nos apartamos del equilibrio, nuestra voz interior nos lo dirá. Necesitamos escucharla.
“Hoy examinaré mi vida para ver si la balanza se ha inclinado demasiado en algún aspecto y no lo suficiente en otro. Trabajaré para lograr el equilibrio.”

Abril 29 (Inicia relaciones)

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Frecuentemente podemos aprender mucho acerca de nosotros mismos de la gente a quien atraemos.
A medida que progresamos en la recuperación, aprendemos que ya no podemos seguir estableciendo relaciones únicamente sobre la base de atracción. Aprendemos a ser pacientes, a permitirnos tomar en cuenta hechos importantes y a procesar información acerca de esa nueva persona.
Por lo que estamos esforzándonos en la recuperación es por tener una atracción sana con la gente. Nos permitimos ser atraídos por gente que ya es, no por su potencial o por lo que tenemos la esperanza de que sea.
Cuanto más trabajemos los asuntos relacionados con nuestra familia de origen, descubriremos que vamos necesitando trabajar menos esas mismas cuestiones con la gente que nos atrae. Resolver nuestros asuntos del pasado nos ayuda a formar nuevas y más sanas relaciones.
Entre más superamos nuestra necesidad de cuidar en exceso a los demás, descubriremos que nos atrae menos la gente que necesita que la estén cuidando constantemente.
Entre más aprendemos a amarnos y a respetarnos, más nos veremos atraídos por gente que nos amará y respetará y a quien podremos amar y respetar, sin peligro.
Este es un proceso lento. Necesitamos ser pacientes con nosotros mismos. El tipo de personas que descubrimos que nos atrae no cambia de la noche a la mañana. Ser atraídos por gente disfuncional es algo que sigue sucediendo ya bien adentrados en la recuperación. Eso no significa que debamos permitirnos que eso nos controle. El hecho es que iniciaremos y mantendremos relaciones con la gente con la que necesitamos estar hasta que aprendamos lo que necesitamos aprender, no importa cuánto tiempo hayamos estado en recuperación.
No importa con quien nos estemos relacionando y qué descubramos que está ocurriendo en la relación, el asunto sigue siendo nuestro, y no de la otra persona. Esa es la médula, la esperanza y el poder de la recuperación.
Podemos aprender a cuidar de nosotros mismos durante el proceso de iniciar y establecer relaciones. Podemos aprender a ir despacio.
Podemos aprender a poner atención. Podemos permitirnos cometer errores, aunque ahora ya sepamos mejor cómo comportarnos.
Podemos dejar de echarle la culpa de nuestras relaciones a Dios y empezar a asumir la responsabilidad de ellas. Podemos aprender a disfrutar de las relaciones sanas y apartarnos más rápido de las que son disfuncionales.
Podemos aprender a ver lo que nos conviene, en vez de lo que le conviene a la otra persona.
“Dios mío, ayúdame a prestar atención a mis conductas durante el proceso de iniciar relaciones. Ayúdame a asumir la responsabilidad que tengo para conmigo mismo y para aprender lo que necesito aprender. Confío en que la gente que quiero y necesito vendrá a mi vida. Entiendo que si una relación no me conviene, tengo el derecho y la capacidad para rehusarme a establecerla, aunque la otra persona piense que a ella si le convendría. Estaré abierto a las lecciones que necesito aprender acerca de mí en mis relaciones, para estar preparado para establecer las mejores relaciones posibles con la gente.”

Abril 28 (Ira contra miembros de la familia)

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Muchos de nosotros sentimos ira contra ciertos miembros de nuestra familia. Algunos de nosotros tenemos una gran ira e indignación, una ira que parece continuar año con año.
Para muchos de nosotros, la ira fue la única manera de romper con un vínculo enfermizo entre un miembro de la familia y nosotros. Fue la fuerza que nos impidió seguir siendo cautivos –mental, emocional y a veces espiritualmente- de algunos miembros de la familia.
Es importante que nos permitamos sentir –y aceptar- nuestra ira hacia algunos familiares sin sentirnos culpables o avergonzados.
También es importante que examinemos nuestros sentimientos de culpa en relación con algunos miembros de la familia, ya que con frecuencia la ira y la culpa están entretejidas.
Podemos aceptar, agradecer incluso, nuestra ira por habernos protegido. Pero también podemos fijarnos otra meta: asumir nuestra libertad.
Una vez que lo hagamos, ya no necesitamos nuestra ira. Una vez que lo hagamos, podremos perdonar.
Tengamos pensamientos amorosos, tengamos pensamientos curativos hacia los miembros de la familia. Pero permitámonos sentir toda la ira que es necesario sentir.
En algún momento esforcémonos por acabar con la ira, pero necesitaremos ser gentiles con nosotros mismos si empiezan a aflorar los sentimientos de vez en cuando.
Dale gracias a Dios por los sentimientos. Siéntelos. Libéralos. Pídele a Dios que bendiga a nuestras familias y cuide de ellas.
Pídele a Dios que nos ayude a asumir nuestra libertad y a cuidar de nosotros mismos.
Dejemos que la dorada luz de la curación brille sobre todos los que amamos y sobre aquellos hacia quienes sentimos ira.
Dejemos que la dorada luz de la curación brille sobre nosotros.
Confiemos en que está teniendo lugar la curación, ahora mismo.
“Ayúdame a aceptar las potentes emociones que pueda sentir hacia miembros de mi familia. Ayúdame a sentir gratitud por la lección que ellos me están enseñando. Acepto la luz dorada de la curación que está brillando ahora sobre mi y sobre mi familia. Le doy gracias a Dios porque la curación no siempre viene en un paquete limpio y bonito.”

Abril 27 (Deja ir la necesidad de controlar)

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Las recompensas del desapego son grandes: serenidad, una profunda sensación de paz interior, la capacidad de dar y recibir amor de una manera que nos enaltece y nos llena de energía, y la libertad para encontrar soluciones reales a nuestros problemas.
Ya no seas codependiente.
Dejar ir nuestra necesidad de controlar puede liberarnos a nosotros y a los demás. Puede liberar a nuestro Poder Superior para que nos envíe lo que es mejor para nosotros.
Si no estuviéramos tratando de controlar algo o a alguien, ¿Qué estaríamos haciendo de otra forma?
¿Qué estaríamos haciendo que no nos estamos dejando hacer ahora? ¿Adónde iríamos? ¿Qué diríamos? ¿Qué decisiones tomaríamos?
¿Qué pediríamos? ¿Cuáles límites fijaríamos? ¿Cuándo diríamos si o no?
Si no estuviéramos tratando de controlar si le caemos bien o no a otra persona y su reacción hacia nosotros, ¿Qué haríamos de manera diferente? Si no estuviéramos tratando de controlar el curso de una relación, ¿Qué haríamos de otra manera? Si no estuviéramos tratando de controlar la conducta de otra persona, ¿Cómo pensaríamos,
sentiríamos, hablaríamos y nos comportaríamos de manera diferente a como lo hacemos ahora?
¿Qué es lo que no nos hemos estado dejando hacer mientras albergábamos la esperanza de que nuestra abnegación influyera sobre una situación o persona en particular? ¿Hay algunas cosas que hemos estado haciendo y que dejaríamos de hacer?
¿Cómo nos trataríamos a nosotros mismos de otra manera?
¿Nos permitiríamos disfrutar más de la vida y sentirnos mejor ahora mismo? ¿Dejaríamos de sentirnos tan mal? ¿Nos trataríamos mejor a nosotros mismos?
Si no estuviéramos tratando de controlar, ¿Qué haríamos en forma diferente? Haz una lista y luego síguela.
“Hoy me preguntaré a mí mismo qué estaría haciendo de otra manera sino estuviera tratando de controlar. Cuando escuche la respuesta, lo haré. Díos mío, ayúdame a dejar ir mi necesidad de controlar. Ayúdame a liberarme y a liberar a los demás.”
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Abril 26 (Resiste la negatividad)

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Algunas personas son portadoras de negatividad. Son almacenes de ira acumulada y de emociones volátiles. Algunas permanecen atrapadas en el papel de víctimas y actúan de manera que prolongan su victimización. Y otras siguen presas en el ciclo de patrones adictivos o compulsivos.
La energía negativa nos puede dar un buen tirón, especialmente si estamos luchando por mantener una energía positiva y un equilibrio.
Podría parecer que a aquellos que exudan energía negativa les gustaría arrastrarnos con ellos a la oscuridad. No tenemos por qué ir. Sin juzgarlos, podemos decir que está bien alejarnos de ellos, que está bien protegernos a nosotros mismos.
No podemos hacer cambiar a las otras personas. A los otros no les ayuda que perdamos el equilibrio. No conducimos a los otros a la Luz si nos metemos con ellos en la oscuridad.
“Hoy, Dios mío, ayúdame a saber que no tengo por qué permitirme a mí mismo que me arrastren a la negatividad, aunque sean los seres que amo. Ayúdame a fijar límites. Ayúdame a saber que está bien que cuide de mí mismo.”