Junio 20 (Mártires en las relaciones)

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Muchos de nosotros hemos estado tan torpes y hemos menospreciado tan completamente nuestros sentimientos que hemos perdido el contacto con nuestras necesidades en las relaciones.
Podemos aprender a distinguir cuáles son las compañías que disfrutamos, estemos hablando de amigos, de conocidos de negocios, de citas amorosas o de cónyuges. Todos necesitamos interactuar con gente que preferiríamos evitar, pero no tenemos porqué obligarnos a tener relaciones largas o de intimidad con estas personas.
Somos libres de escoger amigos, la gente con quien salimos, cónyuges. Somos libres de elegir cuánto tiempo pasamos con esa gente con la que no siempre podemos escoger estar, como los familiares.
Esta es nuestra vida. Esta es. Podemos decidir cómo queremos gastar nuestros días y nuestras horas. No estamos esclavizados. No estamos atrapados. Y ninguno de nosotros carece de opciones. Podremos no ver nuestras opciones claramente. Aunque tal vez tengamos que batallar con la vergüenza y aprender a adueñarnos de nuestro poder, podemos aprender a pasar nuestras valiosas horas y días con la gente que disfrutamos y con la que hemos elegido estar.
“Dios mío, ayúdame a valorar mi tiempo y mi vida. Ayúdame a valorar cómo me siento junto a ciertas personas. Guíame mientras aprendo a desarrollar relaciones sanas, de intimidad y de compartir con la gente. Ayúdame a darme a mí mismo la libertad para experimentar, explorar y aprender quién soy, quién puedo ser en mis relaciones.”

Junio 19 (Hagamos la vida mas fácil)

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La vida no tiene por qué ser dura.

Sí, hay veces que necesitemos soportar, batallar y confiar en nuestras habilidades para la supervivencia. Pero no tenemos por qué hacer la vida, el crecimiento, la recuperación, el cambio o nuestros asuntos cotidianos tan duros todo el tiempo.

Hacer que la vida sea tan dura es un remanente de nuestro martirio, un sobrante de las viejas maneras de pensar, de sentir y de creer. Somos valiosos, aunque la vida ya no sea tan dura. Nuestro valor y nuestra valía no se determinan por lo duro que batallemos.

Si la estamos haciendo tan dura, podemos estar haciéndola más dura de lo que necesita ser, dijo una mujer.

Aprende a dejar que las cosas ocurran fácil y naturalmente. Aprende a dejar que los eventos, y tu participación en ellos, caigan en su sitio. Puede ser fácil ahora. Más fácil de lo que ha sido. Podemos ir con la marea, quitarnos el mundo de los hombros y dejar que nuestro Poder Superior nos facilite el camino hacia donde necesitemos estar.

“Hoy dejaré de batallar tan duro. Dejaré mi creencia de que la vida y la recuperación tienen que ser duras. 

La remplazaré con la creencia de que puedo andar este viaje tranquilo y en paz. 

Y a veces, de hecho, puede ser divertida.”

Junio 18 (Sé vulnerable)

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Parte de la recuperación significa aprender a compartirnos con otras personas. Aprendemos a admitir nuestros errores y a exponer nuestras imperfecciones, no para que otros nos arreglen, nos rescaten o sientan pena por nosotros, sino para que podamos amarnos y aceptarnos a nosotros mismos. Este compartir es un catalizador para la curación y el cambio.
A muchos de nosotros nos da miedo compartir nuestras imperfecciones porque eso nos hace vulnerables. Algunos de nosotros hemos tratado de ser vulnerables en el pasado, y la gente trató de controlarnos, de manipularnos, o de explotarnos, o nos hizo sentir avergonzados.
Algunos de los que estamos en recuperación nos hemos hecho daño siendo vulnerables. Podemos hacer compartido muchas cosas con gente que no respetó nuestra confianza. O podemos habérselas dicho a la gente equivocada en un momento inadecuado, y la asustamos y se alejó.
Aprendemos de nuestros errores, y a pesar de nuestros errores, sigue siendo bueno que nos permitamos ser vulnerables y honestos. Podemos aprender a elegir gente segura con quien podamos compartir. Podemos aprender a compartir adecuadamente, para no asustar o alejar a la gente. También podemos aprender a dejar que los demás sean vulnerables con nosotros.
“Hoy, Dios mío, ayúdame a aprender a ser adecuadamente vulnerable. No dejaré que los demás me exploten o me avergüencen por ser vulnerable, y yo no me explotaré a mí mismo.”

Junio 17 (Sometimiento)

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Aprende las lecciones de tus circunstancias actuales.
No tenemos que ir hacia delante resistiendo lo que es indeseable en nuestra vida hoy. Adelantamos, crecemos, cambiamos a través de la aceptación.
La evitación no es la clave; es el sometimiento lo que abre las puertas.
Escucha esta verdad: todos estamos en nuestras circunstancias actuales por una razón. Hay una lección, una valiosa lección, que debemos aprender antes de poder seguir adelante.
Algo importante está obrando en nosotros y en los que nos rodean. Quizá no lo identifiquemos hoy, pero podemos saber que es importante. Podemos saber que es bueno.
Vence no por la fuerza, sino por el sometimiento. La batalla se libra, y se gana, en nuestro interior. Debemos librarla hasta que aprendamos, hasta que aceptemos, hasta que sintamos gratitud, hasta que nos libremos.
“Hoy estaré abierto a las lecciones de mis circunstancias actuales, no tengo que etiquetar, saber o entender lo que estoy aprendiendo; a su tiempo lo veré claramente. Para hoy, la confianza y la gratitud bastan.”

Junio 16 (Sintámonos bien)

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Tener límites no complica la vida; los límites la simplifican.
Más allá de la codependencia.
Hay un aspecto positivo en el establecimiento de límites. Aprendemos a escucharnos a nosotros mismos y a identificar lo que nos lastima y lo que no nos gusta. Pero también aprendemos a identificar lo que sentimos placentero.
Cuando estemos dispuestos a correr algunos riesgos y a empezar a hacerlo activamente, mejoraremos la calidad de nuestra vida.
¿Qué nos gusta? ¿Qué nos hace sentir bien? ¿Qué cosas nos dan placer? ¿Qué compañía disfrutamos? ¿Qué nos ayuda a sentirnos bien en la mañana? ¿Qué es un verdadero gusto en nuestra vida? ¿Cuáles son las pequeñas actividades cotidianas que nos hacen sentir cuidados y apapachados? ¿Qué es lo que le interesa a nuestro yo emocional, espiritual, mental y físico? ¿Qué es lo que verdaderamente nos hace sentir bien?
Nos hemos privado durante mucho tiempo. Ya no hay necesidad de seguir haciéndolo, ya no hay necesidad. Si te hace sentir bien, y las consecuencias son de amor a ti mismo y de autorrealización ¡hazlo!
“Hoy haré por mí mismo las pequeñas cosas que hacen la vida más placentera. No me negaré los gustos sanos.”

Junio 15 (Competencia entre mártires)

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“Si, ya sé que tu esposo es un alcohólico, pero mi hijo es alcohólico y eso es distinto ¡Es peor!
¡Mi dolor es más grande que el tuyo!
Que fácil trampa puede ser ésa para nosotros. Salimos para mostrarles a los demás cuanto nos han victimado, cuánto sufrimos, cuán injusta es la vida y qué tremendos mártires somos. ¡Y no estaremos contentos hasta que lo seamos!
No tenemos por qué probarle a nadie nuestro dolor y sufrimiento.
Nosotros sabemos que hemos tenido dolor. Sabemos que hemos sufrido.
Muchos de nosotros hemos sido auténticamente victimados. Muchos de nosotros hemos tenido lecciones difíciles, dolorosas que aprender.
La meta en la recuperación no es mostrarle a los demás cuánto sufrimos o hemos sufrido. La meta es detener nuestro dolor y compartir esa solución con otros.
Si alguien empieza a tratar de probarnos cuánto sufre, le podemos decir simplemente. “Parece que te han hecho sufrir”. Quizá lo único que esa persona está buscando es la validación de su dolor.
 Si nos sorprendemos tratando de probarle a alguien cuánto hemos sufrido si tratamos de detener el dolor de otra persona, quizá queramos detenernos a pensar y averiguar qué está pasando.
¿Necesitamos reconocer cuánto hemos sufrido o estamos sufriendo?
No hay un premio ni una recompensa en particular para el sufrimiento, como nosotros nos engañamos en creer en el colmo de nuestra codependencia. La recompensa es aprender a parar el dolor y a movernos a la alegría, a la paz y a la plenitud.
Ese es el regalo de la recuperación y está igualmente disponible para todos nosotros, aunque nuestro dolor haya sido más grande, o menor, que el de alguien más.
Dios mío, ayúdame a mostrarme agradecido por todas mis lecciones, incluso por aquellas que me causaron más dolor y sufrimiento.
“Ayúdame a aprender lo que necesito aprender. Para que pueda detener el dolor en mi vida. Ayúdame a concentrarme en la meta de la recuperación, en vez de en el dolor que me motivó hacia ella.”

Junio 14 (Deja ir el momento preciso)

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Criatura, cuando llegue el momento preciso. Cuando llegue el momento preciso. ¿Cuán frecuentemente hemos escuchado esas palabras, de un amigo, de un padrino, de nuestro Poder Superior?
Queremos tanto las cosas, ese empleo, ese cheque, una relación, una propiedad. Queremos que nuestra vida cambie.
De modo que esperamos, a veces pacientemente, a veces ansiosamente, preguntándonos todo el tiempo: ¿Cuándo me traerá el futuro lo que anhelo? ¿Estaré feliz entonces?
Tratamos de predecir, encerrando en un círculo las fechas en el calendario , haciendo preguntas. Nos olvidamos de que no tenemos las respuestas. Las respuestas vienen de Dios. Si escuchamos atentamente, las oiremos. Cuando llegue el momento preciso, criatura. Cuando llegue el momento preciso. Sé feliz ahora.
“Hoy me relajaré. Estoy siendo preparado. Puedo dejar ir el momento preciso. Puedo dejar de manipular los resultados.
Las cosas buenas ocurren en forma natural cuando llega el momento preciso y sucederán en forma natural.”

Junio 13 (No te aferres a viejas relaciones)

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En este camino queremos viajar sin equipaje. Eso facilita el viaje. Algo del equipaje que podemos dejar ir es de los sentimientos persistentes y de los asuntos inconclusos con relaciones del pasado: ira, resentimientos, sentimientos de victimización, de dolor o de
nostalgia.
Si no hemos dado fin a una relación, si no podemos alejarnos de ella en paz, aún no hemos aprendido nuestra lección.
Eso puede significar que tendremos que pasar por otra ronda con esa lección antes de que estemos listos para proseguir.
Quizá querramos hacer un Cuarto Paso (un inventario escrito de nuestras relaciones) y un Quinto Paso (una admisión de nuestros errores). ¿Con qué sentimientos dejamos una relación en particular?
¿Seguimos acarreando esos sentimientos? ¿Queremos tener el peso y el impacto de ese equipaje sobre nuestra conducta hoy?
¿Seguimos sintiéndonos víctimas, rechazados o amargados por algo que ocurrió hace dos, cinco, diez o incluso hace veinte años?
Puede ser tiempo ya de dejarlo ir. Puede ser tiempo de que nos abramos a la verdadera lección de esa experiencia.
Puede ser tiempo de poner a descansar nuestras relaciones del pasado, para estar libres de proseguir a experiencias nuevas, más recompensantes.
Podemos elegir vivir en el pasado o terminar con nuestros viejos asuntos y abrirnos a la belleza del hoy.
Deja ir tu equipaje de relaciones del pasado.
“Hoy me abriré al proceso purificador y curativo que dará fin al ayer y me abrirá a lo mejor que el hoy, y el mañana, tienen para ofrecerme en mis relaciones.”

Junio 12 Espontaneidad y diversión

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Practica ser espontáneo. Practica divertirte.
La alegría de la recuperación es que finalmente llegamos a experimentar. Llegamos a aprender conductas nuevas y no tenemos que hacerlas perfectamente. Únicamente necesitamos encontrar una forma que nos funcione. Incluso nos divertimos experimentando, aprendiendo y haciendo lo que nos gusta.
Muchos de nosotros hemos caído en una rutina con rigidez, martirio y privación. Una de las experiencias “normales” de la que muchos de nosotros hemos sido privados es la de divertirnos.
Otra es la de ser espontáneos. Podemos no tener ni la más nebulosa noción acerca de lo
que nos gustaría hacer para divertirnos. Y podemos contenernos tanto que no nos permitamos probar algo divertido, de todas maneras.
Podemos dejarnos ir un poco de vez en cuando. Podemos aflojar un poco. No tenemos por qué ser tan tiesos y rígidos, estar tan asustados de ser como somos. Corre algunos riesgos.
Prueba nuevas actividades. ¿Qué nos gustaría hacer? ¿Qué disfrutaríamos hacer? Luego, corre otro riesgo. Escoge una película que quisieras ver; llama a un amigo o amiga e invítalo a acompañarte.
Si esa persona dice no, prueba con alguien más o inténtalo en otra ocasión.
Decídete a probar algo y luego llévalo a cabo. Ve una vez. Ve dos veces. Practica divertirte hasta que lo divertido se vuelva diversión.
“Hoy haré algo sólo para divertirme. Practicaré el divertirme hasta que realmente lo disfrute.”

Junio 11 (Vayamos hacia delante)

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Por mucho que nos gustara, no podríamos traer a todo el mundo con nosotros en este viaje llamado recuperación. No estamos siendo desleales al permitirnos seguir adelante. No tenemos por qué esperar a que los que amamos decidan cambiar también.
A veces necesitamos darnos a nosotros mismos permiso para crecer, aunque la gente que amemos no esté lista para cambiar. Podemos necesitar incluso dejar atrás a la gente en su disfunción o en su sufrimiento porque no podemos recuperarnos por ella. No necesitamos sufrir con ella.
No sirve de nada.
No nos sirve de nada quedarnos atascados porque alguien que amamos está atascado. El potencial para ayudar a los demás es mucho mayor cuando nos desapegamos, trabajamos en nosotros mismos y dejamos de tratar de forzar a los demás a que cambien junto con nosotros.
Cambiar nosotros mismos, permitirnos crecer mientras otros buscan su propio camino, es como tenemos el impacto más benéfico sobre la gente que amamos. Nosotros somos responsables de nosotros mismos.
Ellos son responsables de ellos. Los dejamos ir y nos dejamos crecer a nosotros.
“Hoy afirmaré que es mi derecho crecer y cambiar, aunque alguien a quien ame pueda no estar creciendo y cambiando junto conmigo.”
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