Marzo 21 (Consideremos los compromisos)

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Presta atención a tus compromisos.
Aunque muchos de nosotros le tememos al compromiso, es bueno sopesar el costo de cualquier compromiso que estemos considerando.
Necesitamos sentirnos permanentemente de acuerdo en que ese compromiso sea adecuado para nosotros.
Muchos de nosotros tenemos una historia de brincar -de echarnos de cabeza- a compromisos sin sopesar el costo y las posibles consecuencias de ese compromiso en particular. Cuando nos lo echamos encima, nos damos cuenta de que en realidad no queremos ese compromiso y nos sentimos atrapados.
Algunos de nosotros nos puede llegar a asustar perder una oportunidad en particular si no nos comprometemos.
Es cierto que perderemos determinadas oportunidades si no estamos dispuestos a comprometernos. Pero seguimos teniendo la necesidad de sopesar el compromiso. Seguimos teniendo necesidad de tener bien claro si ese compromiso nos parece adecuado para nosotros. Si no lo es, necesitamos ser directos y honestos con nosotros mi
smos y con los demás.
Se paciente. Escudríña en tu alma. Espera hasta tener una clara respuesta. No necesitamos echarnos encima compromisos en un estado de urgencia o de pánico, sino con la callada confianza de que aquello a lo que nos estamos comprometiendo es adec
uado para nosotros.
Si algo en nuestro interior dice “no”, encuentra valor para confiar en esa voz.
Esta no es nuestra última oportunidad. No es la única oportunidad que vamos a tener. Que no te entre el pánico. No tenemos que comprometernos a lo que no nos parezca bien, aunque tratemos de decirnos a nosotros mismos que debería estar bien y que deberíamos comprometernos a ello.
Con frecuencia, en cuanto los compromisos, podemos confiar más en nuestra intuición que en nuestro intelecto.
En la emoción de establecer un compromiso y un comienzo podemos pasar por alto las realidades de en medio. Eso es lo que necesitamos considerar.
No tenemos por qué comprometernos por una sensación de urgencia, por impulsividad o por miedo. Tenemos derecho a preguntar, ¿será esto bueno para mi? Tenemos derecho a preguntar si ese compromiso nos parece bien.
“Hoy, Dios mío, guíame al establecer compromisos. Ayúdame a decir “si” a lo que más me conviene y “no” a lo que no. Lo consideraré seriamente antes de comprometerme con cualquier actividad o persona. Me tomaré tiempo para considerar si ese compromiso es realmente lo que quiero.”

Marzo 20 (Liberar)

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Deja que se vayan los miedos.
Deja ir también cualquier creencia negativa, limitante, autodestructiva que esté enterrada en tu subconsciente.
Estas creencias pueden ser acerca de la vida, del amor o de ti mismo. Las creencias crean la realidad.
Déjalos ir. Por profundos que estén enterrados tus miedos, resentimientos y creencias negativas, déjalos ir todos. Deja que aflore la creencia o el sentimiento. Acéptalos; ríndete ante ellos.
Siente la incomodidad o el desasosiego. Luego, déjalos ir. Deja que las nuevas creencias reemplacen a las viejas. Deja que la paz y la alegría reemplacen el miedo.
Date a ti mismo y a tu cuerpo permiso de dejar ir los miedos, resentimientos y creencias negativas. Libera todo aquello que ya no te resulta útil. Confía en que estás siendo curado y preparado para recibir lo bueno.
“Hoy, Dios mío, ayúdame a disponerme a dejar ir los viejos sentimientos y creencias que me puedan estar lastimando. Suavemente apártalos de mí y reemplázalos con creencias y sentimientos nuevos.
Me merezco lo mejor que la vida y el amor pueden ofrecer. Ayúdame a creerlo.”

Marzo 19 (Quítate de en medio)

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“No quisiera estar en el medio, pero…” es señal de que nos hemos puesto justo en medio en una situación.
No tenemos por qué vernos en medio de los asuntos, problemas o comunicación de otras personas. Podemos dejar que los demás asuman su responsabilidad hacia sí mismos en sus relaciones. Podemos dejar que resuelvan solos los asuntos entre sí.
Ser un pacificador no significa que nos pongamos en medio. Somos portadores de paz, permaneciendo en paz con nosotros mismos y no armando alborotos. Somos pacificadores cuando no causamos el caos adicional que se crea al ponernos en medio de los asuntos y lasrelaciones de otras personas.
No te pongas en medio a menos que quieras estar ahí.
“Hoy me negaré a aceptar cualquier invitación a ponerme en medio de los asuntos, circunstancias y relaciones de otras personas. Confiaré en que ellas solucionarán sus propios asuntos, incluyendo las ideas y sentimientos que quieran comunicarse entre sí.”

Marzo 18 (Seguridad)

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Uno de los efectos a largo plazo de haber vivido en el seno de una familia disfuncional –de niños o de adultos- es que no nos sentimos seguros.
Mucho de lo que llamamos codependencia ocurre porque no nos sentimos seguros en nuestras relaciones. Esto puede hacer que controlemos a otra persona, nos obsesionemos con ella o nos concentremos en la otra persona, al tiempo que nos descuidamos a nosotros mismos o nos cerramos a nuestros sentimientos.
Podemos aprender a sentirnos seguros y cómodos como parte de una actitud amorosa, cuidadosa, hacia nosotros mismos.
 Con frecuencia empezamos a sentir una sensación de seguridad y comodidad cuando nos decidimos a asistir a las reuniones de los grupos de Doce Pasos de grupos de apoyo. Estar con un amigo o amiga, o hacer algo bueno por nosotros mismos nos ayuda a sentirnos amados y protegidos. A veces, buscar a otra persona nos ayuda a sentirnos seguros. La plegaria y la meditación nos ayuda a afirmar que nuestro Poder Superior cuida de nosotros.
Ahora estamos a salvo. Podemos relajarnos . Quizá otros no hayan estado ahí para apoyarnos de una manera consistente, que valga la pena, pero estamos aprendiendo a apoyarnos a nosotros mismos.
“Hoy me concentraré en hacerme sentir a mí mismo seguro y cómodo.”

Marzo 17 (Dar poder Tú puedes pensar)

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Tú puedes sentir. Tú puedes resolver tus problemas. Tú te puedes cuidar solo. Estas palabras con frecuencia me han beneficiado más que el consejo más elaborado y profundo. Qué fácil es caer en la trampa de dudar de nosotros mismos y de los demás.

Cuando alguien nos cuenta un problema, ¿cuál es nuestra reacción?, ¿creemos que necesitamos resolvérselo a esa persona? ¿creemos que el futuro de esa persona se basa en nuestra habilidad para aconsejarla? Eso es pararse sobre arenas movedizas, que no es de lo que está hecha la recuperación.

Cuando alguien está luchando con un sentimiento, o una ciénaga de sentimientos, ¿cuál es nuestra reacción?, ¿qué la persona nunca sobrevivirá a esa experiencia? ¿qué no está bien que alguien sienta?, ¿qué esa persona no saldrá de esto intacta? Cuando una persona se enfrenta a la tarea de asumir la responsabilidad de su vida, y sus conductas, ¿ cuál es nuestra respuesta?, ¿qué la persona no puede hacerlo?, ¿qué debo hacerlo yo mismo para salvarla y que no se desvanezca en cenizas?, ¿qué no se desmorone?, ¿qué no fracase? ¿Cuál es nuestra reacción hacia nosotros mismos cuando encontramos un problema, un sentimiento, o cuando enfrentamos el trabajo de asumir la responsabilidad de nosotros mismos? ¿Creemos en nosotros mismos y en los demás? ¿Le concedemos poder a la gente- incluyéndonos a nosotros mismos- y a sus capacidades? ¿o le damos poder al problema, al sentimiento o a la irresponsabilidad? Podemos aprender a observarnos a nosotros mismos.

Podemos aprender a pensar y a considerar nuestra respuesta antes de responder. “Siento mucho que estés teniendo ese problema. Sé que puedes dar con una solución. Parece que tienes por ahí algunos sentimientos. Sé que los sabrás manejar y estarás del otro lado”. Cada uno de nosotros es responsable de si mismo. Eso no significa que los demás no nos importen. No significa que de una manera fría, calculada, le retiremos nuestro apoyo a los otros. Significa que aprendemos a amarnos y a apoyarnos a nosotros mismos de maneras que sí funcionan. Significa ponernos en contacto con amigos que nos aman y nos apoyan de maneras que si funcionan.

Hoy me esforzaré por dar y recibir apoyo que sea puro y conceda poder. Trabajaré por creer en mí mismo y en los demás, y en nuestra mutua capacidad para ser competentes al lidiar con sentimientos, al solucionar problemas y al asumir la responsabilidad de nosotros mismos.

Marzo 16 (Energía positiva)

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Tranforma mis ideas Poder Superior ¡somos uno!
Es fácil observar a nuestro alrededor y darnos cuenta de lo que está mal.
Observar qué está bien lleva su práctica.
Muchos de nosotros hemos vivido rodeados de negatividad durante años. Nos hemos vuelto expertos en señalar qué está mal en los demás, en nuestra vida, en nuestro trabajo, en nuestro día, en nuestras relaciones, con nosotros mismos, con nuestra conducta, con nuestra recuperación.
Queremos ser realistas, y nuestra meta es identificar la realidad y aceptarla. Sin embargo, a menudo no podemos evitar practicar la negatividad. El propósito de la negatividad suele ser la aniquilación.
El pensamiento negativo acrecienta el problema. Nos aleja de la armonía. La energía negativa sabotea y destruye. Tiene una poderosa vida propia.
Y también la tiene la energía positiva. Cada día, podemos preguntarnos qué está bien, qué es bueno, acerca de otras personas, de nuestra vida, de nuestro trabajo, de nuestro día, de nuestras relaciones, de nosotros mismos, de nuestra conducta, de nuestra recuperación.
La energía positiva cura, es conducto del amor y transforma. Escoge la energía positiva.
“Hoy, Dios mío, ayúdame a dejar ir la negatividad. Transforma mis creencias y mi pensamiento, desde su núcleo, de negativo a positivo. Ponme en armonía con el bien.”

Marzo 15 (Quita a la víctima)

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“¿Es que los demás no ven cuánto estoy sufriendo?”
“¿Es que no ven que necesito ayuda?” “¿Es que no les importa?”
La cosa no es que los otros vean o les importe. La cosa es que nosotros nos veamos y nos preocupemos por nosotros mismos. A menudo, cuando señalamos con el dedo a los demás, esperando que tengan compasión de nosotros, es porque no hemos aceptado completamente nuestro dolor. No hemos alcanzado ese punto de preocuparnos de nosotros mismos. Estamos esperando que otro tome conciencia de algo que nosotros aún no hemos tomado.
Nuestro trabajo consiste en tener compasión de nosotros mismos.
Cuando la tengamos, habremos dado el primer paso para dejar de ser víctimas. Estamos en el camino hacia la autoresponsabilidad, el cuidado de nosotros mismos y el cambio.
“Hoy no esperaré a que otros me vean y les importe; yo asumiré la responsabilidad de estar consciente de mí mismo.”

Marzo 14 (Confiemos en nosotros mismos)

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Gracias por inspirarme y levantarme !las veces requeridas!
La confianza puede ser uno de los conceptos más confusos en la recuperación. ¿En quién confiamos? ¿Para qué?
El aspecto más importante que afrontamos acerca de la confianza es aprender a confiar en nosotros mismos. Lo más dañino que nos ha ocurrido es que llegamos a creer que no podíamos confiar en nosotros mismos.
Habrá algunos que nos digan que no podemos confiar en nosotros mismos, que estamos fuera de base y fuera de onda.
Hay algunos que se podrían beneficiar de que nosotros no confiáramos en nosotros mismos.
El miedo y la duda son nuestros enemigos. El pánico es nuestro enemigo. La confusión es nuestra oponente.
La confianza en uno mismo es un regalo de curación que nos podemos dar a nosotros mismos. ¿Cómo la adquirimos? La aprendemos. ¿Qué hacemos acerca de nuestros errores, acerca de esas veces en que pensamos que podríamos confiar en nosotros mismos pero que estábamos equivocados? Las aceptamos y de todos modos, confiamos en nosotros mismos.
Nosotros sabemos lo que mejor nos conviene. Sabemos lo que es mejor para nosotros. Si estamos equivocados, si necesitamos cambiar de opinión, se nos guiará hacia ello, pero únicamente confiado desde donde nos encontramos hoy.
Podemos buscar apoyo y refuerzo en otros, pero confiar en nosotros mismos es esencial.
No confíes en el miedo. No confíes en el pánico. Podemos confiar en nosotros mismos, defender nuestra propia verdad , pararnos en nuestra propia luz. Ahora la tenemos. Tenemos toda la luz que necesitamos para el día de hoy. Y la luz de mañana se nos dará
entonces.
Confiemos en nosotros mismos y sabremos en quién confiar. Confiemos en nosotros mismos y sabremos qué hacer. Cuando sintamos que no podemos confiar en nosotros mismos en forma absoluta, confiemos en que Dios nos guiará hacia la verdad.
“Dios mío, ayúdame a dejar ir el miedo, la duda y la confusión, los enemigos de la confianza en uno mismo. Ayúdame a seguir adelante en paz y confiado. Ayúdame a crecer en confianza en mí mismo y en Ti, un día a la vez, una experiencia a la vez.”

Marzo 13 (Claridad y dirección)

Stay on course
A pesar de nuestros mejores esfuerzos por trabajar nuestros programas y apoyarnos en la guía de Dios, a veces no comprendemos lo que está pasando en nuestra vida. Confiamos, esperamos, oramos, escuchamos a la gente, nos escuchamos a nosotros mismos y, aún así, la respuesta no llega.
Durante esos tiempos, necesitamos entender que estamos justamente donde necesitamos estar, aunque ese sitio nos parezca difícil e incómodo. Nuestra vida tiene un propósito y una dirección.
Se nos está cambiando, curando y transformando a un nivel más profundo del que imaginamos. Se nos está preparando y enviando cosas buenas, más allá de lo que seamos capaces de imaginar. Se nos está conduciendo y guiando.
Podemos sentirnos en paz. No tenemos que actuar con prisa o con urgencia sólo para aliviar nuestra incomodidad, sólo para obtener una respuesta. Podemos esperar hasta que nuestra mente esté en paz.
Podemos esperar a tener una clara dirección. La claridad vendrá.
Vendrá la respuesta, y está será buena para nosotros y para quienes nos rodean.
“Hoy, Dios mío, ayúdame a saber que estoy siendo guiado hacia lo bueno que tiene la vida, especialmente cuando me siento confundido y sin dirección. Ayúdame a confiar lo suficiente para esperar hasta que mi mente y mi visión estén claras y sean conscientes. Ayúdame a saber que vendrá la claridad.”

 

Marzo 12 (El momento preciso)

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Si pudiéramos desenmarañar los misterios de la vida y desenredar las energías que corren por el mundo; si pudiéramos evaluar correctamente el significado de los eventos que ocurren; si pudiéramos medir los esfuerzos, los dilemas y las aspiraciones de la humanidad, podríamos descubrir que nada se da a destiempo. Todo llega en su momento preciso.
Joseph S. Rizzo
El momento en que ocurren las cosas puede ser frustrante.
Podemos esperar y esperar a que suceda algo, y parece que nunca llegará a ocurrir. O, de repente, se nos viene encima un evento o circunstancia, pillándonos por sorpresa. Creer que las cosas suceden demasiado lento o demasiado rápido es un ilusión. Todo ocurre en el momento perfecto.
“Hoy confiaré en el Orden Divino y trabajaré en él. Aceptaré como perfecto el momento preciso en que ocurren las cosas en mi vida hoy, así como las que sucedieron en el pasado.”